Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

viernes, 20 de febrero de 2026

Recordando el enebro de Valdenuño Fernández.

La ambición y el matorral. Aquel que busca el sol con ansia fiera, y escala el trono con audaz desdén, no ve que el odio acecha en la frontera de aquel que ayer le saludaba bien. La rosa, en su soberbia y gala roja, se expone al filo de una mano cruel; por ser hermosa, el mundo la despoja y deja seco su una vez clavel. Mas mira el matorral que en el olvido, humilde y gris, se enreda en la espesura; por nadie es visto, ni es su honor herido, y en su silencio el tiempo más le dura. Quien mucho brilla, pronto encuentra el tajo; quien calla y crece, vence desde abajo. El veredicto de la sal No juzga el hombre con su voz errante, es el mar quien despliega su balanza; su espuma es un reproche vigilante que mide nuestra fe y nuestra esperanza. El rumor es un puente que se quiebra, conexión que al oído solo engaña; una red de sonidos que se enhebra, pero que el alma nunca nos acompaña. Pues la inmensidad es solo una idea, un abismo ficticio en las entrañas: el mar es solo el agua que te ondea, y solo existe cuando en él te bañas. Basta el amor real, aunque sea poco, para salvar del frío a este loco.

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