Literatura/ lengua,cine, música y arte.
Alicia atraída por la madriguera
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miércoles, 28 de junio de 2023
Godard no sólo es un gran parodiador sino un brillante parásito.
Hélas pour moi ("Por desgracia para mí")
"Entender de cine es que el cine deje de ser cine".
Una de las mejores películas de Godard, no tan famosa por no ser estridente. De hecho, es una de esas películas que a uno le gustaría vivir(a pesar de que Godard acabó odiando a Depardieu porque lo utilizó para ir al Festival de Venecia), pero que más allá de la adolescencia te das cuenta que la vida no suele ser tan literaria.
Los personajes de nuestra época actual leen en cualquier ocasión y buscan identificarse con distintos poemas del poeta romántico italiano Giacomo Leopardi que sufrió toda su vida la enfermedad de Pott con una deformación en la espalda y raquitismo. Cuando hay un desnudo: poema o reflexión seudofilosófica, cuando hay un encuentro o un desencuentro afectivo poema o reflexión seudofilosófica comparándola con alguna vivencia conocida del poeta Leopardi, paseo en barca o por el campo, que el coche estáen el taller pues más de lo mismo.
No hay más. Escenas realistas con toques metafóricos que significan si significan algo lo que espectador quiera.
Es normal que Godard aprovechara esta circunstancia para hacernos otra película "hipnótica" existencialista, de imágenes sugerentes que deberían hacernos pensar, donde distintos personajes en circunstancias adversas leen la obra de Leopardi con algunas imágenes para metatextualizar sobre Dios o el "sentido" de la vida. Como esta película la votarán unos pocos cinéfilos godardianos predispuestas a favor a disculpar los errores y masturbaciones mentales a favor de Leopardi o de Godard.
Uno puede fingir que se entera de las frases seudofilosóficas quintaesenciales francesas o simplemente "disfrutar" de las imágenes envolventes (que en eso sí la elección de Leopardi es pertinente) sobre la relatividad de la vida sobre todo ante un sufrimiento crónico y extremo.
Godard no sólo es un gran parodiador sino un brillante parásito intertextual, metatextual aquí de ese sentimiento existencialista de Leopardi.
La mayoría de la obra de Godard se basa en: 1º su crítica a géneros cinematográficos como el cine negro de Hollywood (Al final de la Escapada), al cine de evasión o "aventuras" (como p.ej. Pierrot el Loco), cine dentro del cine (El Desprecio) o la ciencia-ficción de Hollywood como en Lemmy contra Alphaville,o de los documentales veristas (como Vivir su vida donde narra el proceso de una joven para convertirse y ser una prostituta,
su crítica marxista de Mayo del 68 de la sociedad del bienestar parisina que lo divinizo en las filmotecas (Dos o tres cosas que se de ella),
o en tratar sobre personajes históricos o literarios como en este caso el poeta Giacomo Leopardi o una discapacidad crónica.
lunes, 30 de diciembre de 2019
Sobre la novela “Carlota Fainberg” de Antonio Muñoz Molina.
¿POR QUÉ LEER ESTA NOVELA?
Es una novela corta y sencilla para meterse en el cosmos creativo de Muñoz Molina.
Esta obra es una novela de 174 páginas en la edición de la editorial Alfaguara de 1999, en el prólogo se nos indica que fue un relato por entregas sugerido por Juan Cruz directivo de El País en el año 1994, con la única condición que tuviera algo que ver con la novela “La isla del tesoro”.
En realidad, aunque la novela tiene que ver con una búsqueda, es la búsqueda del personaje de una historia oída que el protagonista perdido y desorientado quiere encontrar.
En el prólogo hay un soneto de Jorge Luis Borges del libro “El Hacedor” titulado Blind Pew por el personaje ciego de “La isla del tesoro” al que se imagina recordando la guerra en los terrosos caminos de Inglaterra y que acaba con un:
“A ti también, en otras playas de oro
Te aguarda incorruptible tu tesoro
La vasta y vaga y necesaria muerte”.
En busca de una memoria vivida.
“Yo ya no creo que vuelva nunca a Buenos Aires”
Claudio es un profesor universitario de literatura español que está en un aeropuerto, a pesar de estar casado se siente desorientado y perdido en la vida y preocupado por su situación laboral. Se encuentra con Marcelo Abengoa un hablador ejecutivo de empresa, compatriota del anterior, que se pone a charlar con él sobre sus viajes y sus anécdotas.
Empieza a hablar y salen sus conquistas amorosas, y en concreto una que tuvo en la ciudad de Buenos Aires ciudad a la que se dirige Claudio y que ha marcado de alguna manera. A Claudio le parece un hombre vulgar, el típico “macho ibérico” y piensa en sus problemas laborales. En qué hará con él su superior de departamento Morini “que parece tener más reflejos y astucia, y más dotes de mando, y más facilidad para los idiomas”.
