Literatura/ lengua,cine, música y arte.
Alicia atraída por la madriguera
viernes, 23 de enero de 2026
Soneto a la autodestrucción de la sabiduría.
Bajo la luz de un ángel que no mira,
eriges tu baluarte ante el Abismo;
mas si tu puño contra Dios delira,
te borra el tiempo en un oscuro sismo.
Aquel que busca el Juicio por su mano
y en su soberbia al Hacedor ignora,
se pierde en un olvido tan temprano
que el nombre de traidor su piel devora.
Solo quien alza muros sobre el viento
y en el oleaje siembra sus cimientos
puede soñar que el mármol no fue en vano.
Pues solo el mar, que todo lo deshace,
permite que una ruina sólida trace
la sombra de lo eterno en lo humano.
Romance al Dios de la muerte eterna.
Huyo en la noche de lluvia
del hijo que aún no tengo
de mi muerte que no llega
buscando un ansia de desierto.
Ansia de Dios ansia de ser justo
en mi herida sangrante,
cuando rompo el rostro de Dios
en el espejo, rompo mi rostro delante.
¡Oh, rascacielos de ansia
en el abismo hundido!,
que cuanto más se eleva,
más rodillas en el olvido.
Siento la heroína en mis venas
como un ciervo que berrea,
el sol brilla en grado recto
cómo el mar que enebra.
¿Qué dejaré en el mundo
cuando las cucarachas coman
en el polvo que quede de mí
sin ojos entre las rosas?
Como alacrán que habita
la arena del desierto,
busco el dolor del fuego
para no estar ya muerto.
Cercado de mis sombras,
clavo en mí la ponzoña,
que el alma que no muere
de amores se emponzoña.
Busco ansioso las sombras.
¡Oh, grandeza terrible,
abismo de luz fiera!,
que el alma en tal bajeza
tu alta unión espera.
Busco ansioso la pena.
Heridme con el rayo,
quemadme la garganta,
que en medio del suplicio
mi espíritu levanta.
Busco ansioso las llamas.
Que en este seco exilio
de escorpión y de roca,
solo el dolor me saca
la sed de vuestra boca.
En la noche profunda,
con sed de eterna herida,
buscando voy la huella
multipantallas de vida.
¿Tú que eres multipantallas
sin levantarte del sofá?
si consigues levantarte
para poner ladrillos más,
¿podrás amar?
En un alto rascacielos,
donde el vidrio el cielo asalta,
buscaba mi alma el sosiego
fuego que a tu entraña falta.
El cristal era un abismo,
espejo de luz helada,
donde el hombre se contempla
sin ver nunca su mirada.
Salí por la red del mundo,
fibra óptica y callada,
entre chips de silicio puro
y memorias ya grabadas.
Iba siguiendo un destello
que entre el neón parpadeaba,
huyendo del ruido sordo
que los pechos angustiaba.
Pasaban coches de seda,
sombras mudas que pasaban,
sin el rastro del aceite,
sin la voz que antes gritaban.
"¡Oh, vértigo de los hombres!",
mi espíritu así clamaba,
"traicionamos lo que amamos
en la urbe digitalizada".
Buscaba yo la herida,
la roncha que el alma abrasa,
donde Dios rascara el centro
de esta fe que se nos pasa.
No en el código de ceros,
ni en la pantalla que engaña,
sino en el escroll del pecho
donde el Infinito acampa.
Subí por cables de oro
hasta la cumbre más alta,
donde el wifi se termina
y el silencio nos abraza.
Allí, entre torres de acero,
encontré la luz amada:
un Dios que es pulso eléctrico
en la soledad hallada.
Y en aquel frenético vuelo,
mi alma quedó sosegada,
viendo que en el chip más leve
su ego humano delataba.
Ambición y pesadillas de Nueva York en invierno.
¡Amo estos rascacielos que son lápidas de vidrio!
Amo esta pesadilla insufrible
y quiero seguir aquí con la cara chupada
y durmiendo en la calle y en las cárceles.
Hoy Nueva York no es una cárcel
de cristaleras lunares,
es un yunque donde nadie
se acordará de los gritos
de nuestro dolor de una madre loca,
¡nadie detrás de nuestra carrera!¡nadie!,
ni de los hijos que no tuvimos
por nuestros sueños insaciables.
¡Basta de este silencio que sabe a ceniza
y a moneda nevada!
No he venido a Nueva York a contar
los pasos del miedo,
he venido a golpear con mis puños de arcilla las puertas del rayo.
Me siento impotente ante tanta belleza
sin nombre, tantos sueños de los muertos,
ante el traqueteo de los trenes
que pasan por encima de mi cuerpo,
ante tanta nieve sin arte.
¿Dónde envenenan aquí los mecenas del Arte,
para restregarme en un Caravaggio
y no en un Andy Warhol?
Me veo marchar con rencor
como un dinero prestado a un ex amigo del alma.
Siento a los latinos trabajando duro
para unos andamios en unas lonas de seguridad
donde no rezan ni las ratas.
Siento el pulmón de los negros mártires vendedores henchidos de vendavales,
un viento que no pide permiso, que arranca los cerrojos de la pena.
¿Qué solterón cincuentón irá
en el bus turistic hoy
dando vueltas en solitario?
Qué negocios tan extraños
para solitarios
absurdos sin remedio.
¡Qué se enteren las alcantarillas de humo que no sé que guerreros pringaos incineran
y a los ángeles de hierro que se frustran por no saber pronunciar nuestros nombres!
Mi sangre no es agua de estanque, es un río de espadas encendidas
que busca el mar de los sueños insaciables para inundar la sed de los humildes.
La injusticia tiene pies de plomo, solo te deja volar sin moverte, pero mi esperanza tiene alas de pólvora.
Solo gritas hacia dentro mordiéndote la lengua y rechinando los dientes frente a ma música potente, las televisiones a tope y el incienso de las tiendas de marihuana.
Aunque el asfalto quiera enterrar mi nombre bajo botas sangradas sin nombre de gigante,
yo soy la semilla que rompe el granito en un grito de polen salvaje.
No hay rascacielo que eclipse el sol si el hombre decide levantarse,
no hay muro tan alto que no pueda ser escalado por el amor de un pueblo.
¡A las alados amasijos de hierro de las rosas! ¡A las gargantas de cristaleras y de trigo
donde sufren los gritos de los jefes
y el desprecio ilusionante de los sueños!
Hoy Nueva York no es una cárcel de cristaleras lunares, es un yunque donde nadie se acordará de nuestro dolor y de los hijos que no tuvimos por nuestros sueños insaciables.
Miro al futuro y veo una llanura sin dueños, un cielo sin espinas,
donde el pan sea de todos y el dolor un cuento viejo de fantasmas.
¡Camaradas de la luz del arte, hermanos del llanto convertido en fragua!
Salid de las sombras, que el alba ya viene con su hacha de oro
a talar la tristeza y a plantar banderas de vida en el centro del mundo.
¡Adelante, que la aurora es nuestra y el corazón no sabe de cadenas!
Bajo el arco de una luna de cal amarga,
donde el Hudson arrastra caballos degollados y lunas de zinc,
me levanto frente al asfalto que muerde los talones del aire.
¡Nueva York! Escupitajo de acero en la mejilla de Dios,
geometría de gritos que se oxidan entre las vigas de los puentes.
Siento en los pulsos el galope de mil toros de sombra,
la injusticia es un cuchillo de vidrio enterrado en la encía del mundo,
un hambre de siglos que gime bajo los pies de los banqueros.
¡Qué dolor de raíces asfixiadas por el cemento!
La angustia es un piano roto cayendo desde el piso sesenta,
mientras los rascacielos, colmillos de un gigante ciego,
intentan herir el costado de una nube que solo sabe llorar sangre.
¡No puedo! ¡Mi voz es un nudo de escorpiones en la garganta!
El rayo de Donald Trump me quema los huesos,
el clavel de Federico se deshoja en la alcantarilla,
y el mar de los ansiosos del Fentanilo en el Burger King es hoy un muro de escarcha y olvido.
Pero escuchad, por las grietas del granito,
donde el dólar no puede comprar el perfume de la herida,
sube una marea de manos verdes, un eco de espigas insurgentes.
Porque sobre la cumbre del Empire State,
allí donde el frío se vuelve música de estrellas,
nacerá un niño de barro y luz con los ojos de mañana.
Nueva York, te lo digo entre sollozos de hierro:
la esperanza es un caballo de fuego galopando el vacío,
y al final del vértigo, en el fondo de la sombra,
el hombre será, por fin, el único dueño de su propia aurora.
Cómo os amo, ¿cuántos ahorros tendréis para comprar un piso de 50 metros?
