Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Los derechos de autor del Mural.

Siempre me acuerdo cuando en un Centro Cívico hicieron un dibujo mural. Cómo muchos miembros pensaban que no se reconocían sus méritos empezaron a firmar las partes del mural que habían hecho ellos,-algunos habían amenazado con destruir parte de su obra- y al final el Mural bastante deficiente acabo lleno de firmas de los que habían un solo trazo o de gente que pasaba por allí y que pensaba que la firma era como un graffiti popular.

Después un fotógrafo se ofreció gratis a fotografiar a los componentes del "Taller de pintura"(les apodaban del manchurreo). Como el fotógrafo era un artista les fotografió con gestos deprimentes sobre un fondo negro porque parece que la depresión y el tormento supone una elevación artística y la alegría de vivir y el vitalismo es meterse en la agnea.

Así que hubo muchas quejas por escrito y quitaron el Mural y después quitaron las fotos del grupo de la página por Internet.

Lo que ni Nick Hornby ni "La que se Avecina" quisieron deberle a Dostoieski.

Hay narradores llenos de genio narrativo que es imposible que hayan creado su Universo cerrados en un cuarto,están llenos de detalles de vida pero se niegan a profundizar quizá por una falta de masoquismo en las profundidades arcanas del Hombre.
Hay una escena brutal en "En Picado" de Nick Hornby en que Jess una jovencita impertinente le dice a Maureen una madre que cuida a un hijo con discapacidad grave y con evidentes signos de trastorno depresivo que seguro que se la tienen que follar haciendo el trenecito para no mirarla a la cara y así una serie de crueldades esclarecedoras, hasta que la sacan a la calle para que se calme.

En la serie española "La que se Avecina" hay constantes escenas de este tipo cuyo humor oculta una carga mucho mayor. Solo cuando uno la ve anestesiado a la cuarta o la quinta vez uno siente el grado de humillación y crueldad que oculta ese humor que no profundiza. Este tipo de narrativa aunque de tono vitalista,siempre ocupa un segundo orden en el canon literario a pesar de la riqueza de detalles y de psicología que tiene e incluso se la llama narrativa ligera o de verano.

Dostoieski,Shakespeare o Dickens son esos autores que consiguieron una masa insólita de lectores,pero Shakespeare ofrecía mundos insólitos y paradisíacos y Dickens tenía un humor sano de carcajada, mientras la ironía dostoieskana no solo tiene un punto de amargura sino que además es autobiográfica y debía ser catártica para muchos lectores.

Dostoieski mismo solo hubiese entendido un personaje como el de Maureen si ella odiara a su hijo discapacitado y a su vez sintiera la obligación de curarlo porque se sintiera de alguna manera culpable.Por ejemplo,aunque todos reconocemos que "Memorias del Subsuelo" es una obra estremecedoramente superior a años luz de las anteriores en profundidad y foco, no tiene ni de lejos tanta vida y verdad humana aunque sea superficial.

Lo más increíble es que a pesar del sufrimiento que había página tras página a Dostoieski se le leía mucho: los funcionarios rusos,los militares o incluso las mujeres se leían retratados en personas masoquistas,taciturnos y profundos desde la impotencia.Lo más increíble es que no se leía por ser culto,aunque sí hubiese un prurito de ser profundo. Hoy en día a un ingeniero le daría igual leer para llamarse culto y nos ignoraría con algo.

Cuando Schopenhauer hablaba de los burgueses que leían para ser cultifilisteos y por aparentar ser cultos,nosotros no sentimos asco sino aprecio tuvieran o no cultura real. Hoy en día la cultura del entretenimiento que es la del absoluto entretenimiento superficial ha llenado a la mayoría,y no solo porque la "alta" cultura sea aburrida,deprimente o antivital.

Lo más lógico pero increíble es que se valora más el espíritu analítico y masoquista de Dostoieski, pero no ese realismo meticuloso de Nick Hornby que es caleidoscópico(y por tanto me parece impropio llamarlo costumbrista), se desprecia por inmediato y sencillo,cuando es el único tratamiento de situaciones dolorosas que el público acepta.

martes, 5 de septiembre de 2017

¿Son microalgas tóxicas?

