Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

viernes, 2 de enero de 2026

Sonetos.

Bajo la arquitectura de un soneto clásico, pero impregnado de las metáforas de angustia, geometría y alienación propias de un desarraigado en Nueva York, aquí tienes estos versos: Geometría del Desprecio. Cruje el cristal de un odio de oficina, mordisco de metal en la garganta, donde la gente, en su mudez, levanta muros de cal, de hiel y de neblina. Pero el Bronx tiene un aire que fascina cuando el dinero su perfil implanta; la nieve en los rascacielos se amanta con un sudario de hambre y de morfina. Desfilan coches de un brillo obsceno, mientras el inversor, lobo de seda, mastica el hierro en un festín de cieno. Y entre sombras de mafia y de moneda, la paz es este frío, este veneno, donde el cine de gánsteres se hospeda. Bajo un aura de tragedia y surrealismo, este soneto evoca la violencia —la sangre, los metales y la luna— para vindicar a los humillados. Clamor de la raíz herida. Golpea el aire un puño de herrumbre y de agonía, rompiendo el frío vidrio de los que nada tienen, mientras los perros negros del olvido convienen lamer la herida abierta que el poderoso guía. ¡Oh, pueblo de cal viva y rota profecía! Tus manos son cuchillos que del barro provienen, contra los corazones de hielo que mantienen esta noche de plomo, sin alba y sangre fría. Que estalle la garganta con verdes resplandores, que el rastro del acero castigue al opresor entre caballos muertos y lirios pecadores. Justicia de la sombra, corona del dolor: vengan los perseguidos con sus pies de tambores a incendiar con sus ojos el mundo del traidor.

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