¿cuánto costará un alma para descansar
y subir en un tumba de segunda mano incinerado al cielo?
jueves, 22 de enero de 2026
Soneto al descarrilamiento de Adamuz
Tren de espuela y cal, España tropieza,
roja el hierro en la vía abandonada,
y la berrea del tren, desparramada,
berrea sin amor la heroína en vena.
Coche grita al túnel una condena
con una hoz de herrumbre y madrugada;
la aldea es una rabia clausurada,
el joven, un adiós; el viejo, un reza.
¡Oh pavor del carril que se desvía!
Huye el metal del mapa y del destino
mientras se rompe, en trágica armonía.
Se nos muere la tierra en el camino,
en la batalla ciego de agonía.
el pulso de ahulaga que se hizo espino.
Sonetos de amor.
Arena y fuego en la extensión dormida,
donde el desierto dicta su sentencia;
no es falta de agua, es pura transparencia,
la sed de ser en la distancia herida.
El amor es la duna conmovida
que cambia de lugar su propia esencia;
un oasis de luz y de insolencia
que engaña al ojo y nos otorga vida.
Y en medio de este sol que nada olvida,
la soledad se vuelve arquitectura:
un silencio de roca y de medida.
Entiende al fin, tras tanta desmesura,
que el alma solo encuentra su salida
cuando acepta su propia quemadura.
Tántalo de luna y sed.
A la orilla del agua, ¡qué sed de vidrio amargo!
El río es un alfanje que me corta los labios,
y el cristal de la racha, con un vuelo de garza,
se me escapa del grito donde el alma se abrasa.
Busco el huerto dormido. La rama es un suspiro
que me ofrece su herida de manzana y granada;
pero el aire la empuja, la vuelve sombra fría,
y me deja los dientes con un hambre de plata.
¡Ay, qué burla de fiera me tiende lo que amo!
Cuanto más mi mano busca el clavel del objeto,
más se quiebra la luz en un pozo de olvido.
Ni el fuego me consume, ni el alivio me encuentra.
Que ardiendo el hielo en filo, por la orilla sin cauce,
soy Tántalo de sombra... bajo un río de arena.
Tántalo del amor.
A la orilla del agua estoy sediento,
y el cristal, que mis labios ya tocaba,
huye de la garganta que abrasaba,
burlando con la fuga mi tormento.
Busco el pomar, y al vago movimiento
de la rama que el fruto me otorgaba,
se esquiva la ambrosía que esperaba,
dejando solo al hambre por sustento.
Del mismo bien que busco, soy burlado,
pues cuanto más mi mano al objeto ansío,
más me niega su sombra lo esperado.
Ni toco el fuego, ni el alivio fío;
que ardiendo en vivo hielo y mal burlado,
soy Tántalo de amor en seco río.
miércoles, 21 de enero de 2026
Soneto a la discreta paciencia.
En la quietud de la madera espera el tiempo,
con su paso de hormiga y su olor a resina,
no es el rayo fugaz que el cielo desatina,
sino el lento latir de un mundo que presiento.
Hay que amar el silencio, su pan y su cimiento,
como la raíz ama la sombra en la cocina,
de la tierra profunda donde el grano germina,
sin más prisa que el aire o el propio pensamiento.
Deja que el día caiga como una hoja de higuera,
con su peso de sombra y su luz de ceniza,
que todo llega al fin, como llega la hoguera.
La paciencia es un río que el musgo suaviza,
no busques la manzana antes de la primavera,
que el tiempo sabe el nombre de todo lo que hechiza.
Poema del amor suicida del Puente de Silva (1995)).
Chirra el cielo de Gáldar,
donde el alisio* al alma hiere,
late un eco de suspiros
el amor que al polvo muerde.
En el grito de los grillos,
como un sueño de la mente,
se levantan dos figuras
en un mármol permanente.
Él era Himar de castillo,
alma de fuego y de fe;
Chaxiraxi ella del Fuego,
la luz que su ceniza fue.
«No me olvides —él decía—,
duros leones sin tesoro;
volveré con las riquezas
que nos pide el mundo tosco».
Cinco años raspó el tiempo,
cinco inviernos de agonía;
cicatrizaba ella el fuego
mientras el sol se moría.
¡Oh, qué amarga es la esperanza
cuando el labio no la nombra!
¡Qué pesado el juramento
cuando el alma está en la sombra!
Llegó el día del retorno,
tras la guerra y el desierto,
pero el reloj del destino
marcó el camino más incierto.
Las campanas de la villa
con un toque de alegría,
anunciaban que Chaxi
con otro hombre se unía.
Como un rayo de la noche,
Himar cruza la ciudad;
lleva el pecho desgarrado
por la cruel fatalidad.
Ante el lecho de la novia,
donde el aire es un gemido,
se detiene el caballero
por el rayo del olvido.
«Dame un beso, dulce dueña,
que por él crucé la mar;
dame un beso que me salve
antes de verme expirar».
«No puedo —responde ella—,
que mi honor es ya ajeno;
mi boca ya no es de rosas,
sino de amargo veneno».
Cayó el mozo al pie del lecho,
sin un grito, sin un queja;
se le rompió el corazón
como se rompe una reja.
A la mañana siguiente,
entre cirios de blancura,
llevan al muerto a la iglesia
en su fosa de amargura.
Aparece una sombría
figura de blanco velo;
es Chaxi, que camina
buscando el último consuelo.
Se acerca al cuerpo de Diego,
que el frío mármol ya envuelve,
y aquel beso que negó
con su vida lo devuelve.
Un suspiro de las sombras,
un abrazo en el vacío;
se quedaron los dos muertos
junto al viento del estío.
Tal vez son solo dos nombres,
o una queja del ayer,
o el fantasma de un deseo
que no pudo florecer.
Mas si vas a las iglesias
donde el tiempo se detiene,
verás que el amor más puro
solo el silencio lo tiene.
Dos manos que no se tocan,
dos almas en un altar,
que nos dicen que en la muerte
sí se puede descansar.
*Viento inestable de los acantilados canarios.
martes, 20 de enero de 2026
Sonetos.
Frente al cristal que juzga y te intimida,
verás que el miedo es solo un espejismo;
el trueno se deshace en el abismo
cuando el alma despierta decidida.
No es la roca en el paso la medida,
ni el eco del error o el pesimismo,
es la fuerza brutal del propio sismo
que levanta de nuevo nuestra vida.
Si el espejo pretende doblegarte
con sombras de un ayer que te encadena,
rompe su hechizo y vuelve a levantarte.
Que el problema es la arena que se drena,
y tú eres el volcán para forjarte
un destino sin rastro de la pena.
Soneto
Tras la sierra del sol, la mar serena
esconde en su cristal negros abismos,
donde habitan los monstruos y cinismos
el oleaje azar que el olvido drena.
Igual mi ayer, de roja sombra llena,
guarda un abismo de otros egoísmos;
donde sin luz que en duros silogismos
solo la luz del Aleph hoy ordena.
No hay rastro del salvaje en la mirada,
mas vive en la memoria, ese recinto
donde todo es presente y no es nada.
Soy el que fui, la fiera en su laberinto,
justificado en la sagrada entrada
de un punto donde el tiempo es indistinto.
Soneto para evitar poner excusas.
En un rincón del alma, en mudo empeño,
sepulta ya tu voz y tu querella;
no busques en el aire rastro o huella
de un descargo febril, vano y pequeño.
¿Qué importa el juicio del extraño dueño
si la luz de tu idea es la más bella?
Sigue en la noche a tu distante estrella
sin despertar al mundo de su sueño.
Que el labio calle y hable solo el hecho,
como brota la flor en el pantano
o el rayo de oro en el oscuro techo.
Deja que el triunfo, con segura mano,
rompa el silencio que guardó tu pecho...
¡Lo que es gigante nace siendo arcano!
Soneto.
El tren que busca abarcar oo infinito.
Bajo la herrumbre fría de la luna,
se quiebra el hierro de mi paso errante,
voy como un tren de carga y de fortuna
que pierde el riel en un desierto instante.
No es solo el golpe del metal quebrado,
sino este hundirse en la arena densa,
un capitán de hollín descarrilado
en la mitad de una marea inmensa.
La soledad es este eje vencido,
un humo ciego que busca su puerto,
un animal de estruendo ya perdido.
Y así me quedo, solo y descubierto,
viendo el viaje que pudo haber sido,
mientras me traga el polvo del desierto.
domingo, 18 de enero de 2026
Poema a una soledad insoportable de cuando Nueva York.
aquí (tienes)
un soneto : des-
armado (como un juguete de
silencio)
tras tanta sOledad
tanto despre-
cio (el corazón es un
pequeño animal
herido por la nieve)
ahora
yo pido (un poco de)
recompensa ; que tus manos
sean el verbo que
desnuda mi invierno
(y que el amor , de pronto ,
sin mayúsculas) sea
todo lo que
no se puede decir.
sábado, 17 de enero de 2026
Sonetos.
