Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

miércoles, 14 de febrero de 2018

La penosa historia de Enrique de Dinamarca.

D.E.P. Un drama histórico shakespiriano triste pero un gran hombre. Uno tiene que tener cuidado con el SIDA de los privilegios que acepta y si valen la pena vivir así día a día.

Es una cuestión jurídico real y psicológica interesante.¿Por qué un aristócrata francés que se licenció en Derecho y en Políticas por la Sorbona, con un espléndido espíritu aventurero que lo llevó a vivir largas temporadas en China y Vietnam, donde estudió lenguas orientales y que ejerció la carrera diplomática aceptó casarse con la Princesa de Dinamarca para vivir ninguneado y enfadado el resto de su vida?.

Al casarse con la reina de Dinamarca pero sin recibir el título de rey consorte sino simplemente el de Príncipe se sintió un inútil y un florero.Por tanto, evitó los encuentros con otras familias reales o gente de importancia para evitar desconsideraciones, pero ¿hay alguien más inútil que un miembro de una Familia Real para despreciar a otro que aunque se llame Príncipe esta casado y actúa junto a la Reina?.


Él ya sabía desde el principio a lo que se exponía,y pasó su vida amargado por esto, sin reaccionar de forma adulta y dedicarse a otra cosa productiva. Las humillaciones debieron ser muchas sin embargo solo una psicología peculiar las aceptaría durante décadas como forma de vida.

Ahora le acusan que los desplantes que dio a su mujer en los actos públicos donde se le ninguneaba dejaban en ridículo a su mujer la Reina. E incluso se recuerda que a sus espaldas la ridiculizaba o que había dicho
innumerables salidas de tono infantiles: como la bravuconada de haber comido pienso canino, sacar la lengua a un periodista, o llegar disfrazado de oso panda a una gala.

Su mujer aunque también conocía esta amargura tampoco hizo ningún gesto para animarlo. Lo curioso es que esto de incinerarse y no ser enterrado en un lugar de honor aunque lo entendiera como un gesto de dignidad también lo es de admitir un fracaso vital y de algo de autonegación, incluso de autodesprecio por negarse en una tumba en un sitio privilegiado.

Eso esconde la impotencia de un hombre que no supo reaccionar,romper con todo a tiempo y que fue alimentando un fuerte complejo de inferioridad. Ahora los daneses en Facebook le presentan sus condolencias, alaban al príncipe de alguna u otra forma,y olvidan las quejas por su "forma de ser engreída" y por vivir a cuerpo de rey a costa del erario público.

¿Mucha paradoja shakespiriana?. Después de rumiar esta historia,surge el inevitable cuchicheo,¿le valió la pena esta vida?.

No hay comentarios:

Publicar un comentario