Lo que hay en las playas canarias como una corriente enorme de mayonesa son microalgas tóxicas que producen urticaria. Yo siempre había creído que era gente scia que tiraba la mayonesa que le sobraba en la marea de la playa o que limpia los tupers allí.

¡Es que no puedo hablar ni en mi propia casa!

Cuando me enteré de este incidente "insignificante" y de alguna manera épico tuve miedo de tener demasiado amor a las historias de esta tierra árida, que me dejaban indefenso o de contarlo en un tono elevado que me dejara en evidencia, y cuya grandeza humana no sé por qué me condenaba a una cierta chabacanería bastante dolorosa.

Fue en ese parque de Telde alargado y en medio de un barranco que acaba en una especie de acueducto romano en ruinas. Paseaba una familia con los dos niños: niño y niña. El jovencito de unos diez años había contado una anécdota de la Segunda Guerra Mundial y había cogido el arrebato de valor para contar una anécdota íntima.

La niña mandó callar a su hermanito: "¡cállate!,¡pesao!,¡qué eres un pesao!". La niña siguió hablando y repitiendo como cada miembro de la familia decía la palabra "pesao". El chico no quiso replicar,porque hasta replicar le parecía de mal rollo. Al verlo elucubré "este chaval se va a acordar durante meses del palo. En toda la boca".

La madre Alicia era una mujer cincuentona aún era llamativa con sus tatuajes,su bronceado y su tinte de rubio,y un poco populachera pero tenía esa sal irónica campechana que dan ganas de vivir a quien la rodea y cuando se podía hablar con ella era un encanto, pero su mundo era reducido y sus ideas obsesivas. "El que la hace tiene que pagarla" remarcaba sobre todo siempre hablaba de las agresiones machistas contra las mujeres cuya indignación la animaba a hablar bastante: mujeres asesinadas,mujeres apuñaladas, mujeres con la cara ensangrentada.

Su visión del mundo se centraba en el concepto de igualdad de género que no era muy sutil,en su trabajo y en sus hijos,y aunque estaba todo el día con la matraca,era suave y seguía siendo simpática. Todos buscábamos su compañía no sé por qué.

Roger su marido un negro de unos 35 años era un hombre bastante sensato,que por lo que sabíamos dependía económicamente de ella y se mantenía impertérrito callado sus encontronazos públicos sin molestarse.Alguna vez contemplé una de estas escenitas en el supermercado y me marchaba horrorizado pero parece que él las aguantaba y las olvidaba incluso mientras llevaba cargado las bolsas al coche.

El que ni las olvidaba y sí se perturbaba era el abuelo Matías que aunque tenía comienzos de senilidad y necesitaba bastante ayuda para hacerse sus cosas en la casa y para administrarse las pastillas, estaba harto de que le interrumpieran y le mandaran directamente a callar. Pero Alicia no quería ser la chacha de su padre y sabía que tanto borderío era el precio que tenía que pagar para que alguien le controlara,o sea le activara,y que cómo replicara simplemente se quedaría solo,hasta que le "comiera la mierda".

Un día sentado solo en el parque el abuelo Matías mientras veía de lejos como jugaban sus nietos percibió como un perro traía en su boca un lagarto reseco fingiendo que lo había cazado él. Se rió pero de pronto se puso serio. Había entendido el ridículo que hace la gente que quiere hacer suponer cosas que no son.

Objetivamente, nunca tenía razón y la sacrificada era Alicia que tenía que supervisar cada día que en casa de su padre estuviera todo ordenado con lógica y limpio. Cada vez estaba más patoso para conducir y le costaba aparcar y fregaba mal los platos, pero él había estado en la Guerra del Sáhara Español y tenía derecho a replicar y a que no le humillaran en su propia casa regañándole y con la otra echándole en cara que si era una mártir. ¡Es que no me dejan hablar ni en mi propia casa, cojones! repetía histérico como un niño consentido al que le han prohibido algo.

