Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

martes, 27 de enero de 2026

Sonetos: Envidio el oro en manos del malvado.

Envidio el oro en manos del malvado, la torre de cristal, el regio manto, pero prefiero el lirio de tu espanto y este amor de jazmín desesperado. Envidio el mar de fondo, sepultado en su verde metal de amargo llanto, mas prefiero el vaivén y el breve encanto de la ola que muere en mi costado. ¡Qué luz de soledad por la ribera! El rico tiene el sol, el mar su abismo, y yo solo el clavel de tu cintura. Deja que el mundo sufra su ceguera, que yo hallo en tu pequeño cataclismo la más alta y herida arquitectura. *** No busco ya tu trono en mi veneno, ni antídoto de oro a tu ojo de trigo, ni el mármol de tu torso, fiel testigo de un tiempo por la carne siempre ajeno. Amo el abismo de tu pecho lleno de un grito sordo que se va conmigo, y al mar en vaivén como ágil castigo donde el buitre al dar pié quiebra el lirio. Más allá del espejo y su herradura, tu amor me clava un nardo de pasión crece la raíz en la piedra pura. No es hermosura, es sangre, es profecía, un vista falsa de agua amarga y pura que ilumina la belleza y me hace guía. *** Envidio el oro en manos del malvado, ni antídoto de oro a tu ojo de trigo, ni el mármol de tu torso, fiel testigo de este amor de jazmín desesperado. Envidio al mar de fondo, sepultado de un grito sordo que se va conmigo, y al mar en vaivén como ágil castigo de la ola que muere en mi costado. ¡Qué luz de soledad por la ribera! El rico tiene el sol, el mar su abismo, y yo solo el clavel de tu cintura. Deja que el mundo sufra su ceguera, que yo hallo en tu pequeño cataclismo la más alta y herida arquitectura.

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