Mientras tanto la narración de la relación con Carlota Fainberg se va volviendo más y más interesante. De cómo la conoció en un hotel, de su carácter impulsivo, arrebatado, muy sensual e imprevisible, de ser una actriz que aún mantenía un poco de interés público.
Le reconoce sus miedos de estar a la altura con aquella mujer tan grande y voluptuosa, sus discusiones, y el que tras este tiempo la veía en las demás mujeres en otras ciudades lejanas.
De cómo acabaron acostándose en un hotel de lujo algo venido a menos y acabaron toda la noche bajo una tormenta de relámpagos, truenos y golpes de lluvia. Al final, de un relato lleno de vida se olvida hasta del destinatario, y esbozando una “sonrisa casi obscena” de satisfacción.
Cuando por fin se separan, aunque él se siente cansado por la vulgaridad de Abengoa, pero también profundamente vacío. Se siente intrigado por toda la narración de anécdotas que ha vivido con esa extraña mujer.
Llega un momento, en que el propio Claudio se llega a creer el protagonista de la historia. De hecho, el propio Abengoa reconoce que “él no tenía tanta sensibilidad” para recordar, ni fijarse en detalles de los que en aquella historia en concreto sí se acordaba.
Después cuando coge el avión llega a Buenos Aires donde Mario Said, otro profesor adjunto, lo recibe. Mario Said le previene agriamente contra su superior académico Morini ya que atribuye a que por su culpa no llegó a ser profesor fijo en su universidad y le aconseja: “En cuanto le das la espalda te clava el puñal. Si querés un consejo, no le digas que sos amigo mío, no se lo digas a nadie”.
Sin embargo, Morini lo sabe y hasta le manda cínicamente saludos. Mario Said tiene una familia con una hija y al cambiar de universidad en Argentina ha dejado de sentir tensión y estrés por su futuro, pero le reconoce que le hubiera gustado haberse quedado en Madrid.
Esto hace que Claudio se plantee su situación vital, ¿qué ha hecho con su vida? Pero Mario Said le recuerda que de alguna manera es afortunado porque resulta que es de un solo sitio con una identidad clara.
También hace un estudio de las conferencias de los departamentos universitarios de español con cierta ironía a los estudios posmodernos sobre análisis poscoloniales, o sobre género.
No sólo es un hombre perdido, sino paralelamente es un profesor perdido en medio de conferencias de libros “que trata de disimular que no ha leído”. El autor sabe transmitir ese desasosiego de forma ligera, cuando el protagonista reconoce que no se enteraba de gran parte de las palabras que escuchaba, “aunque las entendiera perfectamente en español o en inglés”.
Para colmo, su conferencia sobre el soneto de Jorge Luis Borges “Blind Pew” apenas publicitada había sido desplazada a un aula marginal y a una hora imposible “a las ocho y media de la mañana” y aparte de cuatro espectadores casuales, aparece una quinta Ann Gadea Simpson Mariátegui una profesora muy prestigiosa por ser la máxima exponente del New Lesbian Criticism y que conservaba un apellido de cada uno de sus exmaridos.
La profesora lo dejó en ridículo criticando que ese soneto representaba la “fascinación europea, heterosexual, y masculina por los mitos del expolio colonial”.
Así Claudio sombrío, amargado se queda a solas en compañía de su soneto en los episodios de “la soledad o el infortunio”. Así en los días siguientes se dedica a digerir la humillación paseando por Buenos Aires. Y en uno de estos paseos llega hasta el Town Hall, el hotel del que le había hablado Abengoa.
Sin embargo, muchos detalles no eran como los había descrito Abengoa el recepcionista no tenía el pelo blanco, pero otros sí como el ascensorista o los periódicos del salón.
Allí se entera de que el hotel esta en su último día antes de ser cerrado por demolición, que la mujer era esposa del dueño del hotel el señor Isaac Fainberg, y que había muerto hacía unos veinte años.
“¿Por qué le había mentido Abengoa?” y ¿por qué él mismo había querido conocer este hotel? No entendía con qué materiales le había mentido Abengoa, ni por qué habría creado tantos detalles “mujer rubia, enorme, cigarrillo en la mano”.
Mientras tanto, la mujer de la limpieza mayor que fingía limpiar mientras les escuchaba se detiene para contarles desde la historia. “El patrón la mató. Él trucó el mecanismo para que Carlota muriera”.
Era una actriz joven pero ya olvidada, que consiguió casarse con un empresario rico, para asegurarse su posición. Sin embargo, llevaba una vida vacía y se acostaba sin vergüenza alguna con muchos de sus clientes. Todavía tenía ínfulas de ser una gran actriz, y no le importaba crear escándalos de sus relaciones con sus amantes.
De pronto, corta la narración diciendo “Tiene que marcharse de aquí. Usted es muy joven para pensar tanto en los muertos”. En definitiva, la historia fue producida por la imaginación de Abengoa.
Claudio se da cuenta de que “la soledad más satisfecha se convierte en un estado de quejumbrosa humillación”. Un hombre perdido que buscaba una gran historia para poder recordarla y vivirla y que se encuentra en esa imposibilidad.
