Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

miércoles, 4 de febrero de 2026

Trump desde el salón de Mar-a-Lago,

Desde el salón de Mar-a-Lago, con su barniz de purpurina, se barniza en tez naranja y su imperio barniza. Ajusta bien su corbata, que hasta el suelo casi arriba, mientras sueña con el muro que clava entre cifras. Lanza un dardo en su red social, con la furia de una espina, y entre hamburguesas y oro su gran leyenda cocina. Prometió limpiar el pantano, con voz ronca y sibilina, pero ha llenado el estanque de su propia serpentina. Atesora sus derrotas como si fueran pepitas, y se aferra a su corona de burguerking con termitas. - Fui el rey de los rascacielos, la guía en la Quinta Avenida quise comprar el planeta y me quedé en la orilla. Ya se sienta en el banquillo, ya se sienta en la oficina, que entre jueces y decretos el magnate se ilumina. Con un ojo en el estrado y el otro en la Casa Blanca, va borrando sus condenas con una goma de plata. Pide anular los procesos de la corte neoyorquina, mientras firma con su pluma la ley que el mundo domina. «¡Soy el Rey del Comeback!», grita al viento con malicia, mientras los fiscales lloran viendo cómo se desliza. No hay pantano que lo frene, ni ley que lo ponga en fila, que para el hombre naranja la justicia es plastilina. A los líderes del globo los saluda con su intriga, mientras levanta la valla que el desierto necesita. Con el puño bien cerrado y la lengua siempre lista, pone aranceles al mundo mientras se toma una dieta. Sueña con muros de acero, de cemento y de caliza, que separen su palacio de la gente que lo irrita. Fui el dueño del negocio, de la oferta y la primicia, y ahora el mundo es un tablero que mi mano moviliza.

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