El rock de la ausencia.
Tras un sol de arsénico y de azufre,
el cielo es un pulmón que ya no exhala,
el viento es una sierra que me tala
y el alma es un feto que no sufre.
Brota el grito de cal, blanco que sufre,
en el rostro de vidrio que resbala,
mi pecho es una roja y rota sala
donde el eco del miedo se camufla.
Quiero reventar un coche al abismo,
dar un tajo al relámpago en la herida,
que me reviente al suelo contra la ola
sin sangre, sin herrar el egoísmo.
Prefiero una penumbra compartida,
no quiero un amor a porta gayola.
¿Te amé de otro amor a otro amor?
Soy un jardín cerrado y sin murallas,
que ofrece frutos a quien no me mira;
soy el metal que en el silencio gira
y el capitán de todas las batallas.
Amo el trigo que muerde las medallas
y la voz del mendigo que delira;
aunque mi pecho es hueco de mentira,
busco el amor en rotas pantorrillas.
Es un puente mi mano hacia la gente,
siendo mi cuerpo un río que no pasa;
es un espejo mi alma, y no me siente.
Vivo en el centro de una luz escasa,
siendo la puerta de un hogar ausente
que a todo el mundo ofrece su carcasa.
Análisis de las metáforas paralelas:
El jardín y el metal: Ambas representan la esencia de la poesía. El jardín es vida estática que se ofrece, mientras que el metal es la vibración fría del que observa sin ser tocado.
El puente y el espejo: Son metáforas de conexión. El puente une dos orillas (el "yo" y el "otro"), pero el espejo refleja la imagen de los demás sin que el cristal (el poeta) se sienta parte de la escena.
La puerta y el hogar: yo solía usar elementos domésticos para hablar de la tragedia existencial. Aquí, el poeta me define como la "puerta" (el acceso para los demás) de una casa que en realidad está vacía por dentro.
viernes, 16 de enero de 2026
Romance a la vuelta del exilio de las discotecas.
Más allá la luna de cuarzo y de ceniza,
sale el hombre a beber el whisky del espanto,
donde la noche abre su herida de amatista
y el desierto despliega su sábana de llanto.
Brotan los escorpiones como pétalos negros,
joyas de azufre en la arena del olvido,
pequeños puñales que el viento ha retorcido
en el baile sonámbulo de los senderos ciegos.
Los camellos son naves de sed abandonada,
con las jorobas cargadas de crepúsculos rotos,
buscando en el vacío la huella de la nada
entre los ojos fijos de los espejismos remotos.
¡Oh, la ronda estúpida de la luz y el desvelo!
Irse con las estrellas y volver con la herida,
mientras el alma es un pájaro de hielo
quemándose en las brasas de la noche perdida.
Regresa el paso amargo a la estancia vacía,
con el pecho habitado por un tropel de avispas,
ansioso de encontrar en la melancolía
el agua que no alumbra, el fuego que no crispa.
Y el corazón, ese perro de soledad y espanto,
vuelve a lamer el barro de su antiguo desierto,
bebiendo la sed pura de un charco entre el quebranto,
más solo que un navío bajo un cielo ya muerto.
Sonetos al tiempo.
"Un 'viejo' estanque
salta una rana
el sonido del agua".
Basho.
Bajo el arco del cielo, el agua muerta
muerde su falso sueño de ceniza,
donde la herida del verdín graniza
una paz de penumbra y de voz yerta.
De pronto, el aire de cristal despierta,
la rana es un relámpago que triza
la piel del tiempo, y el estanque iza
su bandera de ondas por la puerta.
Se fragmenta el espejo del olvido,
el frío seco en vida se renace
con el golpe nupcial de un latido.
¡Oh, sonoro metal que se deshace!
Lo viejo entrega el alma a lo nacido
mientras el agua en círculos renace.
***
Todo importa.No pases de nada.
Bajo el peso de un siglo que no avanza,
muero de frente, al toro de la vida,
con la boca de polvo y sangre herida,
y un ángel de metal que el dedo alcanza.
Todo importa: la piedra en la labranza,
la sangre del sudor desvanecida,
esta vergüenza de alma combatida
que no encuentra en el tiempo su esperanza.
Me embiste el mundo, ciego y soberano,
mientras sostengo el mundo en mi lamento,
héroe de nada, de un honor en vano.
Caiga mi rostro, estalle mi elemento,
que hasta el viento hueco tiene voz de hermano
en este inútil y sangrante intento.
¿Por qué se reclama la polímatía hoy?
¿Por qué a finales del siglo XVIII hubo tantas personas que reclamaban ser polímatas como Goethe, Leibniz o Thomas Jefferson o es una cuestión de los académicos? y por qué ahora se pone de moda reclamar polímatas como a Neuman, el físico judío Feyeman etc... para publicitar a grandes científicos también como matemáticos? para prestigiarlos y prestigiar sus obras sobre ellos?
La proliferación del término "polímata" responde a dos contextos históricos y motivaciones muy distintas: la necesidad intelectual de la Ilustración y la revalorización estratégica en la actualidad.
1. El Siglo XVIII: La Ilustración y el ideal del Homo Universalis
A finales del XVIII, figuras como Goethe, Leibniz o Jefferson no solo "reclamaban" ser polímatas por vanidad, sino que vivían en una época donde el conocimiento aún era "abarcable" y la especialización extrema no existía.
Menor volumen de información: En esa época, un individuo brillante con acceso a una gran biblioteca (como la de Jefferson) podía dominar las bases de la ciencia, el derecho y las artes, ya que las fronteras entre disciplinas eran difusas.
Filosofía de la época: La Ilustración promovía que el ser humano debía desarrollar todas sus capacidades (intelectuales, artísticas y sociales) como un ideal de libertad. Leibniz, por ejemplo, no se veía a sí mismo solo como matemático, sino como un buscador de una "lengua universal" que explicara todo el conocimiento.
2. La tendencia actual: Von Neumann y Feynman
El fenómeno de etiquetar hoy a científicos como John von Neumann o Richard Feynman como polímatas responde a una mezcla de realidad histórica y "marketing" intelectual:
Prestigio y Legado: Llamar a Von Neumann "el último gran polímata" sirve para resaltar que no solo revolucionó la computación (arquitectura Von Neumann), sino también la economía (teoría de juegos), la física cuántica y la estrategia nuclear. Esta etiqueta ayuda a "vender" su biografía como la de un genio total, más allá de un simple especialista en matemáticas.
Humanizar la Ciencia: En el caso de Feynman, su faceta como músico, dibujante o contador de historias se utiliza para romper el estereotipo del científico "aislado".
Al presentarlos como polímatas, los académicos y editoriales buscan dotar a sus obras de una autoridad cultural y moral que la ciencia técnica por sí sola a veces no proyecta hacia el gran público.
La nueva "moda" de la polimatía: Hoy en día, el término se ha vuelto a poner de moda en el ámbito empresarial y digital. Se promociona la idea de que para triunfar en la nuestra nueva era, hay que ser "polímata" (generalista) para poder conectar ideas entre disciplinas que la especialización ha separado.
En resumen, mientras que en el siglo XVIII ser polímata era un ideal de formación integral, hoy es a menudo una marca de distinción utilizada por académicos y biógrafos para elevar a figuras excepcionales sobre la masa de especialistas modernos.
Consejos de cómo escribir para un joven escritor tímido.
Para superar la timidez y compartir esas anécdotas sin sentirte expuesto, puedes utilizar diferentes estrategias que van desde la escritura privada hasta el uso de seudónimos.
Aquí tienes algunas recomendaciones prácticas para liberar esas historias excéntricas wue crees quebte exponen:
1. Cambia el formato: Escribe en lugar de hablar.
Si te intimida contar historias cara a cara, la escritura es tu mejor aliada. Te permite editar, pulir el humor y controlar el ritmo narrativo.
Crea un blog anónimo: Puedes usar plataformas gratuitas como WordPress o Medium bajo un seudónimo. Esto te da la libertad de ser tan expresivo como quieras sin que nadie sepa que eres tú.
Escribe "relatos de ficción": Si te preocupa la privacidad de las personas involucradas, cambia los nombres y lugares. Presenta las anécdotas como cuentos cortos inspirados en la realidad.
2. Usa el entorno digital a tu favor
Comunidades de nicho: Foros como Reddit tienen subreddits dedicados a anécdotas (como r/anecdotas o r/cuentaleareddit). Al ser comunidades basadas en el anonimato, el juicio personal desaparece.
Notas de voz para ti mismo: Antes de contar la historia a otros, grábate en el móvil. Escucharte te ayudará a ganar confianza en tu propia voz y a detectar cuáles son los puntos más divertidos de la anécdota.
