Literatura/ lengua,cine, música y arte.
Alicia atraída por la madriguera
domingo, 11 de enero de 2026
Soneto sobre Medina Azahara.
Bajo el sol de Al-Ándalus, un sueño de marfil se alza entre los cerros de Córdoba. El siguiente soneto medita sobre la ciudad palatina de Almanzor y su hijo, la fugacidad del poder y cómo el paso de los siglos transforma la gloria en vestigio.
Ruina y Mudanza.
La luz que ayer vistió de oro el estuco,
hoy es apenas sombra entre la piedra,
donde el orgullo se hizo nudo y hiedra
y el mármol se rindió al tiempo caduco.
Fue Medina Azahara el alto truco
de un califa que al mundo desempiedra,
pero la historia en su girar no medra
y el triunfo se deshace en un trabuco.
Todo se desvirtúa en el olvido:
el alcázar es polvo, el rastro es mella,
y el presente ignora lo que ha sido.
La vida sigue, infiel a cada huella,
borrando aquel palacio construido
bajo la luz de una extinta estrella.
Distinción entre el amor tangible y carnal frente a la idealización solitaria, siguiendo el tono de tu premisa:
El rastro de la mazamorra en tu piel.
Al gusto dulce de la mazamorra,
se pega el alma a lo que fue tangible,
pues solo el cuerpo vuelve comprensible
la dicha que el espíritu socorra.
No hay sombra en el rincón que no se borre,
ni sueño en cuarto oscuro preferible
a aquella calidez irrepetible
que en la memoria de la piel recorre.
Las que amaste en el tacto y con el celo,
se elevan sobre el muro del olvido
con un brillo de sol, firme y rotundo.
Que la amada de sombras es un hielo,
frente al fuego del cuerpo compartido
que nos deja más santos en el mundo.
Bajo el sol de este enero de 2026, aquí un soneto dedicado a Sidney Sweeny, explorando la unión de su belleza con la alegría y la libertad:
La Esencia de Sidney Sweeny.
No basta el rasgo fino y delicado,
ni el brillo de una luz que al mundo asombra,
si el gesto permanece encadenado
y habita la belleza bajo sombra.
La gracia de tu nombre, Sweeny amada,
requiere del fulgor de tu sonrisa;
belleza que no nace de la nada,
sino del alma que el reír precisa.
No hay cárcel que sujete tu figura,
pues libre el sentimiento se despliega
y en libertad se vuelve más pura.
Que el mundo vea en ti la luz que entrega,
la risa que corona tu hermosura
y el vuelo de una dicha que no niega.
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