Débil alacrán que al quemarte atacado
rumias tu puntero ascado de veneno,
la Navidad es la selva del infierno
que parpadea alimañas de calendario.
El inmigrante mientras el viento arrecia
sueña en el invernadero su sudario,
de la procesión viene este calvario
de la familia hueca que te desprecia.
No bosteces el tedio del León de Nemea
ni el humo del exterminio que te desea
guardes en el manjar que te es extraño.
Sentarte aceptaste en la mesa prolijo
como Abraham dignarse matando al hijo
con Aquellos que prometieron tanto daño.
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