Y después de la rabieta de 50 segundos se callaba amargándose por dentro, se quedaba con la cara roja y le temblaban las manos como una algazara militar. Y después sacaba unas pasas pasadas de una bolsitas y las masticaba solemnemente. "Al fin y al cabo yo que soy el principal afectado y no me quejo,lo único que necesito es que me reactiven como en el Ejército, no que me griten ni que ofendan".
Pero mientras pelaba las papas para comer se daba cuenta que estaba en una ratonera y que la situación no tenía remedio."Bueno,se supone que tengo suerte por lo menos tengo una hija,¿no?",se repetía el cascarrabias.

Y recordaba aquellos días que iba en una lancha de la Armada sobre la belleza del océano infinito bajo el sol con la radio puesta, protegiendo a los marineros que iban al Banco Canario Sahariano para que las lanchas de los marroquíes no les dispararan. Alicia siempre vitalista le replicaba y le repetía que todo lo hacía mal, y le regañaba una y otra vez. Además como el abuelo Matías era un dejado dejaba la secadora sin recoger. En definitiva, entre que se volvía olvidadizo,era dejado y estaba harto de todo ya no hacía sus tareas y como su hija ni se las recordaba y estaba harta de que le llamara todos los días había peleas a diario.

A todo respondía con una respuesta de grandeza escéptica y casi filosófica que podría servir a cualquier afiliado político con ansias de grandeza: "vale, vaaale."
La dignidad del abuelo Matías todavía se mantenía intacta porque su rabia la desahogaba viendo todo el día las noticias e insultando al cretino del presidente de Estados Unidos George Bush Junior que siempre prorrumpía con alguna reflexión atrabiliaria que era fácil de replicar. "Qué si es mejor cortar los árboles de un bosque antes de que haya un incendio, y que se desperdicie la madera. JAJAJAJA. Hay que ser burro." se relamía.

Y así reconfortándose de que mantenía su brillante agudeza mental se olvidaba por un tiempo de las escaramuzas en las que ya no replicaba.

Un día Alicia entró en casa de su padre que parecía que no se encontraba en ella con sus llaves. Estaba la cama desordenada y todo sin limpiar incluso más desordenada y sucia de lo normal.Se quedó atónita porque el día anterior había tenido una regañina por no sacar la ropa de la lavadora con otra fuerte algazara con su padre que ni levantaba la cara sino que apoyaba la frente sobre el bastón mirando al suelo cómo reflexionando " baj, hasta cuándo durará esta monserga".
Fue al baño y vio que tenía la puerta cerrada. Así que tuvo que abrir la ventana de un ventanuco para entrar y mientras ya estaba metida a la altura de la cintura se encontró a su padre colgado con la ropa de casa y en chancletas entre el hueco de la lámpara del techo y una cadena con una soga.
Alicia defecó encima del shock. Cuando vino la ambulancia y la policía informó que aquellos días su padre había estado especialmente taciturno y callado y que había dicho alguna frase suelta insinuando sus intenciones.

- Es que no le dejabas chochear replicaba con sorna por lo bajini Roger,al que no le interesaba buscarse problemas por defender a un suegro muerto.
- No entiendo nada,no entiendo nada, replicaba Alicia.
El nieto cuando fue preguntando por la policía dijo que en uno de sus paseos épicos de casa hasta la cafetería del Parque le había confesado: "¿sabes? te quería contar algo del Sáhara, igual que mi abuelo me hablaba de sus escaramuzas en la Guerra Civil,él me decía que yo me acordaría de todo cuánto él vivió cuando él muriera, pero en el fondo nada de lo que me decía me importaba. Lo importante es que seas útil como para no pensar en tonterías. Hijo, que no te den nunca la razón es una jodienda".
Y sonreía sin fuerzas con un intento de risa apagada, mientras miraba a lo lejos a las flores recién regadas del parque y al horizonte.

Parece que Matías había ordenado meticulosamente solo su cuarto donde estaban sus cosas y sus recuerdos: la ropa de gala del domingo en su armario,su cama,sus bastones,o sea aquellas cosas que le recordaban a las personas que había vivido. Había planeado ponerse a tender desde hacia semanas,y lo había planeado sin sentimentalismo como si una vez muerto su hija no fuera a tirar todo a la basura salvo las fotos.

