Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

martes, 5 de septiembre de 2017

¡Es que no puedo hablar ni en mi propia casa!

Cuando me enteré de este incidente "insignificante" y de alguna manera épico tuve miedo de tener demasiado amor a las historias de esta tierra árida, que me dejaban indefenso o de contarlo en un tono elevado que me dejara en evidencia, y cuya grandeza humana no sé por qué me condenaba a una cierta chabacanería bastante dolorosa.

Fue en ese parque de Telde alargado y en medio de un barranco que acaba en una especie de acueducto romano en ruinas. Paseaba una familia con los dos niños: niño y niña. El jovencito de unos diez años había contado una anécdota de la Segunda Guerra Mundial y había cogido el arrebato de valor para contar una anécdota íntima.

La niña mandó callar a su hermanito: "¡cállate!,¡pesao!,¡qué eres un pesao!". La niña siguió hablando y repitiendo como cada miembro de la familia decía la palabra "pesao". El chico no quiso replicar,porque hasta replicar le parecía de mal rollo. Al verlo elucubré "este chaval se va a acordar durante meses del palo. En toda la boca".

La madre Alicia era una mujer cincuentona aún era llamativa con sus tatuajes,su bronceado y su tinte de rubio,y un poco populachera pero tenía esa sal irónica campechana que dan ganas de vivir a quien la rodea y cuando se podía hablar con ella era un encanto, pero su mundo era reducido y sus ideas obsesivas. "El que la hace tiene que pagarla" remarcaba sobre todo siempre hablaba de las agresiones machistas contra las mujeres cuya indignación la animaba a hablar bastante: mujeres asesinadas,mujeres apuñaladas, mujeres con la cara ensangrentada.

Su visión del mundo se centraba en el concepto de igualdad de género que no era muy sutil,en su trabajo y en sus hijos,y aunque estaba todo el día con la matraca,era suave y seguía siendo simpática. Todos buscábamos su compañía no sé por qué.

Roger su marido un negro de unos 35 años era un hombre bastante sensato,que por lo que sabíamos dependía económicamente de ella y se mantenía impertérrito callado sus encontronazos públicos sin molestarse.Alguna vez contemplé una de estas escenitas en el supermercado y me marchaba horrorizado pero parece que él las aguantaba y las olvidaba incluso mientras llevaba cargado las bolsas al coche.

El que ni las olvidaba y sí se perturbaba era el abuelo Matías que aunque tenía comienzos de senilidad y necesitaba bastante ayuda para hacerse sus cosas en la casa y para administrarse las pastillas, estaba harto de que le interrumpieran y le mandaran directamente a callar. Pero Alicia no quería ser la chacha de su padre y sabía que tanto borderío era el precio que tenía que pagar para que alguien le controlara,o sea le activara,y que cómo replicara simplemente se quedaría solo,hasta que le "comiera la mierda".

Un día sentado solo en el parque el abuelo Matías mientras veía de lejos como jugaban sus nietos percibió como un perro traía en su boca un lagarto reseco fingiendo que lo había cazado él. Se rió pero de pronto se puso serio. Había entendido el ridículo que hace la gente que quiere hacer suponer cosas que no son.

Objetivamente, nunca tenía razón y la sacrificada era Alicia que tenía que supervisar cada día que en casa de su padre estuviera todo ordenado con lógica y limpio. Cada vez estaba más patoso para conducir y le costaba aparcar y fregaba mal los platos, pero él había estado en la Guerra del Sáhara Español y tenía derecho a replicar y a que no le humillaran en su propia casa regañándole y con la otra echándole en cara que si era una mártir. ¡Es que no me dejan hablar ni en mi propia casa, cojones! repetía histérico como un niño consentido al que le han prohibido algo.

Y después de la rabieta de 50 segundos se callaba amargándose por dentro, se quedaba con la cara roja y le temblaban las manos como una algazara militar. Y después sacaba unas pasas pasadas de una bolsitas y las masticaba solemnemente. "Al fin y al cabo yo que soy el principal afectado y no me quejo,lo único que necesito es que me reactiven como en el Ejército, no que me griten ni que ofendan".
Pero mientras pelaba las papas para comer se daba cuenta que estaba en una ratonera y que la situación no tenía remedio."Bueno,se supone que tengo suerte por lo menos tengo una hija,¿no?",se repetía el cascarrabias.