Claudio se tiene que ver con su superior del que espera que lo ascienda dentro de su departamento académico pero al final no, sino que se da cuenta que Morini y Ann Gadea quieren que trabaje para ellos como asociado.
Tema.
Una novela sobre la identidad y la memoria, aunque sea sobre recuerdos que se demuestran falsos sobre una mujer Carlota Fainberg y una relación apasionada que no pudo materialmente a llegar a producirse, pero que ayudan a vivir a través de un pasado que parece dramático y extraordinario.
La memoria y la identidad es uno de los grandes temas de Antonio Muñoz Molina.
El protagonista aunque parece que asume una actitud pasiva, busca ese espacio majestuoso y opresivo de un hotel o de un despacho de universidad con la esperanza de encontrar algo que de sentido a su vida, ya sea desde el pasado o desde futuro intuyendo algo dramático.
También se representa una cierta parodia de distintas figuras de poder, que en nombre de la justicia histórica y de la dignidad de las minorías sirven de alienación al propio proyecto vital del protagonista. El paralelismo con el ciego Blind Pew de “La isla del tesoro” es evidente.
La vida que parece real, digna y vivida es la recordada ya sea a través de uno mismo o de otros, una vida donde uno puede tomar sus decisiones, defender su dignidad sin miedo a las consecuencias, teniendo digamos una identidad aventurera, ”líquida”, ”soleada” que puede evolucionar aunque al final acabe en un tormenta eléctrica.
Sin embargo, la vida del profesor es estática, secundaria a la sombra de la obra de otros profesores que lo controlan, metido en salas de conferencias semivacías donde apenas se siente el aire, y donde la seguridad la produce el hecho de que no haya otros expertos, porque en cuanto aparece Ann Gadea incluso sus conocimientos más seguros e íntimos sobre Borges se tambalean. Resulta curioso, porque la crítica de Ann Gadea esta basada en tópicos de estudios de la crítica posmodernista, no crítica sus conocimientos ni las contradicciones de un mundo basado en fantasías y alivios sobre la identidad, sino su mundo en sí.
También resulta peculiar la creación de un personaje como Abengoa directivo de una empresa, expedicionario de una aventura económica que le narra su aventura aunque él reconoce que cuando la vivió tenía una sensibilidad especial y que no llegó a entenderla.
Porque esta es una novela de personajes que hablan y que escuchan pero que no conversan nunca realmente, no hay críticas reales ad hoc, normalmente uno habla y el otro asiente, y el que habla ya viene predeterminado para decirle lo que quiere decirle al oyente.
De todos modos, en Carlota Fainberg hay algo real. Claudio Morini intuye que en la historia de Abengoa hay elementos que suenan demasiado realistas y que debió vivirlos en otra parte, de alguna manera. La degradación de la Carlota Fainberg real también es una historia que suena demasiado sincera, y que marcó a la gente que la rodeó como a la señora de la limpieza que no evitó el contarla.
Al final, el consejo es ineludible “usted es demasiado joven para pensar en los muertos”, hay que vivir.
Es una novela corta y sencilla para meterse en el cosmos creativo de Muñoz Molina.
Esta obra es una novela de 174 páginas en la edición de la editorial Alfaguara de 1999, en el prólogo se nos indica que fue un relato por entregas sugerido por Juan Cruz directivo de El País en el año 1994, con la única condición que tuviera algo que ver con la novela “La isla del tesoro”.
En realidad, aunque la novela tiene que ver con una búsqueda, es la búsqueda del personaje de una historia oída que el protagonista perdido y desorientado quiere encontrar.
En el prólogo hay un soneto de Jorge Luis Borges del libro “El Hacedor” titulado Blind Pew por el personaje ciego de “La isla del tesoro” al que se imagina recordando la guerra en los terrosos caminos de Inglaterra y que acaba con un:
“A ti también, en otras playas de oro
Te aguarda incorruptible tu tesoro
La vasta y vaga y necesaria muerte”.
En busca de una memoria vivida.
“Yo ya no creo que vuelva nunca a Buenos Aires”
Claudio es un profesor universitario de literatura español que está en un aeropuerto, a pesar de estar casado se siente desorientado y perdido en la vida y preocupado por su situación laboral. Se encuentra con Marcelo Abengoa un hablador ejecutivo de empresa, compatriota del anterior, que se pone a charlar con él sobre sus viajes y sus anécdotas.
Empieza a hablar y salen sus conquistas amorosas, y en concreto una que tuvo en la ciudad de Buenos Aires ciudad a la que se dirige Claudio y que ha marcado de alguna manera. A Claudio le parece un hombre vulgar, el típico “macho ibérico” y piensa en sus problemas laborales. En qué hará con él su superior de departamento Morini “que parece tener más reflejos y astucia, y más dotes de mando, y más facilidad para los idiomas”.
Mientras tanto la narración de la relación con Carlota Fainberg se va volviendo más y más interesante. De cómo la conoció en un hotel, de su carácter impulsivo, arrebatado, muy sensual e imprevisible, de ser una actriz que aún mantenía un poco de interés público.
