Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

domingo, 5 de julio de 2015

Orson recuerda a su padre

En la plátina de la indeferencia
las paredes del desierto
cantan a recuerdos del que enferma.

Mi padre ha muerto en lejanas tierras
en el disimulo del odio
y en la nada de la indiferencia.

Suenan las llantas de los coches
los gritos a destiempo
de los chistes malos en la noche.

Nada queda salvo el silencio
y lo que antes era desprecio
son las sobras del plato del rey
el recuerdo.

Bajo la fiebre mala de la lámpara
uno echa en cara contable
las ráfagas en el mar
gotas de ácido en el aire.


y el humo de los neumáticos
 que se quema en los invernaderos
del recuerdo de si me quisiste,
chantajes al recuerdo.

Como un barco rodeado de fuego
no quiero virar el espolón.
Ay los espías que no he podido rematar
en un paredón,
me echan en cara siempre que no replicara
siempre que no dijera lo que siento
cuanto tuviste que odiarte
para dejar que te insultaran en silencio...
cuanto tuviste que dejar que el viento
no pudiera con el runrún de los motores
de los coches de sábado en fiesta.

A lo lejos intentas cribar tus ojos
intentas nevar tus manos
sobre las campanadas de la medianoche
sobre el infierno de la no-piel
de esa necesidad de caricias
de esa necesidad de maldecir una pared
de pegar una patada a la trasera
 de una catedral,del no sé qué.

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