Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

jueves, 26 de febrero de 2026

Soneto "El caballo de la desgana".

El caballo de la desgana. No quiere el pie pisar la luz del día, ni la mano buscar su oficio mudo; vivir bajo el volcán vidrioso y crudo donde duerme una estancada agonía. Pero hay un pulso cruel que me desvía, un látigo de sal, un hierro agudo, que empuja el pecho, de esperanza nudo, hacia la sorda y gris carnicería. Como caballo en olas, voy herido, batiendo el casco contra roca y viento, aunque el deseo esté ya consumido. Pesa la arena que hunde el pensamiento, mas sigo el trote, por el mar vencido, masticando la cal de mi lamento. El laberinto del ansia. Golpeo el aire con el puño herido, buscando el manantial de la alegría; bebo la luz, el metal y el mediodía por no sentirme polvo desmedido. He domado caballos al olvido, puse azahares donde el frío ardía, y en esta danza de mi anatomía todo lo di por verme renacido. Pero el alma es un pozo sin orilla donde la cal devora lo que toco, y el pecho es una oscura manguardia. ¡Ay, qué dolor de luna en la mejilla! Que por quererlo todo, quedo loco, lleno de nada en medio de la gloria.

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