Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

miércoles, 25 de marzo de 2026

Sonetos.

Ruge el motor en racha estrepitosa, el claxon muerde el aire con porfía, y nace entre el cemento y la agonía una mole de acero pretenciosa. Abre el comercio su persiana ansiosa buscando el lucro en la mercadería, mientras se pierde esta polifonía en la ciudad mecánica y ruidosa. ¿A quién le importa el ritmo del acento, la rima que se teje con cuidado, frente al martillo que golpea el viento? Sublime el verso surge y es ignorado; muere el soneto en el asfalto lento, por el rugido febril atropellado. *** El tiempo es cauce de piedras abierto un juego de ficciones y de azar, donde pedruscos podían encajar y el horizonte era un jardín desierto. Pero el destino, lúcido y despierto, me vino con sus cuentas a cobrar: oficio y fe que debo sustentar, lejos del verso y del aplauso muerto. La familia es el ancla y el sentido, la obligación el pan de cada día, y el afán de edificio es un ruido. Supe al final que la vida iba en serio: no en la altivez de la vana alegría, sino en el peso de este cautiverio. *** Pasó el tren con su ruido y su premura, dejando solo un eco en el camino; la mano que no asió aquel buen destino hoy no debe cargar con la amargura. Si el tiempo se llevó la arquitectura de un sueño que no fue, de un don divino, no enturbies con lamentos el buen vino ni cambies tu alegría en desventura. Mira el desierto en su extensión de arena: las pirámides siguen todavía, alzando su silencio ante la pena. Lo que se pierde es solo una jornada, pues brilla con la misma luz el día y el alma sigue en pie, nunca derrotada. *** Bajo el peso de un mazo indiferente, se quiebra el cuerpo de callos dolido; el rincón del convento lo perdido, donde el honor se apaga lentamente. Como aquel que ante el golpe inminente no encuentra ya refugio ni rugido, queda el cuerpo en el lodo, sometido, mientras avanza el mundo, indiferente. No hay defensa posible en el abismo si el juicio es un rodar de frío hierro que aplasta la razón con el cinismo. Nace al dolor un silencio de si mismo, callar es desafío al juez al menos cuando nos arrastra sin voz el río.

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