Literatura/ lengua,cine, música y arte.
Alicia atraída por la madriguera
lunes, 15 de diciembre de 2025
La nostalgia de estarte viendo.
La despedida de Natalia...
Bajo el cristal, el llanto de la altura
borra tu rostro en la estación desierta,
dejo tras de mi paso el alma abierta
y un eco de metal en la llanura.
Me dicta el cielo gris su dictadura,
la despedida es una herida cierta,
cruzo del frío hangar la última puerta
con el equipaje de mi desventura.
Vibra el motor robándome el aliento,
veo la pista náufraga en el lodo
mientras se apaga el rastro de tu mano.
Vuelo hacia el hambre de un exilio lento,
donde el adiós lo desdibuja todo
en este invierno eterno y tan lejano.
El tiempo eterno.
Seré polvo, y ceniza mi morada umbría,
silencio el verbo, y la mirada un páramo desierto;
mas tu efigie, cincelada en mi pecho yerto,
vivirá exenta del tiempo que mi carne pía.
Mi amor que construimos, vasta arquitectura fría,
palpitará en el éter cuando yo sea ya un tuerto
espejo opaco, un eco del alma, un puerto
sin naves donde atraca la melancolía.
Feneceré, seré nada, sombra sin sustancia,
pero este amor, espectro de mi breve estancia,
gaseará su llama, indómita y cruel.
Y cuando el orbe cese y la estrella última muera,
restará un suspiro de esta quimera austera,
un último latido, amargo y fiel.
Caminando perdido por el río Henares.
Busca el hombre la nube en su desierto,
queriendo acaparar el mar infantil,
y en su afán de escalar el cielo en alfil,
siembra un rayo feroz por derrotero.
Lo que empezó como un viento serio,
lluvia sutil que calma el cáncer sin mal,
un preso que se vuelve un vendaval,
de la arena que engulle como un misterio.
Te amo sin sentido sin límites sin frenos
sabiendo lo absurdo que es, la desgana
de no saludarte al echarte de menos.
Te amo sin sentido en la mañana
viendo escombros de una guerra de deseos
de la que nunca mirando al cielo quedó nada.
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