Literatura/ lengua,cine, música y arte.
Alicia atraída por la madriguera
miércoles, 25 de febrero de 2026
Juventud, podrido tesoro.
Tras el invierno del alma,
colchón sudado de pena,
jeringuillas colgadas
y los ojos en gangrena.
No había ilusión ni orgasmo
todo eran sombras y cadenas,
crecen madreselva y lágrimas
canoas de río por mis venas.
Si ante los perros del sotano
me atan las cadenas,
¿qué será de mí
si no tengo fuerzas?
Fueron días de luz clara,
lejos de la sombra roja,
cuando el pecho descansaba
y la risa no era sorda.
Si hoy el silencio me abraza
y la dicha se me esconde,
me queda el bien de la gracia
que un día tuvo mi nombre.
Sobre un cielo de ceniza,
entre pinos de sombra alta,
el bosque era la guarida
donde el alma se arrastraba.
En aquel colchón sudado
por la fiebre y la nostalgia,
el tiempo se hizo pesado
en una noche sin alba.
Pero estalló la alegría,
oro puro en tu garganta,
y el sol, con su luz divina,
quemó al fin la vieja máscara.
¡Qué júbilo en los arroyos
que entre las flores saltan!
Fui feliz, rompí los cerrojos,
y esa dicha no se apaga.
Aunque el frío ahora regrese,
llevo el fuego en las entrañas;
el recuerdo me amanece
y el dolor ya no me espanta.
Haber sido ya me basta,
pues tu paz no se malogra;
aunque la suerte se vaya,
fui feliz... y eso nos sobra.
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