Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

jueves, 22 de julio de 2021

UNA AUTOBIOGRAFÍA FRUSTRADA/ LA TRANSUSTANCIACIÓN DE LOS DISCOS DUROS.

"Tal vez algún día lo harás así mientras tanto trascenderás en tu diario". No. Cada mañana me levanto a las 7:00 para sacar a Marla a pasear. En la calle veo de frente el crucero enorme mientras Marla me tira de la cuerda para ir al pipican. Lo haré hoy, me lamentaré hoy, solo para ESCRIBIR DIARIOS, de lo que pude soñar, del resultado que pude lograr,pero hacerlo lo haré hoy. Uno se pone solemne cuando ve que algo gigantesco avanza, desarrata la arpillera,revienta la copa de cristal de Murano. "Muchas veces una autobiografía es como la justificación de un currículum frustrado". Por fin conseguí mi sueño tras tantos años, mi puesto de funcionario de personal laboral estaba ilusionado y preocupado por ejercerlo eficientemente porque me comentaron que su nivel de exigencia era alto. Los anteriores trabajadores se jubilaron sin despedirse, ni aclararme las posibles dudas. Llegué en mi primer día y en los cajones de la mesa del despacho había un sudoku, una chocolatina supongo que para las bajadas de azúcar, dos agujas de coser con hilos y un tebeo de superhéroes supongo que para los nietillos. Vi los discos duros. Me llevé las manos a la cabeza. Seguramente les dijeron que había que hacerles una copia. Se dedicaron a fotocopiar las caratulas. Se quedaron tan anchos. Estaban todas las fotocopias allí con los pentdrives. En 20 años a los funcionarios no les habían hecho apenas cursos de refresco. Mi compañero muchas veces escondiéndose apenas trabajaba se dedicaba a escribir microrrelatos para un Club privado en Facebook. Cada tres horas miraba a ver si tenía comentarios, a quejarse amargamente de que le ponían pocos likes con respecto al resto de escritores. Los informes urgentes estaban tirados, amontonados por diferentes mesas de distintos despachos, no tenían registro de orden de entrada ni de salida. Aquello era un puto cachondeo. Confesaba que su ilusión vital era escribir una brillante autobiografía kantiana en forma de novela negra a lo James Ellroy, pero aunque iba por la mitad, sospechaba que a nadie le interesaría. Eso le hacía prever amargamente que no la terminaría por falta de incentivos -se quejaba. Su asiento estaba en una ángulo con ventanas con vistas, me recordaba suspirando que había tenido que esperar 25 años para conseguirlo y que cuando se jubilara, me tocaría a mí que estaba en una esquina oscura al lado del baño aguantando portazos y sin un puto enchufe libre para el ventilador para el verano. Me acordé cuando a las secretarias del PP les pidieron que borraran los archivos con la contabilidad corrupta. Como no sabían, se dedicaron a martillar los ordenadores. Por la tarde, la anterior trabajadora me llamó con una falsa excusa fuera de lugar para que le diera las gracias. Me enfadó. Le grité que cómo se podía trabajar así, que habían amontonado un retraso no de un mes sino para más de 9 meses. Me respondió que le iba a dar un ataque de nervios por mi culpa. Se lo diría a su sobrino, que era el consejero, jefe superior inmediato mío. Por supuesto, me disculpé. Le di las gracias varias veces pero no me respondió. Cada día esperaba angustiado a que me trasladaran a un puesto inferior de archivero. Al cabo de una semana, alguien famoso supongo que del gobierno autonómico se casaba. Habían invitado a casi todos menos a mí. Pregunté quién se casaba, por qué invitaron a tanta gente del departamento. Me respondieron que era un primo, que casi todos eran familia política o amigos. Mi tía me llamó para felicitarme, reclamándose el mérito de haberme apoyado constantemente durante tantos meses en las Oposiciones. Esperaba a que le invitara a una "sencilla cena" por todo lo que se había sacrificado por mí. En fin, sabía que tenía nómina. Estaba sin novia para celebrarlo. - Ay, amigo SANCHO, ¿no sabes cómo envidio tu libertad? Cómo me alegro de tenerte, cómo me alegro.

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