Cuando la policía inspeccionó su habitación se sorprendió de lo bien que olía todo,había una carta en que pedía que se le incinerara sin dar más explicaciones, unas cuantas fotos de su mujer fallecida en la mesita(increíblemente en todas salía guapa y no había ninguna de su vejez como si hubiese roto las otras), y sobre todo un álbum abierto con sus fotos vestido de uniforme militar con las casas de la ciudad de El Aaiún miserables y soleadas y de lejos las dunas sensuales del Sáhara.
En una foto que parece que era como una comida de recibimiento de vuelta por parte de sus compañeros del ejército había escrito con letra infantil en el reverso: "gracias por haber hecho todo esto por un solo hombre".



Nada de este microrrelato es cierto. Primero pensé si esta mal escrito por problemas de concordancia,después si es machista y al final si es demasiado simplón aunque hay algunas indirectas en las que a lo mejor puede caer algún lector avezado o aficionado a nuestra historiografía,porque dejarlo todo machacadito es un poco insultar la perspicacia del lector aunque lo lea por pasar el rato. Y al final después de torturarme con detalles, me dije con alivio "ahí va,estoy entre gente agradable".

lunes, 4 de septiembre de 2017

Cómo conseguir que un cajero automático no te haga sentir imbécil

La vida es hermosa.En Canarias la vida es fácil y hasta mullida,piensa uno mientras ve como brilla el sol en la calle, y como las personas visten de forma veraniega sus cuerpos morenos de la playa...la carnalidad de la piel y el humor relajado de la gente.Hasta que empieza el infierno de las obligaciones, entonces el sol se nubla y hasta la carbonilla de los coches recuerdan de lejos a las chimeneas lejanas echan un humo negro que produce terror.

Y entonces te das cuenta que B... ha facilitado cajas automáticas de pago en plena calle para que puedas pagar tus facturas cómodamente.

Como el lenguaje técnico usado es peculiar el secreto es ponerse en la fila cerca de quien esta haciendo algo. Si es una chica joven mejor que si es una mayor porque será más lenta y no te podrás alegrar tanto la vista y ofrecerte a ayudarla si ves que se frena.

La chica posiblemente para pagar una matrícula universitaria o algo parecido te mira con ojos asustados y tú te acercas inmediatamente. Lo bueno es que como ella no se va a enterar de nada,tú puedes quedar de inteligente mientras ella queda un poco de "tonta",y encima aprendes de los errores de ambos en el causa -efecto. Lo que supone una inyección de autoestima si en el verano has leído 50 páginas de Javier Marías y su esfuerzo esnob de demostrar al lector que es un ignorante por no identificar un verso de Shakespeare en la página 36 de su novela.

La chica lo tercero que te dirá después de agradecerte la ayuda, es una frase tipo "sí es que mi novio esta buscando aparcamiento por aquí", para que sepas tiene novio,lo que te hará sonreír porque aún te parece entrañable que tenga miedo de que vas intentar ligártela en el cajero o de que puedes ser un violador en potencia.

El primer truco es el lenguaje: por ejemplo tú no ingresas,eso suena generoso, tú pagas un recibo(el banco no tiene esos detalles de cortesía,y remarca quién debe pagar). La chica que efectivamente paga una matrícula de Universidad,consigue gracias a mí superar el primer obstáculo.

Ya las leyendas órficas recuerdan que el segundo obstáculo es imposible superar sin ayuda: es que el lector del cajero lea el código de barras que tiene tu matrícula. El lector del código de barras siempre estar estropeado en el período en que se usa o sea al final del verano o a principios de cada mes y así el trabajador de la sucursal se puede sonreír en tu cara cuando ves que pagas tu factura el último día en el último momento, mientras mueve la cabeza de un lado para otro como diciendo "¿por qué la gente es así?".

Para que el lector lea bien el código hace falta cierto grado de inclinación y distancia,que aunque parece fácil a priori no se consigue nunca,a no ser que uno tenga prácticas de contorsionista. Venga arriba arriba,no hombre inclínalo a la derecha un poco más a la derecha que no que a la izquierda,que te pasaste,que no que no, déjalo que no te enteras,bah déjalo ya.