Le reconoce sus miedos de estar a la altura con aquella mujer tan grande y voluptuosa, sus discusiones, y el que tras este tiempo la veía en las demás mujeres en otras ciudades lejanas.
De cómo acabaron acostándose en un hotel de lujo algo venido a menos y acabaron toda la noche bajo una tormenta de relámpagos, truenos y golpes de lluvia. Al final, de un relato lleno de vida se olvida hasta del destinatario, y esbozando una “sonrisa casi obscena” de satisfacción.
Cuando por fin se separan, aunque él se siente cansado por la vulgaridad de Abengoa, pero también profundamente vacío. Se siente intrigado por toda la narración de anécdotas que ha vivido con esa extraña mujer.
Llega un momento, en que el propio Claudio se llega a creer el protagonista de la historia. De hecho, el propio Abengoa reconoce que “él no tenía tanta sensibilidad” para recordar, ni fijarse en detalles de los que en aquella historia en concreto sí se acordaba.
Después cuando coge el avión llega a Buenos Aires donde Mario Said, otro profesor adjunto, lo recibe. Mario Said le previene agriamente contra su superior académico Morini ya que atribuye a que por su culpa no llegó a ser profesor fijo en su universidad y le aconseja: “En cuanto le das la espalda te clava el puñal. Si querés un consejo, no le digas que sos amigo mío, no se lo digas a nadie”.
Sin embargo, Morini lo sabe y hasta le manda cínicamente saludos. Mario Said tiene una familia con una hija y al cambiar de universidad en Argentina ha dejado de sentir tensión y estrés por su futuro, pero le reconoce que le hubiera gustado haberse quedado en Madrid.
Esto hace que Claudio se plantee su situación vital, ¿qué ha hecho con su vida? Pero Mario Said le recuerda que de alguna manera es afortunado porque resulta que es de un solo sitio con una identidad clara.
También hace un estudio de las conferencias de los departamentos universitarios de español con cierta ironía a los estudios posmodernos sobre análisis poscoloniales, o sobre género.
No sólo es un hombre perdido, sino paralelamente es un profesor perdido en medio de conferencias de libros “que trata de disimular que no ha leído”. El autor sabe transmitir ese desasosiego de forma ligera, cuando el protagonista reconoce que no se enteraba de gran parte de las palabras que escuchaba, “aunque las entendiera perfectamente en español o en inglés”.
Para colmo, su conferencia sobre el soneto de Jorge Luis Borges “Blind Pew” apenas publicitada había sido desplazada a un aula marginal y a una hora imposible “a las ocho y media de la mañana” y aparte de cuatro espectadores casuales, aparece una quinta Ann Gadea Simpson Mariátegui una profesora muy prestigiosa por ser la máxima exponente del New Lesbian Criticism y que conservaba un apellido de cada uno de sus exmaridos.
La profesora lo dejó en ridículo criticando que ese soneto representaba la “fascinación europea, heterosexual, y masculina por los mitos del expolio colonial”.
Así Claudio sombrío, amargado se queda a solas en compañía de su soneto en los episodios de “la soledad o el infortunio”. Así en los días siguientes se dedica a digerir la humillación paseando por Buenos Aires. Y en uno de estos paseos llega hasta el Town Hall, el hotel del que le había hablado Abengoa.
Sin embargo, muchos detalles no eran como los había descrito Abengoa el recepcionista no tenía el pelo blanco, pero otros sí como el ascensorista o los periódicos del salón.
Allí se entera de que el hotel esta en su último día antes de ser cerrado por demolición, que la mujer era esposa del dueño del hotel el señor Isaac Fainberg, y que había muerto hacía unos veinte años.
“¿Por qué le había mentido Abengoa?” y ¿por qué él mismo había querido conocer este hotel? No entendía con qué materiales le había mentido Abengoa, ni por qué habría creado tantos detalles “mujer rubia, enorme, cigarrillo en la mano”.
Mientras tanto, la mujer de la limpieza mayor que fingía limpiar mientras les escuchaba se detiene para contarles desde la historia. “El patrón la mató. Él trucó el mecanismo para que Carlota muriera”.
Era una actriz joven pero ya olvidada, que consiguió casarse con un empresario rico, para asegurarse su posición. Sin embargo, llevaba una vida vacía y se acostaba sin vergüenza alguna con muchos de sus clientes. Todavía tenía ínfulas de ser una gran actriz, y no le importaba crear escándalos de sus relaciones con sus amantes.
De pronto, corta la narración diciendo “Tiene que marcharse de aquí. Usted es muy joven para pensar tanto en los muertos”. En definitiva, la historia fue producida por la imaginación de Abengoa.
Claudio se da cuenta de que “la soledad más satisfecha se convierte en un estado de quejumbrosa humillación”. Un hombre perdido que buscaba una gran historia para poder recordarla y vivirla y que se encuentra en esa imposibilidad.