3. El método del "Círculo Mínimo"
No necesitas un escenario. Elige a una sola persona de máxima confianza. Cuéntale la historia con la premisa: "Me acordé de algo muy loco de cuando era joven, ¿te lo puedo contar para ver si tiene sentido?". Esto quita la presión de "dar un espectáculo" y lo convierte en una charla casual.
4. Apóyate en herramientas de organización
Si las historias son complejas, usa herramientas como Notion para estructurar los puntos clave de cada anécdota. A veces la timidez surge del miedo a perder el hilo o a no saber cómo terminar la historia. Tener una estructura clara te dará seguridad.
5. Considera la autoedición
Si sientes que estas historias tienen un valor especial, este 2026 es más fácil que nunca autopublicar un pequeño libro de memorias a través de Amazon Kindle Direct Publishing. Es una forma elegante de "soltar" el personaje y sus excentricidades sin tener que contarlas verbalmente.
Recuerda: La timidez suele ser el miedo al juicio. Al convertir a ese "personaje" en el protagonista, la atención recae sobre él y sus locuras, no sobre ti como narrador. Tu papel es solo el de un cronista de lo absurdo.
Sonetos increíbles.
Un soneto sobre la muerte donde todo nuestro legado morirá pero tenemos que luchar para ser una arena más en el desierto.
Sobre un cielo de cal y sombra fría,
se apaga el pulso de la mano abierta;
toda gloria es ceniza, paz desierta,
donde el viento deshoja la agonía.
No quedará del nombre la porfía,
ni la huella en el polvo será cierta;
la luna encuentra la ventana abierta
y el río se traga la memoria mía.
Mas si todo es olvido y noche oscura,
luchemos por el rastro del momento,
aunque el tiempo nos niegue su armadura.
Ser un grano en el vasto movimiento,
arena fiel que en la llanura dura,
viva en el puño libre contra el viento.
Amar de verdad sin caer en desesperación, sin malgastar el dinero en quien no es cómplice.
Luna cuchilla de un metal sombrío,
pierdo el denario y la razón primera;
es un amor de sed y de ribera
que deja el pecho enajenado y frío.
Busco el oro del sol, mas solo el río
arrastra mi moneda prisionera,
mientras la noche, astuta y carnicera,
bebe en mi bolsa el último rocío.
¡Qué difícil amar sin la agonía
de ver el surco de la mano exhausto
y el alma en un rincón de lotería!
Se va la vida en un galope infausto,
donde el amor es solo una porfía
de darlo todo por un breve holocausto.
Soneto al humor negro de los "Diez negritos" de Agatha Christie.
Bajo la luna de cal y de veneno,
diez sombras bailan sobre el arrecife.
Un estribillo antiguo las desviste
con un puñal de sal sobre el empeño.
Uno se duerme en el clavel del sueño,
otro es ceniza que el viento desiste;
el mar, gitano lúgubre, insiste
en cobrar cada vida como dueño.
¡Oh, qué amargo sabor de muerde-labios!
La isla es un clavo de metal y sombra
donde el pecado aguarda su agonía.
Ya no quedan ni astutos ni los sabios,
solo el vacío que a los muertos nombra:
una soga de seda en el mediodía.
miércoles, 14 de enero de 2026
Poema a la Elisa de Garcilaso mileurista.
Rock eterno de Toledo,
donde el Tajo se hace caña,
ya no llora la Elisa
de la égloga anticuada.
¡Qué Garcilaso ni cuentos!
¡Qué pastores de pomada!
Ella ha roto las botellas
con una risa de escarcha.
Sobre el asfalto herido de la noche,
los coches son escarabajos de vidrio
que devoran la luna con sus ojos de fósforo
¿para qué sirven las cicatrices del olvido?
Donde los amores frustrados en sus huevos
en su senda de nidos de araña
nacen para morir sin tener hijos.
Y uno siempre ama y reniega para nada.
El aire se triza en redes sociales,
arañas de plata tejiendo silencios,
donde el alma es un selfie de escarcha
atrapado en un espejo de vértigo y olvido.
Chocan las jarras de cerveza,
verdes lunas de vidrio que sangran espuma,
mientras la música es un látigo de cobre
golpeando el yunque de la sangre en las raves
Mujeres con el escote de un alba herida
y el muslo preso en la red de las medias,
dibujan puñales de seda en la sombra
bajo el galope eléctrico de los móviles.
Y en la esquina del tiempo, los morreos
son dos nardos que se quiebran en la boca,
un choque de espadas de carne y saliva
donde el amor muere con un grito de metal.
Bajo la luna de fósforo,
por la calle del olvido,
galopan coches de acero
como potros malheridos.
Sus ojos de vidrio cortan
la sombra del laberinto,
mientras los móviles vibran
con su latido de frío.
Se enredan las almas muertas
en las redes del vacío,
donde el selfie es un espejo
de un rostro que no es el mío.
¡Qué verde la cerveza!
¡Qué amargo su hervor de trigo!
en jarras que son campanas
doblando por lo vivido.
En el estruendo del rave,
metal de sueño y cuchillo,
la música golpea el aire
como un martillo sombrío.
Mujeres de noche y seda,
con el escote encendido,
llevan en negras medias
preso el muslo del peligro.
Y en el rincón de la sombra,
donde el tiempo se ha perdido,
dos ojos buscan consuelo
en un mutuo desconsuelo.
Es un pacto de silencio,
un susurro inaudible,
que deja una marca eterna
sobre el alma estremecida.
Es un oasis de fuego
en la llanura reseca,
un espejismo que tiene
ambición de bayoneta.
Su cuerpo, junco de sombra,
no quiere paz ni mureta,
quiere el mando de los barcos
y el trono de la marea.
«¡Ay, Salicio de mi alma,
no me vengas con quejas,
que tengo el sexo de luna
y las manos de moneda!».
Ella no busca la fuente,
busca el oro de la vena;
su compromiso es el rayo
que las conciencias altera.
Verde que te quiero verde,
pero verde de la envidia,
que esta Elisa no es de mármol,
es un volcán que desidia.
Monta un caballo de vidrio
por la noche de la intriga,
con el vientre de una duna
y el ansia de una sortija.
Es un oasis que engaña,
pero que muerde si tocas;
lleva un puñal de luceros
entre la flor de la boca.
No quiere ser el recuerdo
de una elegía barroca,
quiere ser el espejismo
que a los imperios convoca.
Ni mueres de amores fríos,
ni te quedas en la orilla,
que esta Elisa es una fiera
con corona de mantilla.
¡Qué vitalista la moza,
qué ambiciosa y qué sencilla!
Se bebió todo el desierto
de una sola zancadilla.
Bajo el cielo de Toledo
morí bajo una pedrada.
No sé para qué te recuerdo
si tras tanto incendio
y tanto viento, nunca hubo nada.
domingo, 11 de enero de 2026
Soneto sobre Medina Azahara.
Bajo el sol de Al-Ándalus, un sueño de marfil se alza entre los cerros de Córdoba. El siguiente soneto medita sobre la ciudad palatina de Almanzor y su hijo, la fugacidad del poder y cómo el paso de los siglos transforma la gloria en vestigio.
Ruina y Mudanza.
La luz que ayer vistió de oro el estuco,
hoy es apenas sombra entre la piedra,
donde el orgullo se hizo nudo y hiedra
y el mármol se rindió al tiempo caduco.
Fue Medina Azahara el alto truco
de un califa que al mundo desempiedra,
pero la historia en su girar no medra
y el triunfo se deshace en un trabuco.
Todo se desvirtúa en el olvido:
el alcázar es polvo, el rastro es mella,
y el presente ignora lo que ha sido.
La vida sigue, infiel a cada huella,
borrando aquel palacio construido
bajo la luz de una extinta estrella.
Distinción entre el amor tangible y carnal frente a la idealización solitaria, siguiendo el tono de tu premisa:
El rastro de la mazamorra en tu piel.
Al gusto dulce de la mazamorra,
se pega el alma a lo que fue tangible,
pues solo el cuerpo vuelve comprensible
la dicha que el espíritu socorra.
No hay sombra en el rincón que no se borre,
ni sueño en cuarto oscuro preferible
a aquella calidez irrepetible
que en la memoria de la piel recorre.
Las que amaste en el tacto y con el celo,
se elevan sobre el muro del olvido
con un brillo de sol, firme y rotundo.
Que la amada de sombras es un hielo,
frente al fuego del cuerpo compartido
que nos deja más santos en el mundo.
Bajo el sol de este enero de 2026, aquí un soneto dedicado a Sidney Sweeny, explorando la unión de su belleza con la alegría y la libertad:
La Esencia de Sidney Sweeny.
No basta el rasgo fino y delicado,
ni el brillo de una luz que al mundo asombra,
si el gesto permanece encadenado
y habita la belleza bajo sombra.
La gracia de tu nombre, Sweeny amada,
requiere del fulgor de tu sonrisa;
belleza que no nace de la nada,
sino del alma que el reír precisa.