Entonces como uno no quiere caer en la indignidad de entrar y pedir ayuda a uno de los trabajadores del banco, propone hacerlo manualmente.

Hacerlo manualmente supone igual de dificultad porque los términos utilizados son muy parecidos: Nº de referencia,emisora-sufijo o identificación y como los nombres a veces coinciden y a veces no, uno pone la cifra que coincida en la cantidad de números, si hay un espacio de 6 números pone la única cifra de 6 números. El siguiente obstáculo es que el teclado se bloquea,y no sabes cómo desbloquearlo.

Así que o no haces nada o dentro de un momento te pones a apretar el botón de Continuar y después como no funciona el de Corregir hasta que el Cajero te dice que como has sobrepasado el tiempo permitido "el trámite del pago queda anulado". La chica roja se ríe abochornada y nerviosa,pero ya da igual,porque hemos entendido la lógica siniestra del cajero automático de barrio.

Ya hay varios personas en la fila en plena calle molestando a las mujeres que cargan bolsas saliendo de la tiendas, repitiendo esa invocación sagrada a los misterios del arcano profundo de la etcnología y del cansancio en diferentes tonos de voz: chacho,chacho,chacho,joder.

Se repite el ejercicio y se hace en dos minutos a pesar del lenguaje técnico, de comprobar número a número la cifra y de que al teclado le cueste escribir cada número. La chica hace el proceso y por supuesto espera a recibir el recibo de la factura como pagada que tarda un poco para darle mayor tensión de si tiene tinta o no la tiene.

Tras un minuto se abre la ranura y sale el papel tintado. Hay un alivio general en la fila y el vendedor de cupones en la esquina se ríe sin fuerzas pensando "qué pringaos".

La chica sale corriendo y te da las gracias de espaldas para que no flirtees con ella,(lo que me recuerda como cuando los vikingos llegaban a la costa y los monjes huían abandonando el Monasterio y dejando allí todo los tesoros).

Y lo más importante, tú sólo tú,en esa fila de futuros presidiarios del Cajero, ya sabes todos los obstáculos del Cajero para sortearlos,o sea para siempre el misterio de los secretos órficos que solo puedes usar una vez al mes en ese Banco en concreto y solo en ese banco.

Y así como si dominaras el tema bien erguido te pones seguro a teclear en tu querido cajero.

Un hombre libre por fin...

Un hombre libre por fin...

Propuesta de trabajo:
Sales de la cama, caminas hacia el baño y al mirarte en el espejo tu reflejo, tu cara, no tiene nada que ver con la vida que llevabas, con la cara que viste en ese mismo espejo antes de acostarte.

Eche salió de la cama y fue a mirarse con desgana en el espejo. Se había encontrado que su ¿conato de novia,follamiga? Leticia había colgado una foto en el perfil de Facebook enrollándose con otro. Lo había mirado de reojo para evitar un ataque de angustia,puso un gesto de asco pero le daba igual. Sabía que algún día tendría que ocurrir,sabía cómo era,al fin y al cabo solo estaba con ella por desahogarse y para no estar completamente solo. Se peinaba sin apenas querer mirarse a la cara.

Mientras se afeitaba sin importarle cortarse con la cuchilla usada, empezó a reflexionar lo que había sido su vida. Por una parte,siempre planteando proyectos que estaban muy por encima de sus posibilidades por los que no movía un dedo. Y después la realidad, en donde no era capaz de enfrentarse a nadie,ni rematar nada sólido. Ni un buen trabajo,ni una familia,nada.

Quería una pareja seria,quería amigos de verdad,quería un trabajo que tuviera alguna trascendencia para él,incluso cuando fuera un trabajo mucho más duro.

Tenía una edad y este tipo de vida le desestabilizaba y era un mal negocio. Quiero construir algo sólido por una vez-se repetía-. Cogió el coche para ir al trabajo e iba por la autopista viendo como aterrizaban y despegaban aviones del Aeropuerto de Gando como buitres. Se imaginaba a los turistas de vuelta en el Norte de Europa teniendo que ir al trabajo obsesionados con mucho frío y nieve y sin apenas salir de casa. Les envidiaba.