Claudio se tiene que ver con su superior del que espera que lo ascienda dentro de su departamento académico pero al final no, sino que se da cuenta que Morini y Ann Gadea quieren que trabaje para ellos como asociado.
Tema.
Una novela sobre la identidad y la memoria, aunque sea sobre recuerdos que se demuestran falsos sobre una mujer Carlota Fainberg y una relación apasionada que no pudo materialmente a llegar a producirse, pero que ayudan a vivir a través de un pasado que parece dramático y extraordinario.
La memoria y la identidad es uno de los grandes temas de Antonio Muñoz Molina.
El protagonista aunque parece que asume una actitud pasiva, busca ese espacio majestuoso y opresivo de un hotel o de un despacho de universidad con la esperanza de encontrar algo que de sentido a su vida, ya sea desde el pasado o desde futuro intuyendo algo dramático.
También se representa una cierta parodia de distintas figuras de poder, que en nombre de la justicia histórica y de la dignidad de las minorías sirven de alienación al propio proyecto vital del protagonista. El paralelismo con el ciego Blind Pew de “La isla del tesoro” es evidente.
La vida que parece real, digna y vivida es la recordada ya sea a través de uno mismo o de otros, una vida donde uno puede tomar sus decisiones, defender su dignidad sin miedo a las consecuencias, teniendo digamos una identidad aventurera, ”líquida”, ”soleada” que puede evolucionar aunque al final acabe en un tormenta eléctrica.
Sin embargo, la vida del profesor es estática, secundaria a la sombra de la obra de otros profesores que lo controlan, metido en salas de conferencias semivacías donde apenas se siente el aire, y donde la seguridad la produce el hecho de que no haya otros expertos, porque en cuanto aparece Ann Gadea incluso sus conocimientos más seguros e íntimos sobre Borges se tambalean. Resulta curioso, porque la crítica de Ann Gadea esta basada en tópicos de estudios de la crítica posmodernista, no crítica sus conocimientos ni las contradicciones de un mundo basado en fantasías y alivios sobre la identidad, sino su mundo en sí.
También resulta peculiar la creación de un personaje como Abengoa directivo de una empresa, expedicionario de una aventura económica que le narra su aventura aunque él reconoce que cuando la vivió tenía una sensibilidad especial y que no llegó a entenderla.
Porque esta es una novela de personajes que hablan y que escuchan pero que no conversan nunca realmente, no hay críticas reales ad hoc, normalmente uno habla y el otro asiente, y el que habla ya viene predeterminado para decirle lo que quiere decirle al oyente.
De todos modos, en Carlota Fainberg hay algo real. Claudio Morini intuye que en la historia de Abengoa hay elementos que suenan demasiado realistas y que debió vivirlos en otra parte, de alguna manera. La degradación de la Carlota Fainberg real también es una historia que suena demasiado sincera, y que marcó a la gente que la rodeó como a la señora de la limpieza que no evitó el contarla.
Al final, el consejo es ineludible “usted es demasiado joven para pensar en los muertos”, hay que vivir.
lunes, 22 de enero de 2018
El Greco, Manet y Picasso.
Uno piensa con cariño en Édouard Manet que queriendo seguir una estela dentro de la tradición y alejándose de los impresionistas,acabará siendo un impresionista de linea tan perfilada,con un toque ligeramente expresionista.
También piensa en el Greco y cómo la inmovilista Toledo acabó aceptando su manierismo profundamente espiritual cuando le pegaba más esa carnalidad franciscana de un Zurbarán. El Greco nació del alma no siguiendo una técnica,y en plena Contrarreforma donde solo se siguen métodos,y por eso mereció ser rechazado y ser doblemente inmortal.
Y en Picasso que queriendo ser un Einstein y cargarse la física clásica, acabó siendo un Bohr y llevando a toda la física a la mentalidad cuántica,en este caso la abstracción pictórica absoluta,¡él sobre todo un creador de formas plásticas!,que en muchos sentidos a él repelía.
Ningún pintor quiso arrastrar su obra a unas consecuencias que le repelían,y de las que renegaron con pasión. No sé si alguno estuvo amargado de las consecuencias de su éxito,pero uno se deja llevar cuando sus discípulos lo traicionan llamándote Maestro.
También piensa en el Greco y cómo la inmovilista Toledo acabó aceptando su manierismo profundamente espiritual cuando le pegaba más esa carnalidad franciscana de un Zurbarán. El Greco nació del alma no siguiendo una técnica,y en plena Contrarreforma donde solo se siguen métodos,y por eso mereció ser rechazado y ser doblemente inmortal.
Y en Picasso que queriendo ser un Einstein y cargarse la física clásica, acabó siendo un Bohr y llevando a toda la física a la mentalidad cuántica,en este caso la abstracción pictórica absoluta,¡él sobre todo un creador de formas plásticas!,que en muchos sentidos a él repelía.
