Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

miércoles, 4 de febrero de 2026

Yo fui el Rey Naranjito: Juan Carlos I.

"Yo fui el Rey Naranjito la Zarzuela puse fina, quise mantener un trono y me quedé sin silla". Tu relación era un cromo para vender en la sauna, no hay elefante no blanco ya disculparse ante tanta fauna. Si quieres justicia córtate el brazo, la justicia se paga con fuego y a rajo. Zarzuelas de todos pescaos que se muerden la cola, que la corona pensando excusas de caracola. Cargué mis carros de oro con la cosecha más rica, pero en los lodos del Betis la rueda se me complica. Los duques me dieron aire, los condes me dan la espalda, y el cetro de mi gobierno ya no es más que una rama. ¡Ay, qué triste soberano que por buscar el vaivén, perdió el jugo de su vida y el huerto que le dio bien! Ahora vuelvo a mis terrenos con la cabeza humillada, sin trono de terciopelo, pero con sed de naranja. Desde mi exilio de arena, donde el sol tuesta la orilla, busco el perfil de mi tierra que entre las brumas titila. A través del catalejo la distancia se hace añicos; veo el reino que fue mío mientras cuento mis doblones. El jeque me da su mano, el oro colma mi mesa, pero España está muy lejos y el perdón nunca me llega. Fui motor de un gran cambio, de una estirpe la semilla, mas por bolsas de caudales hoy me encuentro sin mi silla. Apoyado en el balcón, entre dunas y calima, ajusta bien el enfoque mientras el sol lo castiga. A lo lejos ve Sanxenxo, la costa que lo fascina, pero el brillo del desierto la mirada le nubla. Aparece el buen amigo, jeque de túnica fina, que le entrega los maletines llenos de cash y de intriga. «Toma otro coche, Campeón», le dice con voz sibilina, mientras aparca un Ferrari que a su garaje se arrima. Anota en sus memorias, con caligrafía prolija, que el perdón no se regala aunque el oro lo consiga. Y suspira el Naranjito, mirando hacia la bahía: «Tengo el arca bien repleta, pero he perdido la silla».

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