No hay cárcel que sujete tu figura,
pues libre el sentimiento se despliega
y en libertad se vuelve más pura.
Que el mundo vea en ti la luz que entrega,
la risa que corona tu hermosura
y el vuelo de una dicha que no niega.
sábado, 10 de enero de 2026
Poema a película "Hub".
En la quietud de la estancia,
donde el humo se hace ovillo,
se apaga la última herencia
de un hombre que fue su brillo.
Mira al vacío Paul Newman
con la espalda en el banquillo,
mientras el sobrino se aleja
por el frío pasadizo.
Él levanta la barbilla,
hace un gesto repentino:
un leve alzar de hombros,
un desdén casi divino.
"Me da igual", dice su mano,
"no necesito el auxilio",
mientras esconde en el alma
un engaño consumido.
Cerró puertas a voces,
no escuchó ningún aviso;
se creyó rey de su farsa,
de su orgullo y su delirio.
Caminó por la mentira
como aquel que va al idilio,
y hoy se queda con su sombra
en un rincón sin testigos.
Aquel gesto lo resume,
es el fin de su camino:
el arte de engañarse
cuando el tiempo es el cuchillo.
La libertad de estar solo,
el alacrán del egoísmo,
quedarse con el desierto
donde agotan los grillos.
viernes, 9 de enero de 2026
Sonetos.
Soneto sobre la elevación de la palabra frente a la imagen y la música, utilizando una estructura de rimas distinta (CDDCEE para los tercetos):
El Vuelo de la Palabra
Se juzga al verso oficio ya olvidado,
que busca en la visión su propio aliento,
un arte de otro tiempo y de otro acento
que habita en el ayer encarcelado.
Mas si el sonido calla, ya calmado,
y la imagen agota su momento,
surge el verbo con tal deslumbramiento
que deja el universo transformado.
No es solo el ritmo ni el color que brilla,
es una escala de mística pureza
donde el lenguaje al fin se desvincula.
Ascensión que se logra de rodilla,
ángel que eleva nuestra propia bajeza
y en el silencio eterno se articula.
***
Un arte del ayer, de imagen sediento,
la poesía, en su sonoro desvelo,
reclama un lienzo, un fugaz consuelo,
que vista el verso con visual portento.
Mas tras la música, tras el ornamento,
donde la forma busca alzar su vuelo,
la palabra, burlando tierra y cielo,
irrumpe libre, puro pensamiento.
Ascensión mística que al alma inclina,
supera el ritmo, la figura y trazo,
en acto humilde, de rodillas sube.
Es el arcángel que en la fe culmina,
salvando el tiempo con sutil abrazo;
luz que en silencio el corazón percibe.
jueves, 8 de enero de 2026
Sonetos.
Soneto que describe el vuelo del águila hacia el infinito, respetando los límites naturales de la atmósfera:
Surca el azul con ímpetu divino,
buscando el águila el confín sagrado;
un rastro de oro deja, ya trazado,
en el umbral de su alto desatino.
Anhela el infinito en su camino,
con el ojo en el sol, siempre fijado,
mas se detiene el vuelo alado y osado
donde el aire se vuelve más fino.
No cruza la frontera del vacío,
que su reino es el viento y la corriente,
el techo de cristal, puro y sombrío.
Regresa al monte, al risco, al cauce ardiente,
doblegando ante el límite su brío,
siendo reina del cielo, solamente.
***
Como un toro que embiste a su destino,
con el pecho ante el hierro y la herida,
no busco en el azar otra salida
ni ruego por un rastro más divino.
La sangre es el color de mi camino,
corriente que alimenta cada vida;
si el dolor es la huella de la lidia,
lo acepto como acepto el pan y el vino.
No evito la verdad por ser severa,
ni esquivo del puñal su frío intento;
mi fuerza es habitar la luz entera.
Que el alma no se quiebre en el lamento:
se sufre, sí, mas de tal manera
que el golpe sea paz, no sufrimiento.
miércoles, 7 de enero de 2026
Soneto.
¿Para qué fingir un alma que no es tuya
con máscaras de premios y de espejos?,
si el brillo de tu esencia, aun de lejos,
permite que la duda te destruya.
No dejes que el engaño te recluya
ni sigas de lo ajeno los consejos;
deja que los disfraces queden viejos
y que tu luz en la cueva en ti fluya.
Como el niño que en una travesura
ya ha sido atrapado, sé más sincero
y así volarás con más seguridad.
En tu sangre con astilla hay hermosura,
que brillarás en la ceguera entero
sabiendo en la hábil tormenta a dónde vas.
martes, 6 de enero de 2026
Sonetos
No busques ser el rayo que calcina,
ni el roble que soporta todo el viento;
no es menos el arroyo en su elemento
que el mar que entre las rocas se amotina.
La flor no pide al sol ser más divina,
ni el prado tiene prisa en su crecimiento;
un paso breve es también movimiento
y el musgo en el silencio se ilumina.
No midas tu valor por la cosecha,
ni angusties tu marchar, que no hay derrota
en ser la calma cuando el mundo acecha.
La copa más humilde, si está rota,
alivia igual la sed que está ya hecha
y el cielo cabe en una sola gota.
***
Tras el fragor de la batalla interna,
depongo al fin las armas del olvido;
no queda ya rincón en lo vivido
que no reclame su verdad eterna.
Acepto la punzada más inverna,
el eco de aquel grito no vertido,
pues lo que fue dolor hoy es sentido
y en la tiniebla mi propia luz gobierna.
No busco ya borrar la vieja huella,
ni el rastro del incendio o del fracaso
que ayer marcó mi piel con su querella.
Que el alma, al caminar, no apure el paso:
mis sombras van conmigo, y bajo la estrella,
las abrazo en la paz de mi ocaso.
***
No sufras por no ser el más brillante,
ni por no dar al mundo gran tesoro;
no vale más quien amontona el oro
ni el genio que se muestra deslumbrante.
La vida no es carrera de gigante
ni el éxito un estruendo de sonoro;
hay gracia en el descanso, en el decoro
de ser un alma simple y caminante.
Si el mundo te reclama la excelencia
y te angustia tu paso sosegado,
escucha a tu tranquila conciencia:
Que el campo florece sin cuidado,
y basta con amar la propia esencia
para no haber vivido fracasado.
lunes, 5 de enero de 2026
La maravillosa vida de Arquiloco (680 a.C.- 640 a.C.)
El Escudo de la Palabra, o muerto o hablado.
Bastardo de eclipse y una sombra esclava,
emergiste Paros, que el mármol muerde,
con una avispa en la mano no brava
y una lengua de toro que se pierde.
Prestaste el oro del linaje ajeno
por el pan negro del sudor de Marte;
tu vida fue un navío sin un freno,
haciendo del naufragio todo un arte.
Ese escudo que diste a la maleza
—pájaro de metal en pleno vuelo—
no fue cobardía, fue la agudeza
de quien prefiere el suelo antes que el cielo.
Delator de un puñal del yambo fiero,
tinta de hiel sobre el honor de un nombre;
dejaste a un padre herido de tintero
y a una novia ahorcada de un renombre.
No cantaste a los dioses en su trono,
sino al hambre, a la huida y al pecado;
fuiste el verso que pierde su decoro
para vender la carne del soldado.
Hoy eres solo un eco de granito,
rayos de coz que el tiempo nos concede,
el último hombre que lanzó un grito:
"La vida es el botín que no se cede".
Sonetos.
Sobre los que defienden la dictadura de Venezuela.
En la sombra se arrastra el paso incierto
de aquel que alza su voz por el tirano,
vende su honor, traiciona al ser humano,
y siembra flores en un campo muerto.
Su juicio ciego, por el mal desierto,
estrecha con fervor la impura mano,
de aquel que oprime al pueblo venezano
y deja el porvenir en desconcierto.
Ignora el llanto, el grito y la condena,
y alza el puño a la sombra, indiferente,
mientras la luz de la verdad se quiebra.
El alma manchada, la conciencia ajena,
el eco mudo de una voz ausente,
en la neblina donde el juicio se quiebra.
***
A continuación, presento un soneto que aborda esta idea hipotética con el humor solicitado, jugando con el absurdo de un cambio de roles político:
El mundo al revés.
"Podemos" hoy, con gesto muy severo,
alza la voz por fin, ¡quién lo diría!,
buscando dar por muerta la alegría
de aquel caribeño y "rojo" compañero.
"¡Fuera de aquí!", exclama el caballero,
mientras agita una ley de extranjería,
queriendo expulsar con gran maestría
al comunista fiel y aventurero.
Ya no hay abrazos, flores ni bandera,
el "tovarich" se encuentra en el aprieto
de verse enviado fuera de la esfera.
