Alicia atraída por la madriguera

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martes, 27 de marzo de 2018

Los héroes de la Conquista y los héroes de 1898

Hoy hablando con una señora conocida bastante mayor me dijo con una exquisita sonrisa: Arquíloco solo con escucharte me ha dado acidez de estómago. Yo le respondí: llámalo sentimientos.

A veces pienso en los campesinos arribistas que conquistaron a los aztecas de Texcoco o Tlacopan, a los que los predicadores y los envidiosos peninsulares acusaron de violadores,asesinos y saqueadores. Pienso en su hambre de tres días para comerse hasta el cuero y el hocico de los caballos,en sus ropas sudadas y roídas, de cómo tendrían que buscar en la playa cualquier bicho resultón que se moviera para zampárselo crudo.

Recapacito si así estarían deseando resarcirse violando cientos de mujeres aztecas.Y pensando que en lo que hicieron fue en nombre del Rey de España,pero sobre todo en conseguir una Hacienda con enormes tierras e indígenas que las trabajaran en recompensa de tantos pies y brazos necrosados y en el Oro que era una promesa ambivalentemente presente y más lejana en cientos de miles de kilómetros de tierra árida,atestado de cactus candelabros para sentir una infausta nostalgia de la odiosa zarza de Moisés.

Pienso a su vez en los que fueron a luchar en la Guerra de Cuba de 1898 en el prepotente y sin capacidad de reacción transatlántico "Don Pelayo" con miedo por ser pobres y unos pringados, pero con orgullo,engañados por la prensa oficial española y sobre todo con un íntimo sentido del patriotismo y del honor y que creían que podían ganar aquella guerra.

La mayoría de aquellos igualmente analfabetos y campesinos rañosos sí lucharon por honor y nunca esperaron recompensa y ya en medio de la guerra ni siquiera ganar la guerra,sino quizá conservar la vida.

Cuando la guerra de Cuba acabó se acabaron las relaciones comerciales se acabaron y no lo sé pero creo que en la provincia de La Coruña murieron 28 o 58 personas de hambre en el primer año. Hubo atracción de capitales pero obviamente solo era de las clases ricas,la famosa historia de las mujeres que se llevaban las joyas en su ropa interior para pasar desapercibida en las aduanas. El nivel de las clases bajas con la subida de la inflación empeoró aunque eso como siempre lo omiten los libros académicos de historia.

Éstos ya como nosotros no podrían abusar de ninguna mujer y estarían rodeados de mala comida,de mugre,de sofocos y destellos climáticos,de enfermedades de mosquitos y del clima contra las que tampoco podrían defenderse.

¿Qué lección se puede aprender? hay que evitar las causas que van inevitablemente en contra de la historia. Aquellos conquistadores de los aztecas creían en el triunfador Hernán Cortés porque vencía batallas y tenían la mentalidad medieval del derecho de guerra, y exigían que por jugarse la vida merecían ríspidamente un botín.Casi todo Occidente estaba con ellos.

Los héroes de 1898 murieron por un estúpido honor en una guerra que era imposible ganar y aunque éticamente aún podía ser indefendible,aunque la mayoría de Europa protagonizada por Francia les apoyaba, iba en contra de la historia:porque era un imperio poco productivo y comercial con una población blanca a medias en contra.

Los españoles abusaban comercialmente de Cuba,y no supieron dar un fuerte rendimiento económico ni a Filipinas(en la que salvo Manila no dejamos ni la lengua),ni a Puerto Rico. Y les dejamos la peste del catolicismo; para aparte del hambre dejarles nuestros prejuicios elefantiacos. Pero también a nuestro modo les enseñamos nuestro sentido del honor.

Estados Unidos nos lo quitó todo pero nos dio una indemnización que no llegó ni a solo soldado,ni a un solo muerto,ni a solo mutilado,ni a la mayoría de los que volvieron para trabajar como animales de carga en el campo.

Por supuesto,que con el hechizo a lo mohoso y a las causas perdidas ante la Historia prefiero la Conquista,el construir un Nuevo Mundo quizá porque en nuestro mundo no se construye ya nada sólido salvo el silencio,el wifi,la ética líquida del ir a lo suyo. Sin embargo, conservo el sentido del honor de los que fueron a morir con el sombrero de paja por un dasein,y por los que fueron enterrados en fosas comunas perdidas.

Los héroes de la Conquista aceptarían una Hacienda perdida con ceiba, tejocote,cañuela, bisznaga, cardo santo, cazahuete,o cedro en el territorio de Nueva España con unos cuantos mexicas más ignorantes aún que ellos mismos y viviendo en un semiaislamiento, con una mentalidad occidental alienados de su mundo y solipsistas frente a una Europa a la que no volverían.

Los soldados de 1898 volvieron para ver las fachadas de los ricos cuyas casas nunca pisarían, sino sus esposas para fregar de rodillas, y que desfilaron a la vuelta virando la cara cuando llegaban al palco de autoridades escupiendo al suelo,en desprecio de tanto abandono, de tanta ruindad gubernamental, de tanto asco.



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