Ningún pintor quiso arrastrar su obra a unas consecuencias que le repelían,y de las que renegaron con pasión. No sé si alguno estuvo amargado de las consecuencias de su éxito,pero uno se deja llevar cuando sus discípulos lo traicionan llamándote Maestro.
viernes, 21 de marzo de 2014
Odiando a Panero
Un maestro no es el que te enseña,sino el que te genera pasión,aunque sea la del odio constructivo.
Defender a Leopoldo María Panero es más digno que atacar a Villeterqué,es la sagrada dignidad de lo indefendible: del loco malvado,del proxeneta infame como Henri Charrière,o del puto exquisito como Jean Genet.
HOMENAJE: EN UNA OBRA MAESTRA ÍNTIMA hacen su aparición los temas más secretos y ocultos de su autor. Una obra semejante no está dominada por la franqueza y la claridad sino por la tensión sofocante. En lugar de diafanidad y claridad encontramos densidad. Desechando las inhibiciones se muestra en su forma más audaz. El aire se enrarece gradualmente.
Los cuatro fraudes de la palabra: la política,la religión,la psiquiatría y la poesía.
Es difícil defender que la vida trató mal a un hombre que fué mitificado desde niño por poetas valiosos (Luis Rosales, Dionisio Ridruejo, Leopoldo Panero...) que recogieron sus más ingenuas anécdotas. Que se tomaba en su juventud un ácido al día. Que se apuntó en el Partido Comunista cuando era un peligro estúpido hacerlo.Que enamoró y a las que trató con desprecio a mujeres extraordinarias durante décadas a mujeres tan excepcionales como Ana María Moix y prefirió a buscavidas estrambóticos, que pertenecía a una familia con un dinero que nunca se le vio o que suplicaba su ingreso en LOS ÚLTIMOS PSIQUIÁTRICOS que van quedando o tirarse en los bancos de piedra de una islita rodeado de vagabundos.
Mientras esto sucedía vendía miles de ejemplares sin hacer publicidad de libros de poemas difíciles de entender.Sin darse al autobombo llevando corbata en conferencias soporíferas. Poemas que grabaron metáforas como " un ciervo crece en mis venas"(? cuando se chutaba heroína en Heroína).
; Pero del mismo modo que probó todos los vicios autodestructivos; que eligió la infancia y la esquizofrenia y demostrar lo estúpido que es elegir el fracaso tuvo una caterva de admiradores que permitíamos que nos gorroneara algunas coca-colas.
Leopoldito Panero supone el fracaso literario más inteligente de las últimas 4 décadas. Su apuesta extraliteraria luchó a favor del caos y del cualquier movimiento psíquico del hombre que niega la reciprocidad, y del sentido común. Defendió el fracaso sin más estrepitosamente y a favor de lo fractal en una imaginación con un regresión mental evidente. En lo que la Física Cuántica triunfó con un intersubjetivismo radical... Panero fracasó...,pero fue un Fracaso lleno de pasión, degradación compulsiva e inteligencia.
¿ A qué fosa común le habrán echado sus cenizas?, hasta el estado comatoso de Adolfo Suárez le quitó protagonismo.
Entre algunos internos y algunos pringados habituales quisimos comprar una Corona para enviárselas a sus sobrinas. Nos enseñaron la factura pero nunca supimos si les llegó...¿a quién se las habrán enviado?
parece que quisieron lanzar sus cenizas en un descampado más allá del Salto del Negro habría que pasar por donde hay una incineradora para quemar palmeras,detritus y restos orgánicos. Allí volverá a nacer Carnaby Street .
"Con una vela de madrugada exploramos el desierto blanco de sus páginas donde mujeres sollozan"
Coherente final: cuando el Príncipe se casó con una divorciada que había posado en Top-less en un cuadro murió el novelista nostálgico Fernando Vizcaíno Casas.
Con la agonía de Adolfo Suárez se le quitara cualquier protagonismo al poeta de la degradación y el abandono.Del perro con pelambrera y mal rasurado lleno de heridas y cojo que va dando saltitos por la autop-pista sin ver los coches que no le evitan y que pasan de reducir la velocidad para no pasarle por encima.
Nunca se usó a la muerte con tanta propiedad como en sus poemas para expresar el abandono y la degradación
Con el mito de cara desencajada y triturado de arrugas. Rodeado de poemas fragmentarios, víctimas todos ellos de una confesión exhausta, difíciles de entender. Paseaba encorvado. Rememorando a su manera poemas de Pound o Donne o de quién tocase.
Su regresión verbal y mental, su simplificación de formas, su deshilachamiemto de parodias más y más confusas y cogidas por los pelos representa el eterna capacidad de fracaso de la esquizofrenia y el abandono y desinterés al que siempre estuvo expuesto.
Cuando publicaron su biografía "El Contorno del Abismo" el autor que había hecho un dinero quiso invitarle a un restaurante vasco de lujo. Panero quiso ir a un tugurio. Y esperando a que le tomaran la nota se puso a comer servilletas. Se hartó y no quiso pedir nada de comer y se fueron. Panero destilado. 98 % PURO.