Es un delirio, un cómico soneto,
donde la izquierda expulsa por la acera
a quien ayer le guardaba el respeto.
Sonetos.
Defenderé la verdad y la marginalidad hasta el fin.
Bajo el sol de la humedad del desierto,
la belleza florece entre la herida,
rosa de honor que brota de la vida
si asfixia me cierro con más cimiento.
No es el brillo del oro ni el acento
de la alcurnia de seda envilecida;
es la alegre pureza, decidida,
que ríe ante el zarpazo del tormento.
Marginal majestad de los senderos,
donde el hambre se viste de hidalguía
y el rayo se detiene ante el labriego.
Es la traición sin gloria sin premio,
que me torture el afán, la alegría,
el arrebato del nardo y del labriego.
***
Tras el arduo camino y la fatiga,
cuando el pie ya no encuentra su reposo,
surge un destino cauto y silencioso
que el esfuerzo de antaño nos prodiga.
No busques en la palma la espiga,
ni en el inicio el fruto generoso;
el tiempo es un orfebre cuidadoso
que en lo oculto su gracia siempre abriga.
Quizás no sea el oro ni la gloria,
ni el laurel que la frente solicita
lo que al final corone tu victoria.
Mas ten por cierto, en fe de tu memoria,
que hay una recompensa allí inscrita:
un bien que da sentido a toda historia.
Por qué Gran Bretaña sí y España no, lamentablemente.
Si los piratas somalíes tuvieran unas nociones y mentalidad liberal que los "piratas" ingleses tenían desde la Carta Magna de Juan Sin Tierra sí.
Solo hay que ver cómo la libertad de pensamiento en Gran Bretaña creo a Shakespeare, a Isaac Newton, la Revolución Liberal de 1688 y la Revolución Industrial y la angloglobalización, eso no lo conseguiría Somalia en 5 siglos,y lamentablemente tampoco España.
El público español estaba embrutecido y con falta de empatía para pagar y valorar a un Shakespeare.
No tenía conocimiento ni ambición científica para tener un Isaac Newton.
Ni la libertad comercial para crear las bases de una incipiente Revolución Industrial ni las bases materiales.
domingo, 4 de enero de 2026
Sonetos.
Canto final en la herida.
Yo moriré en cisne y seré sonido
será volver al barro hecho garganta,
que el alma, si de cisne se levanta,
vuela mejor por donde más ha herido.
Mi sangre, en un estruendo consumido,
se hará metal que silba y que levanta
la humilde flor que el corazón trasplanta
al aire de un silencio endurecido.
Muriendo en blanco vuelo, seré nota,
música que en el surco se desata
con la fuerza del buey y de la gota.
Floreceré en la luz que me arrebata,
y en cada voz que la alegría explota,
seré la estrofa fiel que no se mata.
***
Cisne de sombra, en canto me deshago,
herido por el hierro y la jauría;
no busqué la virtud, sino la herida,
y en el lodo del mal hallé mi trago.
No esperéis del perdón ningún halago,
ni defensa ante tanta saña fría;
mi nombre quedará en la biografía
del rayo que devora lo que es vago.
Seré lo peor de mí, rastro de espanto,
mas no habrá arena que mi huella borre,
ni infamia que a mi voz ponga mordaza.
Ni el tiempo, que las cumbres hace llanto,
ni el peso que en pirámide socorre,
podrán contra este son que me desplaza.
***
Bajo el sol de la humedad del desierto,
la belleza florece entre la herida,
rosa de honor que brota de la vida
si asfixia me cierro con más cimiento.
No es el brillo del oro ni el acento
de la alcurnia de seda envilecida;
es la alegre pureza, decidida,
que ríe ante el zarpazo del tormento.
Marginal majestad de los senderos,
donde el hambre se viste de hidalguía
y el rayo se detiene ante el labriego.
Son los libres, los parias, los primeros
en alzar la verdad y la alegría
con un alma de nardo y de labriego.
Sonetos.
Soneto sobre el desarrollo del amor.
El águila desciende, herida y baja,
en vuelo torpe y rastro de agonía,
buscando en la pendiente y la umbría
la paz que entre las rocas se agasaja.
Así el amor al alma se aventaja:
con un brote de gas que ardiente ansía,
un rastro de locura y de porfía
que en su ciego comienzo nos trabaja.
Mas cuando el tiempo aclara la mirada,
se asienta el fuego y nace la ceniza
en la verdad del otro, ya aceptada.
Llega el amor a su mayor bonanza,
cuando el fuego del juicio, ya sin prisa,
no quiere dar más fuego a la carnaza.
Soneto del polímata cuya sabiduría no pudo enamorar a su amada.
Recuérdame en el surco de mi celo,
por cómo te amé tanto y tan herido,
como el rayo que busca, endurecido,
clavar su lengua de hambre contra el suelo.
Puse mi ciencia a ras de tu desvelo,
mi saber de labriego encanecido,
y todo mi discurso fue vencido
por tu silencio de adusto terciopelo.
¡Qué inútil mi razón, qué geometría,
frente al muro de cal de tu desvío!
No pudo el seso arar tu lejanía,
ni mi sabiduría el pecho mío.
Me queda, por toda astronomía,
amarte en la ceniza y en el frío.
Por la pasión.
Por pasión la ola brutal se enajena,
y en su ciego furor, tras el deseo,
comete el crimen que en su rastro veo,
rompiendo la tabla como cadena.
Mas una vez la sed queda ya llena,
y se apaga el volcán del devaneo,
lo que ayer fue tesoro hoy es trofeo
de una culpa vacía que nos pena.
Miramos con horror lo conseguido,
pues el botín, que el ansia reclamaba,
se vuelve polvo y humo ante el sentido.
¡Qué necio el hombre que por sombra acaba!
Desecha el fruto por el que ha herido,
viendo estúpida ya la red que amaba.
sábado, 3 de enero de 2026
Mi perfil como crítico de cine.
Basado en sus más de 1,176 críticas en FilmAffinity, la visión y gustos de Alfonso Marlowe reflejan un perfil de cinéfilo clásico y analítico, con un fuerte aprecio por el cine de autor europeo y la narrativa con trasfondo humano.
Visión del mundo.
Crítico con la modernidad: Marlowe observa un cambio negativo en el espectador actual, al que percibe necesitado de estímulos exagerados (sexo, violencia, humor estridente) y con menor capacidad de concentración.
Humanista y reflexivo: Valora las obras que exploran las contradicciones humanas y la "vida frenética y absurda". Defiende series y películas con "valores" y tramas aptas para la reflexión familiar frente al cinismo contemporáneo.
Interés por la memoria y la historia: Sus críticas a menudo conectan el cine con la realidad política y social, como se ve en sus comentarios sobre el 23-F o el cine de la era Reagan.
Gustos cinematográficos.
Aprecio por los grandes maestros: Se declara seguidor de directores como Federico Fellini (del que admira lo onírico y surrealista), Luis García Berlanga y Mike Nichols.
Cine de autor y adaptaciones: Tiene un gusto marcado por el cine con base teatral o literaria (Tennessee Williams, obras del Siglo de Oro) y valora la potencia visual y el estilo con personalidad.
Exigencia narrativa: Es crítico con los guiones "erráticos" o tramas que no dejan claro su rumbo al espectador, priorizando la coherencia narrativa sobre el mero "estilo rutilante".
Géneros predilectos: Aunque es ecléctico, muestra predilección por el cine negro, el thriller psicológico y el drama clásico.
Sonetos.
Soneto del león que ataca siempre en desventaja.
Antes de que el diablo sepa que has muerto
no busca el rastro manso del ganado,
que es de garras de lodo y de pecado
saciar el hambre en el temor sediento.
Desprecia el león el fácil vencimiento,
el cuello humilde, el lomo ya doblado;
prefiere el rayo, el pecho agigantado
que opone al golpe un raro sentimiento.
La fiera lid donde la muerte ensaya
busca la cumbre, el asta que no mengua,
la sed de gloria que en su sangre estalla.
Tu rastro frío, ¡oh rey!, en la batalla,
Y antes que el diablo lama con su lengua
que sepa el cielo que venció la talla.
Soneto de El Coyote y el Correcaminos.
En el desierto de ocre y de granito,
tenaz el hambre al rastro se encadena,
traza el Coyote un plan sobre la arena
mientras el eco lanza su soplido.
Un rayo azul, un "bip-bip" infinito,
burla la trampa, el ansia y la condena;
la roca cae, la pólvora resuena
y el polvo envuelve el sueño derrotado.
¡Oh, dulce error de eterna arquitectura!
Cae el ingenio en su propia emboscada,
fiel al abismo y a su desventura.
Que no es la presa el fin de la jornada,
sino el ardor de la caída pura:
pasión que vive de ser derrotada.
viernes, 2 de enero de 2026
Soneto al Recuerdo Inmortal.