Había pedido un traslado en su empresa multinacional a donde fuera y le había tocado una ciudad de mala muerte de Polonia. Quería anular la petición después de lo del Facebook pero ya era demasiado tarde. Entonces sí le dio un ataque de angustia al pensar que tendría que ir solo de verdad a un país cuyo idioma no hablaba mientras la secretaría le repetía -¿qué edad tienes? sé un poco serio en la vida. Y Eche se sonrió de oreja a oreja mecánicamente.

Eche se pasó sonriendo infantilmente todo el día,no sabía responder a nada. Vivía solo y no solía hacer ni las tareas de la casa como para irse a un país extranjero. Llegó al piso por la tarde y en vez de pensar lo que era inevitable en su soledad, se puso a ver la tele cuatro horas. Cuando ya no podía más en un arrebato aprovechando la publicidad(solo podía apagarla en estos arrebatos durante la publicidad), fue al baño con su rostro paralizado frente al espejo mientras se cepillaba con el cepillo eléctrico.

Y de pronto soltó otra carcajada desesperada,y dijo: ¡a ver cómo te comportas,con dos cojones!.¡Con dos putos cojones!. Y rió como un preso sale tras mucho tiempo en prisión y ve asombrado la belleza del paisaje árido.




sábado, 2 de septiembre de 2017

“La Espada del Rey Arturo”.

Mi amigo era chatarrero y fui a acompañarle el sábado a la ruta del trabajo con la camioneta. Yo elegí la ruta y la hicimos alrededor del cine donde echaban la película canaria que no quería ir a ver “La Espada del Rey Arturo”. No quise verla no por miedo a que fuera mala si no por miedo a que fuera buena.
Estaba desenmarañando la chatarra oxidada, dándole golpes y empujando la chatarra en la camioneta y recordaba las envidias, las críticas impertinentes, los corrillos llenos de espaldas llenos de espaldas del Taller del Cine y cómo la personalidad del director que era el profesor del Taller de alguna manera me había impresionado.
Se notaba de lejos que no tenía cultura cinematográfica y de hecho me había ofendido diciéndome que vivía en los Mundos de Yuppie por la trama bergmaniana de un guión que le había enviado, y aunque sabía que él era mediocre tenía miedo mientras estaba sentado en el banco de piedra de que aquel cabrón pudiera tener algo de talento, casi a pesar de si mismo.
Durante los 3 meses del Taller la película fantasma había sido puesta en numerosas ocasiones y se había creado una aureola alrededor. Admiraba a sus actores a los que conocía de lejos, a los maquilladores, a los técnicos, me entusiasmaba su personalidad aunque sabía concienzudamente que aquello no significaba nada.
Durante el Taller ocurrió una anécdota interesante. Nos habían dividido en grupos para crear un corto, y uno de los grupos copió la historia al otro, sin que apenas modificaran detalles de la del original, así que al final ambos grupos hicieron cortos parecidos y francamente malos. Aquella incapacidad de plantear algo de forma novedosa era más de vergüenza ajena que el robo de ideas.
La pancarta de la película era como la propia espada del Rey Arturo que ejercía un hechizo enfermizo de fiebre mala productiva sobre mí. Me incentivaba a escribir en soledad por las noches en cuclillas sobre la silla. Necesitaba que se me durmiera el pie y volviera a reanimarse para tener más incentivos para escribir.
Mientras trabajaba acariciando el óxido de la chatarra bajo el sol, sentía envidia a pesar de la mediocridad obvia y la autosatisfacción de todo aquel ambiente que el director había sabido crearse y eso me avergonzaba ante mí mismo. Era para pegarles bofetones, para escupirles a la cara me repetía.
Era difícil que aquel director pensar que pudiera de pronto escribir algo sobresaliente, pero ¿y si ocurría excepcionalmente gracias al trabajo duro? . ¡Imposible!, y sin embargo sentía que en aquel hombre todo era coherente y que le pedía algo que nunca había prometido darme.