Uno siempre tiene la necesidad de no dejarse encandilar por el fervor autodestructivo que está en todo lo paneriano. No hay ni justificación ni intento de culpabilizar a nadie. Ni siquiera se busca un sentido ni una salvación.
Hay creadores como Leopoldo María Panero que nunca han encontrado amigos que quisieran servir de red de acróbata.Lo que en su caso era un riesgo extremo y disperso. La degradación es un hechizo para reflejar lo estúpido que es el Fracaso y la ABnegación. En estos casos vemos como ni una parcela de gloria literaria es suficiente para que alguien se sacrifique en cuidar a un creador. Y este vaya de Psiquiátrico en Psiquiátrico para verse Libre. Y que ni en los Psiquiátricos haya un cuidado que incentive a un creador fractal pero consagrado. Fragmentos arqueológicos geniales de poemas tirados como brasas al fuego sin que nadie tenga la paciencia o la vergüenza de reconstruir una Gran Obra.
Casi nadie quiso ir a un velatorio para no tener que ser como las casillas vacías de la Tabla de Mendeleyev.
Posiblemente para aprender a escribir haya que tomar como modelos a los novelistas del siglo diecinueve. Sus historias con tramas entendibles, encuadradas en espacios muy concretos, donde los personajes actúan y reaccionan inteligiblemente y con total lógica. En la prepsiquiatría eso ya está desde el siglo XVI, después se ha intentado ser efectista.
Con Antonin Artaud que quiso rechazar la realidad por incompleta y coherentemente falsa, Panero rechazó la ostentosa poesía rimada de su padre en busca de la autodestrucción y la imaginación. Coherentemente esto le llevó a un suicidio lento y contradictorio, y eligió múltiples imágenes de la muerte para ser auténtico.
La técnica literaria eran las cenizas fastidiosas de las brasas.
Antonin Artaud fue en sus largas noches calurosas-y sólo reconocido ante si mismo en esas noches- su bestia negra .
Lo más triste de cualquier trayectoria es que no podemos esperar que de pronto se tuerza y eleve.
Los pocos triunfos literarios de Leopoldito Panero se fueron al traste con la inevitable repetición de la desestructura. Hasta en el día de su pudrimiento en El Mundo le han escrito un artículo bestial pero justo
en el que no salvan mas que unos pocos fragmentos de su obra " aver si alguien tiene el heroismo o la paciencia de salvarlos".
La verdad y el sentido común no han respetado ni el día de su pudrimiento.
Nosotros hemos conocido los restos del naufragio de su cultura. Hemos sentido el peso de su prestigio, de la venta por miles de sus libros infumables. De su obra quedarán sus restos.
Defender a Leopoldo María Panero es más digno que atacar a Villeterqué,es la sagrada dignidad de lo indefendible: del loco malvado,del proxeneta infame como Henri Charrière,o del puto exquisito como Jean Genet.
HOMENAJE: EN UNA OBRA MAESTRA ÍNTIMA hacen su aparición los temas más secretos y ocultos de su autor. Una obra semejante no está dominada por la franqueza y la claridad sino por la tensión sofocante. En lugar de diafanidad y claridad encontramos densidad. Desechando las inhibiciones se muestra en su forma más audaz. El aire se enrarece gradualmente.
Los cuatro fraudes de la palabra: la política,la religión,la psiquiatría y la poesía.
Es difícil defender que la vida trató mal a un hombre que fué mitificado desde niño por poetas valiosos (Luis Rosales, Dionisio Ridruejo, Leopoldo Panero...) que recogieron sus más ingenuas anécdotas. Que se tomaba en su juventud un ácido al día. Que se apuntó en el Partido Comunista cuando era un peligro estúpido hacerlo.Que enamoró y a las que trató con desprecio a mujeres extraordinarias durante décadas a mujeres tan excepcionales como Ana María Moix y prefirió a buscavidas estrambóticos, que pertenecía a una familia con un dinero que nunca se le vio o que suplicaba su ingreso en LOS ÚLTIMOS PSIQUIÁTRICOS que van quedando o tirarse en los bancos de piedra de una islita rodeado de vagabundos.
Mientras esto sucedía vendía miles de ejemplares sin hacer publicidad de libros de poemas difíciles de entender.Sin darse al autobombo llevando corbata en conferencias soporíferas. Poemas que grabaron metáforas como " un ciervo crece en mis venas"(? cuando se chutaba heroína en Heroína).
; Pero del mismo modo que probó todos los vicios autodestructivos; que eligió la infancia y la esquizofrenia y demostrar lo estúpido que es elegir el fracaso tuvo una caterva de admiradores que permitíamos que nos gorroneara algunas coca-colas.
Leopoldito Panero supone el fracaso literario más inteligente de las últimas 4 décadas. Su apuesta extraliteraria luchó a favor del caos y del cualquier movimiento psíquico del hombre que niega la reciprocidad, y del sentido común. Defendió el fracaso sin más estrepitosamente y a favor de lo fractal en una imaginación con un regresión mental evidente. En lo que la Física Cuántica triunfó con un intersubjetivismo radical... Panero fracasó...,pero fue un Fracaso lleno de pasión, degradación compulsiva e inteligencia.