Y recordaba aquellos días que iba en una lancha de la Armada sobre la belleza del océano infinito bajo el sol con la radio puesta, protegiendo a los marineros que iban al Banco Canario Sahariano para que las lanchas de los marroquíes no les dispararan. Alicia siempre vitalista le replicaba y le repetía que todo lo hacía mal, y le regañaba una y otra vez. Además como el abuelo Matías era un dejado dejaba la secadora sin recoger. En definitiva, entre que se volvía olvidadizo,era dejado y estaba harto de todo ya no hacía sus tareas y como su hija ni se las recordaba y estaba harta de que le llamara todos los días había peleas a diario.

A todo respondía con una respuesta de grandeza escéptica y casi filosófica que podría servir a cualquier afiliado político con ansias de grandeza: "vale, vaaale."
La dignidad del abuelo Matías todavía se mantenía intacta porque su rabia la desahogaba viendo todo el día las noticias e insultando al cretino del presidente de Estados Unidos George Bush Junior que siempre prorrumpía con alguna reflexión atrabiliaria que era fácil de replicar. "Qué si es mejor cortar los árboles de un bosque antes de que haya un incendio, y que se desperdicie la madera. JAJAJAJA. Hay que ser burro." se relamía.

Y así reconfortándose de que mantenía su brillante agudeza mental se olvidaba por un tiempo de las escaramuzas en las que ya no replicaba.

Un día Alicia entró en casa de su padre que parecía que no se encontraba en ella con sus llaves. Estaba la cama desordenada y todo sin limpiar incluso más desordenada y sucia de lo normal.Se quedó atónita porque el día anterior había tenido una regañina por no sacar la ropa de la lavadora con otra fuerte algazara con su padre que ni levantaba la cara sino que apoyaba la frente sobre el bastón mirando al suelo cómo reflexionando " baj, hasta cuándo durará esta monserga".
Fue al baño y vio que tenía la puerta cerrada. Así que tuvo que abrir la ventana de un ventanuco para entrar y mientras ya estaba metida a la altura de la cintura se encontró a su padre colgado con la ropa de casa y en chancletas entre el hueco de la lámpara del techo y una cadena con una soga.
Alicia defecó encima del shock. Cuando vino la ambulancia y la policía informó que aquellos días su padre había estado especialmente taciturno y callado y que había dicho alguna frase suelta insinuando sus intenciones.

- Es que no le dejabas chochear replicaba con sorna por lo bajini Roger,al que no le interesaba buscarse problemas por defender a un suegro muerto.
- No entiendo nada,no entiendo nada, replicaba Alicia.
El nieto cuando fue preguntando por la policía dijo que en uno de sus paseos épicos de casa hasta la cafetería del Parque le había confesado: "¿sabes? te quería contar algo del Sáhara, igual que mi abuelo me hablaba de sus escaramuzas en la Guerra Civil,él me decía que yo me acordaría de todo cuánto él vivió cuando él muriera, pero en el fondo nada de lo que me decía me importaba. Lo importante es que seas útil como para no pensar en tonterías. Hijo, que no te den nunca la razón es una jodienda".
Y sonreía sin fuerzas con un intento de risa apagada, mientras miraba a lo lejos a las flores recién regadas del parque y al horizonte.

Parece que Matías había ordenado meticulosamente solo su cuarto donde estaban sus cosas y sus recuerdos: la ropa de gala del domingo en su armario,su cama,sus bastones,o sea aquellas cosas que le recordaban a las personas que había vivido. Había planeado ponerse a tender desde hacia semanas,y lo había planeado sin sentimentalismo como si una vez muerto su hija no fuera a tirar todo a la basura salvo las fotos.

Cuando la policía inspeccionó su habitación se sorprendió de lo bien que olía todo,había una carta en que pedía que se le incinerara sin dar más explicaciones, unas cuantas fotos de su mujer fallecida en la mesita(increíblemente en todas salía guapa y no había ninguna de su vejez como si hubiese roto las otras), y sobre todo un álbum abierto con sus fotos vestido de uniforme militar con las casas de la ciudad de El Aaiún miserables y soleadas y de lejos las dunas sensuales del Sáhara.
En una foto que parece que era como una comida de recibimiento de vuelta por parte de sus compañeros del ejército había escrito con letra infantil en el reverso: "gracias por haber hecho todo esto por un solo hombre".



Nada de este microrrelato es cierto. Primero pensé si esta mal escrito por problemas de concordancia,después si es machista y al final si es demasiado simplón aunque hay algunas indirectas en las que a lo mejor puede caer algún lector avezado o aficionado a nuestra historiografía,porque dejarlo todo machacadito es un poco insultar la perspicacia del lector aunque lo lea por pasar el rato. Y al final después de torturarme con detalles, me dije con alivio "ahí va,estoy entre gente agradable".

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