Lo que más me dolía es que esa envidia representaba lo que había hecho con mi vida y que aquí no había una tensión creativa para contar historias de nivel. No quise ver su película porque eran profesionales y era como pedirme que tomara en serio su trabajo y no podía tomarlo en serio.
Fuera aceptable o no la película se seguían construyendo edificios y hoteles, la gente se amaba o flirteaba, los turistas seguían viniendo y la vida seguía igual. Pero sentía que si la película fracasaba, el ambiente fracasaba, la vida fracasaba de alguna manera porque se quedaba sin un notario de calidad que la registraba, y Canarias se representaba en toda su mediocridad artística ante si misma, aunque ni lo supiera nunca, ni le importara.
En el fondo también sentía envidia por eso, porque dependía de alguien que no se tomaba en serio su oficio que era uno de los más elevados: el de la cultura. Él sólo buscaba la autosatisfacción sin el más mínimo nivel de exigencia, como habían hecho casi todos anterior a él, y a los que todos nosotros teníamos que elogiar tragándonos saliva porque eran la tradición.
Y mientras, escribía sobre los sentimientos de algún asesino en el Puerto pensaba como mi amigo me había dicho cuando empezaba a leer mis textos (apenas unas líneas por supuesto) que tenía la cabeza llena de cuchillas oxidadas de afeitar y que era la única persona que pensaba en la gloria. Que nada de eso existía, y que era propio de una mente sucia.
Los siguientes fines de semana seguí acompañando a mi amigo en su ruta. A menudo nos parábamos para recoger chatarra en contenedores que no eran de nuestra zona y nos peleábamos con los vecinos. El tráfico del barrio era una locura: coches en segunda fila, conductores que no sabían conducir ni respetaban las señales de tráfico y los sábados de noche muchos borrachos y drogados.
Pero en medio de las peleas con algún vecino o con algunos conductores solo me machacaba con la película, me enfadaba que aquel simplón pudiera tener éxito, aunque a su vez pensaba que alguien pudiera reunir tantas subvenciones y a 30 personas para hacer aquel proyecto ya era un gran éxito.
Obviamente durante el Taller me había ofrecido a trabajar gratis por si surgía algún proyecto en el futuro. A veces estaba en la cocina de mi casa reparando una olla abollada y me imaginaba que estaba arreglando una cámara complicadísima. Sentía cómo la mediocridad lo rodeaba todo. A través de la ventana veía a dos niños jugando en la calle y sentía que así no podía sentir el amor al juego y al chiste sencillo,a la alegría de vivir y del sol.
Habían pasado dos meses y habían quitado la película de la cartelera. La película había ganado varios premios de certámenes locales. Con delicadeza abrí el periódico y empecé a hojear los datos de la película. Habían invertido 4 millones de euros en subvenciones y los beneficios habían sido de 800.000 euros.
Lo previsible ocurrió. Las pocas críticas de Filmaffinity machacaron la película le pusieron de nota un 2,4 y eso teniendo en cuenta que los profesionales votarían alto para que se valorara su trabajo. Primero reí de una carcajada y después me dio un ataque de pena y de vacío.
La película según las críticas no tenía una trama lógica, la ambientación era mala, los actores a pesar de ser atractivos eran cortos de carisma y ni siquiera la parte técnica era aceptable, pero elogiaban que en todo momento pusieran paisajes isleños. Ni de las interpretaciones hablaban aceptablemente.
No sé por qué respiré con alivio y con mucha pena, si la película hubiera sido francamente buena me hubiese convertido en un asterisco que orbita alrededor de alguien con auténtico talento. Enfrente mía a un árbol en la calle León y Castillo se le movían terriblemente las ramas, había pasado cientos de veces por esta calle pero era la primera vez que me daba cuenta que tenía árboles.

Con el bolígrafo tamborileaba sobre el banco de madera tatareando “mediocridad, mediocridad, rodeados de mediocridad”. Llamé a mi amigo en un rebote de alegría arrebatada y le dije: “Eche, vámonos dos días a la playa, yo lo llevo todo. Y si no tienes para comida y cerveza, no te preocupes, yo te invito.”