¿ A qué fosa común le habrán echado sus cenizas?, hasta el estado comatoso de Adolfo Suárez le quitó protagonismo.
Entre algunos internos y algunos pringados habituales quisimos comprar una Corona para enviárselas a sus sobrinas. Nos enseñaron la factura pero nunca supimos si les llegó...¿a quién se las habrán enviado?
parece que quisieron lanzar sus cenizas en un descampado más allá del Salto del Negro habría que pasar por donde hay una incineradora para quemar palmeras,detritus y restos orgánicos. Allí volverá a nacer Carnaby Street .
"Con una vela de madrugada exploramos el desierto blanco de sus páginas donde mujeres sollozan"
Coherente final: cuando el Príncipe se casó con una divorciada que había posado en Top-less en un cuadro murió el novelista nostálgico Fernando Vizcaíno Casas.
Con la agonía de Adolfo Suárez se le quitara cualquier protagonismo al poeta de la degradación y el abandono.Del perro con pelambrera y mal rasurado lleno de heridas y cojo que va dando saltitos por la autop-pista sin ver los coches que no le evitan y que pasan de reducir la velocidad para no pasarle por encima.
Nunca se usó a la muerte con tanta propiedad como en sus poemas para expresar el abandono y la degradación
Con el mito de cara desencajada y triturado de arrugas. Rodeado de poemas fragmentarios, víctimas todos ellos de una confesión exhausta, difíciles de entender. Paseaba encorvado. Rememorando a su manera poemas de Pound o Donne o de quién tocase.
Su regresión verbal y mental, su simplificación de formas, su deshilachamiemto de parodias más y más confusas y cogidas por los pelos representa el eterna capacidad de fracaso de la esquizofrenia y el abandono y desinterés al que siempre estuvo expuesto.
Cuando publicaron su biografía "El Contorno del Abismo" el autor que había hecho un dinero quiso invitarle a un restaurante vasco de lujo. Panero quiso ir a un tugurio. Y esperando a que le tomaran la nota se puso a comer servilletas. Se hartó y no quiso pedir nada de comer y se fueron. Panero destilado. 98 % PURO.
Uno siempre tiene la necesidad de no dejarse encandilar por el fervor autodestructivo que está en todo lo paneriano. No hay ni justificación ni intento de culpabilizar a nadie. Ni siquiera se busca un sentido ni una salvación.
Hay creadores como Leopoldo María Panero que nunca han encontrado amigos que quisieran servir de red de acróbata.Lo que en su caso era un riesgo extremo y disperso. La degradación es un hechizo para reflejar lo estúpido que es el Fracaso y la ABnegación. En estos casos vemos como ni una parcela de gloria literaria es suficiente para que alguien se sacrifique en cuidar a un creador. Y este vaya de Psiquiátrico en Psiquiátrico para verse Libre. Y que ni en los Psiquiátricos haya un cuidado que incentive a un creador fractal pero consagrado. Fragmentos arqueológicos geniales de poemas tirados como brasas al fuego sin que nadie tenga la paciencia o la vergüenza de reconstruir una Gran Obra.
Casi nadie quiso ir a un velatorio para no tener que ser como las casillas vacías de la Tabla de Mendeleyev.
Posiblemente para aprender a escribir haya que tomar como modelos a los novelistas del siglo diecinueve. Sus historias con tramas entendibles, encuadradas en espacios muy concretos, donde los personajes actúan y reaccionan inteligiblemente y con total lógica. En la prepsiquiatría eso ya está desde el siglo XVI, después se ha intentado ser efectista.
Con Antonin Artaud que quiso rechazar la realidad por incompleta y coherentemente falsa, Panero rechazó la ostentosa poesía rimada de su padre en busca de la autodestrucción y la imaginación. Coherentemente esto le llevó a un suicidio lento y contradictorio, y eligió múltiples imágenes de la muerte para ser auténtico.
La técnica literaria eran las cenizas fastidiosas de las brasas.
Antonin Artaud fue en sus largas noches calurosas-y sólo reconocido ante si mismo en esas noches- su bestia negra .
Lo más triste de cualquier trayectoria es que no podemos esperar que de pronto se tuerza y eleve.
Los pocos triunfos literarios de Leopoldito Panero se fueron al traste con la inevitable repetición de la desestructura. Hasta en el día de su pudrimiento en El Mundo le han escrito un artículo bestial pero justo
en el que no salvan mas que unos pocos fragmentos de su obra " aver si alguien tiene el heroismo o la paciencia de salvarlos".
La verdad y el sentido común no han respetado ni el día de su pudrimiento.
Nosotros hemos conocido los restos del naufragio de su cultura. Hemos sentido el peso de su prestigio, de la venta por miles de sus libros infumables. De su obra quedarán sus restos.
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