Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

sábado, 31 de enero de 2026

Poema "Los Puentes de Madison".

Con el llanto de los cielos, el cristal se empaña en frío, ella aprieta la manilla, él aguarda ante el vacío. Sí o no, sí o no, juego y pasa frente al vidrio de cristal, el tiempo en un semáforo late en rítmico compás. La lluvia borra el asfalto, se detiene el viejo mundo, entre el camión y el deseo un abismo profundo. Richard mira en el espejo, ajeno al rayo que abrasa, mientras ella se desangra sin moverse de la plaza. Robert espera un milagro, colgado de aquel espejo, un paso que no se da, un amor que se hace viejo. Se pone el semáforo en verde, arranca el motor su queja, él se funde en la neblina, ella en su jaula se aleja. Quedan solo los suspiros y el rastro de un tiempo breve, los puentes guardan el alma, mientras el alma se llueve. Ella aprieta la manilla, presa de una angustia cruel, mientras ve la camioneta espera aquel ayer. Él aguarda bajo el agua, con la fe por despeñar, mientras ella, entre sus dudas, no se atreve ni a bajar. El acero es una frontera, el silencio es un puñal, y en la lluvia los deseos se comienzan a borrar. Gira el sueño a la derecha, se encamina hacia el final, por los puentes de Madison que no han de volver más. Queda el rastro de una sombra, las llanuras y el adiós, donde el alma se hizo nudo y el destino los perdió.

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