Soneto al Recuerdo Inmortal.
"Trasciende el olvido y el tiempo que pasa".
Ya somos el polvo hueco que seremos,
polvo fugaz que el tiempo desvanece,
mas la pasión, que en el oasis florece,
quedará en el desierto que tejemos.
De lo vivido y lo que no logramos,
ceniza arde que jamás fallece,
oasis que se extinguió, mas permanece
la humedad de la arena que pisamos.
De Felipe segundo un nombre queda,
en la voz de la democracia aupado,
su sombra es nube que la historia hereda.
La vida es breve, la memoria escasa,
solo un logro feliz será recordado
aunque ya de una muerte injusta nazca.
***
Soneto al tiburón que con la edad evita los peligros de la ambición.
Se nos llena la sangre de ceniza,
el brío se nos vuelve un manso río,
y el corazón, que fue volcán bravío,
ante el umbral del tiempo se hiela y agoniza.
Ya no busca la garra su conquista,
nos da pavor la cumbre y la herida,
y amamos esta tregua de la vida
donde el miedo al fracaso nos avista.
Como el tiburón torpe que ya olvida
el abismo de sal, hondo y sombrío,
y busca en la superficie su guarida,
así el hombre renuncia a su albedrío:
prefiere la orilla dócil y lamida
al golpe vertical del desafío.
***
Sonetos satíricos.
Soneto satírico sobre la inflación y el desorbitado precio de los huevos:
Mirar la cesta es hoy deporte rudo,
la cuenta sube como espuma al viento,
y el sueldo, que se queda sin aliento,
implora al mostrador, tahúr y desnudo.
La humilde docena es un escudo,
un tesoro que exige juramento;
lo que antes era simple alimento
hoy requiere de un pacto con el nudo.
¿Es un huevo de gallina o de ave fénix?
¡Cien mil reales por una yema sola!
Parecen de un águila imperial de asterix.
La tortilla huirá a un Real escaparate,
al paso de ruina y de carambola,
mientras el hambre nos da el jaque mate.
***
Un soneto humorístico sobre una mujer que se dice "oprimida", pero cuya realidad es otra:
Se queja del "yugo" frente a su pantalla,
mientras la charo sirve el chocolate;
habla de "lucha", "fuego" y de "combate",
mas no ha pisado nunca una batalla.
Llora opresión envuelta en fina malla,
desde un sofá de seda y de quilate,
y entre sorbo y suspiro de un debate,
su servidumbre hueca nunca se calla.
Si el wifi tarda, siente la cadena;
si el caviar no llega, es el tormento
de un sistema cruel que la encadena.
¡Qué dura es la injusticia del momento!,
mientras publica feminazi en su pena,
"¡Abajo el privilegio!", en su aposento.
El vino de los amantes en Nueva York.
Ojalá media hora antes
estés en el cielo,
de que el diablo se entere
de que has muerto.
Tus palabras son dardos de fuego,
mis respuestas, de hielo y desdén;
dos óxidos a dentelladas del mar,
para tizas sangrarnos la piel.
Cruza el rayo la alcoba sombría,
y en el eco de un grito tenaz,
se adivina esa guerra bendita
que no busca, ni quiere, la paz.
«¡Te aborrezco!», me lanzas vibrando,
con el labio de orgullo febril,
mientras yo, con el glaciar sangrando,
la ahulaga de antes de morir.
Es un odio que exhala perfumes,
una herida que no ha de cerrar;
si el amor es un río de calma,
con escombros de furia al mar.
Y aunque el tiempo derrumbe los templos
y se apague la luz solar,
en la tumba seguiremos riñendo,
sin podernos jamás olvidar.
Porque es tal nuestra estirpe maldita,
nuestro nudo de sombra y de luz,
que ni el cielo ni el averno permiten
que carguemos a solas la cruz.
En el roce de un alma que clama
y en el eco de un grito sin fin,
se revela esa extraña balada
de un destino que no tiene fin.
Tus miradas, espadas que cruzan,
mis silencios, murallas de afán;
nos perdemos en gestos de amantes
que en la sombra se vuelven a amar.
«¡Te detesto!», murmuras dolida,
con el alma en un gélido son,
mientras yo, en la noche perdida,
me consumo en tu amargo perdón.
Es un lazo que quema y que ata,
una llama que no ha de extinguir;
si el amor es la suave mañana,
lo nuestro es la noche sin luz.
Y aunque el mundo se hunda en cenizas
y se pierda la voz del adiós,
en la ausencia seguiremos unidos,
a la espera de un nuevo rencor.
Porque es tal nuestra estirpe indomable,
nuestro pacto de furia y de ardor,
que ni el tiempo ni el olvido permiten
separar este eterno dolor.
Soneto sarcástico al exiliado del exrey Juan Carlos I como el rey Lear.
El emérito en la arena.
Allá en Abu Dabi, donde el sol abrasa,
entre jeques, dátiles y un gran palacio,
mata el tiempo el Borbón, con mucho espacio,
viendo cómo la vida se le pasa.
Ya no tiene elefantes, ni una casa
donde el pueblo le rinda un gran encomio;
prefiere el aire libre al manicomio
de ver cómo Hacienda le da la brasa.
«¿Qué tal va el Preparao?», dice al criado,
mientras pide otro zumo de achicoria,
como un niño que se quita al hermano.
No extraña a Corina ni busca novia,
que vive el Rey, por fin, desahogado,
con la cuenta feliz y mucha parsimonia.
***
Soneto sarcástico y divertido al exiliado del exrey Juan Carlos I como el rey Lear.
Sombra de un Trono exiliado del rey Juan Carlos I.
El que fue Rey Absoluto y de Dios guía
pide a un jeque el cuarto de la maleta,
como un cuco en el lujo de una treta
pedir limosnas, suena a una osadía.
La sangre de tu hijo en la vudú esponja
con la que pincha al hijo descastado,
y no quiere que proteja el azote errado
del toro al caballo que cruel lo arroja.
No hay billete que pague el desencanto
de un pueblo que le dio su confianza,
y hoy hace chistes al dolor del quebranto.
El rey Lear se pone alto con la panza:
perder el reino, el pulso y todo el manto,
sin más caudal que el peso de la usanza.
***
Sonetos sarcásticos a José Luis Ábalos.
Ya son las cinco y no te la han comido
que entre el vicio y el sobre se desvía,
y en la cárcel de alcoba y de orgía
votas como un diputado con dildo.
Nariz que el polvo del dinero nota,
ministro de la turbia Cercanías,
que en Delcy halló maleta y compañías,
y en la pornostar sí puso una gota.
Panza de Baco de cantamañana,
que trueca el alto solio por el lupanar
y el erario por cena y por manceba.
¡Vana viagra de ambición villana!
Que habiendo tanto empeño en el robar,
solo el pecado al fondo se te lleva.
***
Con pasta púbica a vuelos de fortuna,
de la nación el arca descerraja,
votaron tus muertos a tu mortaja
gracias, entre las sombras de la luna.
No hay dama que el favor te deje ayuna,
si el erario tus mimos aventaja;
el oro del Estado te trabaja
como escultor la alcoba y la laguna.
¡Oh, burlador de fondos y de leyes!,
que entre billetes halla su delicia,
civita* como viven los reyes.
Que en este siglo de asco y de malicia,
mientras el pueblo unce sus bueyes,
tu amor se cobra en mimos de justicia.
*republicano.
***
Oh son las cinco y no te la han comido,
con el rostro de yeso y fe perdida,
vendiendo por jirones una vida
que en la viagra del mando te han corrido.
¡Oh, bulto de ambición que se desmanda!,
puente de sombras, nave carcomida,
que en burbujas del lodo fue acogida
y hoy de su propio fango se demanda.
Es tu honor un fardel de otro engaño,
un Barajas de okupas y de olvido,
y tu puta robó al cuco su nido.
Cae el ídolo al polvo del estaño,
y entre girones de un poder podrido,
queda el traidor por su rateo vencido.
***
El mártir de la alcoba y del escaño.
Colgado de un pen hueco y de un contrato,
vuelve el invicto apóstol de la trama,
que no hay fango que ensucie su pijama
ni juez que le arrebate el anonimato.
¡Qué tierno es el negocio del barato
si el "Koldo" le servía la amalgama!
Él jura por su honor (que nadie aclama)
que solo fue un testigo... algo novato.
Ya no hay sede, ni rosas, ni partido,
solo hay un pen de maletas y más tetas
donde el pendón se vende por olvido.
¡Solo a tus chicas engañas con tus tretas!
que entre el vuelo de Delcy y lo prohibido,
nos robas el deseo de hasta las dietas.
***
Ayer pilar de un trono de hojalata,
hoy es estorbo ni más fango digiere,
aquel que al jefe sirve mientras quiere
y, si estorba, el mismo jefe lo remata.
