Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

martes, 27 de enero de 2026

Soneto a Nueva York en invierno.

Solo el yelo del vidrio y el acero, Nueva York se desangra en geometría; telaraña en la luna de agonía donde el hombre es un número extranjero. Aúlla el tren por el túnel prisionero, un dragón de metal en la sombría caverna del asfalto, donde el día se apaga en un relámpago de miedo. La nieve, como un polvo de derrota, borra el perfil del cielo y del sentido, y en cada rascacielos una nota, de soledad vertical lanza su ruido. ¡Oh, pánico de luz que se nos agota en este inmenso vértigo perdido! *** Acero y luz, rascacielos que asombran, vorágine del zombi en la avenida, el bus turistic y la ambición unida, en gritos de metal su ley renombran. Sueñan el lujo, sombras que no nombran duermen en cartón, la fe casi perdida; la berrea del humo sale de la herida, y en el asfalto, olvidos que se alfombran. Vengo del glaciar a buscar sustento, nunca de tanta muerte de luz voy a irme, que el águila devora en su cemento. La farola tiene ahorcado en secreto, late en el pecho el movimiento firme que si hay oro bajo el glaciar es un reto. ***

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