Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

jueves, 5 de marzo de 2026

No creo en el amor, pero quiero verte...

Fue un fuego que en el alma se hizo nudo, un "siempre" que el destino negó ciego, aquel amor que, herido por el ruego, quedó entre las cenizas, sordo y mudo. Juraba que el adiós sería el crudo invierno el fin de las alaracas, me moriré contigo si me matas, que aquel dolor fue el "lejos" más agudo. No fue el final, sino el primer peldaño; la sombra necesaria para verte, el mapa que trazó tu voz tranquila. Aquel error que me causaba daño era el ensayo para merecerte: mi amor de ayer en mi mirar destila. Sangre y sudor en el software. Retuerzo mi memoria RAM en vano, buscando aquel archivo que perdiste; eres el link roto que persiste, un scroll infinito y tan lejano. Pulsas mi pecho con tu dedo humano, pero en mi muro solo hay aire triste; eres el virus que jamás desiste, el firewall quemándome la mano. No hay algoritmo que tu ausencia explique, no creo en el amor pero quiero verte aunque te sigan mil, te siento sola. Que mi amor en tu chat se sacrifique: polvo de datos soy, mas en la muerte de este feed seré sombra que te implora. *** De la infancia. Sobre el sol de la infancia, el tiempo es lento, un reino de castillos en la arena, donde el asombro ignora la condena de aquel reloj que dicta el escarmiento. Corrimos tras la luz, sin más sustento que una risa voraz, limpia y ajena; no había en el pecho sombra ni cadena, solo el pulso febril del sentimiento. Mas hoy, el viejo bardo nos advierte: el mundo es un tablado de oficina donde el actor olvida su fortuna. La magia de aquel niño se pervierte, cambiando la mirada cristalina por un gris inventario bajo la luna.

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