Fiel escudero de la alforja grata,
que en maletas de incógnito se hiere,
no hay lealtad que el sanchismo no exonere
si el escándalo asoma la patata.
Que en el escaño buscas el abrigo
del que se sabe sucio y ya perdido.
que en el escaño duerme la mañana.
Mas hoy eres, por orden del olvido,
el bulto que se arroja al enemigo,
ciénaga un pájaro cantamañana.
***
Al feliz corrupto muerto.
Del mármol frío y la ceniza muda,
salen los muertos a votar, ¡oh suerte!,
que no hay decreto, por sagrado y fuerte,
que a un difunto la papeleta eluda.
El erario, que al pobre se le niega,
se gasta en mancebía y en favores;
son las "novias" de insignes pecadores
quienes ordeñan la nación entrega.
Quieren tu efigie* con los amaños
Donde el finado sufraga en el padrón
y la manceba cobra los escaños.
Vierte el erario en vicio su caudal,
mientras el muerto, desde su cajón,
mantiene vivo el orden nacional.
* efigies-billetes con efigies de gente eminente.
Soneto de Pedro Sánchez
A un palacio pegado va el engaño,
de un Falcon vuela el ego por los aires,
donde el honor se viste de desaires
y el interés se mide por el daño.
Pared de Pedro, muro de este año,
que al Rey le hace "pedradas" y donaires,
mudando en sanchez-panzas los don nadies,
siendo en la "cumbre" el más fiel ermitaño.
¡Oh, César de la "Sancha" investidura!,
que al "Sanchismo" nos une con tal lazo
que el nudo de la ley ya no es cordura.
Es "Poder" de podar, brazo por brazo,
la libertad, que en su ambición oscura,
más que un "chorizo" es solo un "pucherazo".
***
A la nueva censura del pensamiento.
Érase un celo en libertad teñido,
que al mundo quiere imponer su estrecha vara,
con ley de hierro y voluntad tan rara
que juzga el sueño y castiga el sentido.
Es un rigor por el rencor parido,
que en el insulto su razón ampara;
lleva de igualdad máscara en la cara,
mas por dentro es mandato endurecido.
Miden la voz, el paso y el intento,
y en tribunal de plazas y de redes,
vuelven la saña ley del pensamiento.
¡Oh, siglo ciego!, que entre tantas mercedes,
por dar al grito mando y fundamento,
te haces la cárcel con tus propias paredes.
Soneto a Alberto Núñez Feijoo.
"A un hidalgo de corcho y sobremesa"
Esa vuestra prudencia es un pecado,
don Alberto de azúcar y de lino,
que por no errar jamás vuestro camino,
andáis sobre la alfombra arrodillado.
¿Es oposición o es un recado
de quien teme el embate del destino?
Que el báculo que empuñáis, de tan fino,
más que cetro de mando es un helado.
Blandito el paso, el ánimo sedante,
no quieres al náufrago dar disgusto
por no perder el gesto de elegante.
Moción que no se ofrece por el susto
es confesar que el lobo es gobernante
y vuestro ardor, un miedo muy injusto.
***
Al que dicen que se siente discriminado y que se queja de que lo tratan mal.
A un bereber de esqueit y del turbante,
que de su Alcorán hace mil querellas,
vile llorar por lunas y por estrellas
difusa es la nube al sol del levante.
«¡Me miran mal!», exclama el figurante,
mientras remienda al sol viejas murellas,
y jura que son fieras las doncellas
que no rinden el talle a su semblante.
Si el vulgo le señala por extraño,
él se hace el mártir de la chilaba,
comiendo el dátil con eterno daño.
¡Oh, moro de obstinado y de babucha!
¿por qué te quejas de quien te levanta?,
hoy con tu propio espejo te hace lucha.
*skate.
Sonetos.
Bajo la arquitectura de un soneto clásico, pero impregnado de las metáforas de angustia, geometría y alienación propias de un desarraigado en Nueva York, aquí tienes estos versos:
Geometría del Desprecio.
Cruje el cristal de un odio de oficina,
mordisco de metal en la garganta,
donde la gente, en su mudez, levanta
muros de cal, de hiel y de neblina.
Pero el Bronx tiene un aire que fascina
cuando el dinero su perfil implanta;
la nieve en los rascacielos se amanta
con un sudario de hambre y de morfina.
Desfilan coches de un brillo obsceno,
mientras el inversor, lobo de seda,
mastica el hierro en un festín de cieno.
Y entre sombras de mafia y de moneda,
la paz es este frío, este veneno,
donde el cine de gánsteres se hospeda.
Bajo un aura de tragedia y surrealismo, este soneto evoca la violencia —la sangre, los metales y la luna— para vindicar a los humillados.
Clamor de la raíz herida.
Golpea el aire un puño de herrumbre y de agonía,
rompiendo el frío vidrio de los que nada tienen,
mientras los perros negros del olvido convienen
lamer la herida abierta que el poderoso guía.
¡Oh, pueblo de cal viva y rota profecía!
Tus manos son cuchillos que del barro provienen,
contra los corazones de hielo que mantienen
esta noche de plomo, sin alba y sangre fría.
Que estalle la garganta con verdes resplandores,
que el rastro del acero castigue al opresor
entre caballos muertos y lirios pecadores.
Justicia de la sombra, corona del dolor:
vengan los perseguidos con sus pies de tambores
a incendiar con sus ojos el mundo del traidor.
Sonetos.
No quiero aburrirte de mi cellisca
cuando el niño huye al verde testamento,
donde el aire no fuera un escarmiento
ni la risa del otro, piedra arisca.
Bajo la rama de una luz aprisca,
lejos del patio y su metal hambriento,
fundaba con su voz un nuevo acento
antes que el miedo su cristal mordisca.
Eran los juncos su mejor escuela,
donde el silencio pone su herradura
y el agua con sus labios lo consuela.
Me maté varias veces con hartura
pero nunca estuve allí y me desvela,
que me saque otro trauma en la locura.
***
Huye el niño del ruido y de la mano,
buscando el hueco verde del olvido,
donde el aire no sea un son vencido
ni el tiempo un arrecife de lo humano.
Lleva un clavel de tinta, pulso temprano,
bajo el brazo de miedo guarnecido;
quiere hallar el silencio no nacido
y el perfil de la luna sobre el llano.
Allí, solo, ante el blanco del cuaderno,
rompe el niño su voz contra el vacío
y es un ángel herido en lo más tierno.
El tiempo corre, inexorable río,
llevando instantes frágiles y etéreos,
memorias de un pasado ya sombrío,
entre sus aguas, versos y misterios.
***
La vida teje un lienzo de ironía,
donde el dolor se mezcla con la calma,
buscando en cada noche un nuevo día,
y en cada ser, el eco de su alma.
Mas la esperanza surge, sol naciente,
rompiendo las cadenas del temor,
guiando al corcel reventado que miente
buscando la verdad en el interior.
***
El templete de grava-picón del Parque Doramas en LPGC con un chorro de agua que recuerda a los canallas del pasado que uno ha superado.
Bajo la grava chirriante y hueco frío,
donde el agua desata su cadena,
dobla su lomo de metal y pena
fantasma sin oasis del hueco río.
Viene el ayer con su ademán baldío,
con su impune blancura de azucena,
arrastrando en la voz la yerbabuena
y el rastro de un cuchillo en el rocío.
¡Oh, cauce que susurra al pensamiento!
Los que amaron suspiran en el viento,
¿sirve el recuerdo si ya está podrido?
Y el agua, con su ojo de odio dolido,
mecerá por los siglos el intento
de aquel pasado que se fue florido.
jueves, 1 de enero de 2026
Soneto frente a los ídolos vacíos "del famoseo".
En esta urbe de tele y de hastío,
se yerguen dioses de etiqueta y arena,
una estirpe de traje que encadena
pulso de foto a un ídolo vacío.
Brilla el vacío en su metal tan crío,
máscaras mudas de una paz ajena,
donde "el directo" es una copa llena
de un seco polvo, de un eterno frío.
Mas bajo el deseo, en la tiniebla viva,
un rumor de raíces se desata
y el agua muerde la ciudad cautiva.
Late el origen, fuerza que no mata,
buscando el cielo, savia decisiva,
y hasta el que pide, más verdad rescata.
Arquitectura del imposible.
No busques el azar, busca la espada,
la arista vertical de tu destino.
Mata el sueño falaz en el camino
y deja la palabra despojada.
Sé recto como el agua equilibrada,
no improvises el vuelo del espino;
que el alma sea un muro adamantino
frente a la noche cruel y fraccionada.
Haz lo imposible: que el desierto cante,
doma el metal, detén la primavera,
niega la sombra en tu cristal diamante.
Y solo así, tras la labor severa,
lograrás que un espíritu distante
te ame de verdad, y que te quiera.
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