Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

sábado, 29 de noviembre de 2014

Dashiell Hammett y Lillian Hellman


¿ Cómo acercarse a la vida de verdad si el público no quiere sufrir sino sentir la brisa agradable superficial,y acercarse a las cosas, sin que ni lo más grave le afecte? ¿Cómo se puede plantear cualquier paradoja si el sufrimiento es considerado descarnado, pone muy nervioso y es condenado como de mal gusto?    
Dashiell Hammett lo logró aunque necesitara más humor. Representar lo auténtico es el lujo de una sociedad que se ve a sí misma como plena y desarrollada, y necesita desfasar con la catársis.

William Faulkner decía que un gran escritor siempre triunfa porque ya tiene algo que contar. Extraña como grandes narradores no escriben nada valioso, y como grandes vividores no saben ver, ni entender, lo mejor que han vivido.  Quizá porque para tener una vida intensa no hay que ser minucioso ni tener demasiada empatía. Quejarse es de ese snobismo intelectual que sólo da grumos de talento. Y es una de esas pocas veces en que es mejor que los establos de Augías no se tomen en serio a sí mismos.   

Es conocido que Dashiell tenía una sinceridad impertinente y bestial que supo reconducir a rachas Lillian, que tuvo un corrector de textos que supo darle voz a un mundo oscuro que iba tocando a oscuras las paredes de las escaleras. Aquí se demuestra que un estilo seco y corto no tiene por qué ser sublime. Y que los errores,reiteraciones,o abusos de estilo como en Dostoieski no deben considerarse traspiés de un genio creador. Sino cicatrices que dan viveza. Hay veces que un creador tiene una persona con sensibilibilidad y paciencia que constantemente le enseña a seguir un camino correcto. Y ese camino se convierte en su sagrado lecho de Procrusto. Uno puede dedicarse a las drogas,al alcohol,a la promiscuidad o la estulticia porque sabes que siempre tienes a alguien que te va a salvar...Y si hay dinero uno respira en paz porque sabe que puede hundirse, sin embargo tiene en cuenta que no puede dejar irse...


Después hay creadores brillantes que viven en un ambiente chabacano,
 sin una comunidad artística que le incentive,que le publicite,
 sin nadie que le de un toque para que se reconduzca por el buen camino,
sin voluntad para crear  y corregir una y otra vez hasta tener un digno punto de apoyo,
¿tiene sentido echar las culpas a alguien o quejarse?

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