Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

jueves, 7 de mayo de 2026

El pie sublime de Apolo.

Las venas hinchadas ven sus gritos muertos, y el enorme talón la sed por los desiertos. No conocimos su rostro, la luz de su alta mirada, donde la pupila ardía como una hoguera estancada. El agua sabe en la sed, y el mármol en las manos de lo que pudo ser. Pero sus dedos aún brillan con la potencia sagrada de un candelabro de piedra que retiene la alborada. Aquí no hay bajeza alguna que disminuya la estatua; el pecho es un golpe sordo, un mar de sangre compacta. Es el misterio del cuerpo donde la muerte no gana, un giro de mármol vivo que muerde la noche brava. La piedra ruge en silencio con voz de tierra desgarrada, un grito de luna y bronce que hereda la madrugada. El arco del lomo tiembla como una estirpe de espadas, espejo de un dios oscuro que entre las sombras habita. No hay rincón que no te mire con su fijeza sagrada. Debes cambiar tu destino. Debes mudar ya tu alma.

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