Literatura/ lengua,cine, música y arte.
Alicia atraída por la madriguera
sábado, 31 de enero de 2026
Elegía a la muerte de mi madre.
Tras el sudor del dátil y la arena,
la muerte es un desierto silencioso,
una duna que el viento siempre llena.
Se ve a lo lejos, rutilante y vago,
el faro de una urbe en su reposo,
de luz y asfalto un gélido presagio.
Aúllan sombras de esquizofrenia,
voces que cruzan muros de cemento,
mientras el coche su motor estrena.
Entre lonas de obras y andamios,
la vida aguanta el pulso del momento,
aunque el rascacielos guarde sus agravios.
Frío de vidrio, brillo de pantalla,
un mundo digital que nos habita,
donde la piel al fin siempre se calla.
Pero en este vacío me acompañas;
tu recuerdo es la llama que me incita
y el gozo que me limpia las entrañas.
No hay rayo que cese en este frío,
que ha cercenado el tronco de mi vida
y ha dejado mi pecho en el vacío.
La muerte, de un zarpazo es consumida
la luz que en tu demacrado habitaba,
dejando el alma en sombra y malherida.
Tanto dolor en mi costado acaba,
que el aire que respiro es puro fuego,
mientras la tierra, atroz,te reclamaba.
Quiero escarbar la tierra con el ruego,
con las uñas, con besos, con los dientes,
hasta hallarte de nuevo en mi sosiego.
No quiero más auroras inocentes,
si no han de verse en tu mirar pausado,
madre de mis raíces y mis fuentes.
Un hachazo invisible te ha cortado,
y en el huerto de mi alma, ya desierto,
solo queda el invierno de tu lado.
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