Eran unos trabajadoras renegridas y con arrugas bajo una luz abundante,avasalladora bajo el perfil de una montañas. Aquel cuadro le daba paz pero le parecía siniestro aunque no sabía por qué. La luz pródiga le daba ganas de vivir.Amaba aquella luz infinita y aunque los trabajadores le disgustaban,las peleas entre ellos,el trabajo duro y la miseria,tampoco había nada sórdido.
Después vio su ropa la ropa de hace un siglo,y entonces sí vio algo perturbador: BAJO ESA LUZ UTERINA,protectora,el tiempo pasaba rápidamente. Amaba esa luz pero esa luz traía anestesia del paso del tiempo,mediocridad de la felicidad y la muerte absoluta,aquellos personajes estaban requeteolvidados.
Me dio ganas de paz,de abrazar a mi perra y a mi mujer,de abrazar a cualquier ser vivo rodeado de una superabundancia de vida,de luz que era como sangre uterina abundante. Y me quise quedar en casa en la penumbra semiescondido,tranquilo, como resbalándome del tiempo,de la injusticia del pasado,y no sé qué de la injusticia y lo inevitable del paso de la luz.
Literatura/ lengua,cine, música y arte.
Alicia atraída por la madriguera
viernes, 29 de septiembre de 2017
jueves, 28 de septiembre de 2017
La transfusión de sangre envenenada
Debía tener 23 años. Cuando llegamos al Hospital para ver a nuestra amiga-conocida,más bien conocida, que llevábamos tiempo sin ver nos enteramos en la entrada a la calle por otro conocido que había sido un intento de suicidio.
Inmediatamente se acercaron y presentaron su hermana y su madre que no conocíamos.
Nos preguntaron si habíamos rezado por ella. Yo mentí y dije que sí,mi amigo dijo que no,que ni siquiera se le había ocurrido. La madre dijo que su hija se había sentido sola,sin amigos.Y después de aquello explicó que había necesitado una amplia transfusión de sangre. Que hacía falta sangre no para su hija que estaba fuera de peligro sino para otra gente que estuviera en su misma situación. Y para los hombres es bueno hacerse cada equis tiempo,una vez al año, una donación para renovar la sangre.
La hija le replicó: no presiones. Y la madre dijo -no presiono,solo informo. Al cabo de unos minutos nos dejaron y volvieron a subir a la habitación de la quinta planta del Hospital. El amigo dijo: me voy a hacerme la p...transfusión,en realidad me voy, no quiero subir,di que me fui a hacer una transfusión. Bueno,di lo que quieras. Y se fue sin dar más explicaciones.
Inmediatamente se acercaron y presentaron su hermana y su madre que no conocíamos.
Nos preguntaron si habíamos rezado por ella. Yo mentí y dije que sí,mi amigo dijo que no,que ni siquiera se le había ocurrido. La madre dijo que su hija se había sentido sola,sin amigos.Y después de aquello explicó que había necesitado una amplia transfusión de sangre. Que hacía falta sangre no para su hija que estaba fuera de peligro sino para otra gente que estuviera en su misma situación. Y para los hombres es bueno hacerse cada equis tiempo,una vez al año, una donación para renovar la sangre.
La hija le replicó: no presiones. Y la madre dijo -no presiono,solo informo. Al cabo de unos minutos nos dejaron y volvieron a subir a la habitación de la quinta planta del Hospital. El amigo dijo: me voy a hacerme la p...transfusión,en realidad me voy, no quiero subir,di que me fui a hacer una transfusión. Bueno,di lo que quieras. Y se fue sin dar más explicaciones.
La Historia de Amor del Exlegionario
La mejor imagen del odio que he visto nunca, fue hace 20 años cuando un legionario que vivía en un banco de madera que servía de parada de transporte aceptó la apuesta de comerse un pollo crudo.
Cortaba meticulosamente el pollo con su cuchillo acusando a los que le habían excitado con esa apuesta. Ya era así. Se pasaba todo la noche gritando e insultando por su nombre a gente de la lejana Cantabria que nadie conocía. Después de aquello se quedó varias noches durmiendo debajo del banco. Nunca más volvió a comer pollo.
Y por la mañana la gente esperaba tranquila, ignorando el mal olor, el transporte en el mismo sitio donde él había dormido gritando sus amenazas. Él por la mañana se dedicaba a pasear con una bandera nacional franquista y con una casete a poner música militar insultando los titulares “democráticos” de los periódicos.
A las Terrazas de Luis Doreste Silva no llegan los proxenetas ni delincuentes de poca monta. Muchos se ponen a hablar de sus viajes extraordinarios y dicen que algún día volverán a irse, que esto es un pequeño exilio, de una escala extraordinaria de viajes y de aventuras. Solo unos pocos suman a los negocios algo de cultura y replican que me dan permiso para que escriba sus extraordinarias vidas.
Entre todos destacaba un hombre que parecía hablar una lengua y que decían que era ruso y que tenía los dedos de la mano literalmente llena de anillos y vestía de blanco.
Lo triste es que aparte de desperdiciar todo el día bebiendo whisky, en poco tiempo los latinoamericanos se parecen bastante a los canarios. Los “exiliados” de la avenida Luis Doreste Silva que han estado en Nueva York, en el Norte de Europa o en el Lejano Oriente trabajando aunque cuentan historias extraordinarias que uno no tendría interés para contar, uno siente que son las mismas que te podrían hablar en tu barrio.
Mientras los demás iban y venían con rapidez , trabajando, ellos mostraban su ociosidad una y otra vez. En poco tiempo una colonia exiliada brasileña se hizo su gueto en la Avenida. Ni siquiera querían aprender nuestro idioma. Solo comprar joyas, beber bebidas caras, alquilar coches de alta gama y estar con mujeres u hombres guapos “de compañía”. Y algo muy común, recordar que algún día se irían y volverían “a ser grandes”.
Lo triste del legionario no era solo lo mal que vestía, sino que se prostituía y por las noches iba por las calles cantando, gritando con odio o amenazando por culpa de sus desgracias. Después se le ocurrió llenar la avenida de versos de amor malos y a favor de la solidaridad que firmaba como el Poeta Descalzo. Muchos versos de amor.
Así consiguió varias semanas de gloria entre los inquilinos nocturnos de los bancos del parque. Pero los demás vagabundos sintieron envidia y decidieron poner de moda la poesía satírica desenmascarando al exlegionario con poemas escritos al carboncillo por todas las calles.
Aquello fue demasiado. Entre gritos de rabia cogió a un hombre gordo vestido elegantemente de blanco con su sombrero de panamá y lo arrastro por el cuello hasta la acera de enfrente donde empezó a golpearlo. ”¿Sabes lo que me gusta, a mí sabes lo que me gusta exiliado?”.
Todo aquel griterío aquellos berridos, fueron seguidos por las pitadas de los coches que celebraban casualmente que habíamos ganado un campeonato. Había una especie de vértigo y cansancio del frenesí. Al día siguiente nadie pudo ignorar que apareció una especie de hombre crucificado. La cruz era el palo de un sombrerero dentro del contenedor de basura y el cuello estaba sujetado por un alambre enroscado varias veces. A nadie le importó pero después vieron que tenía los labios pintados y una especie de sujetador por fuera.
Solo entonces yo entendí mientras echaba un cubo de lejía sobre el pavimento tiempo después para limpiar los restos de sangre y chicles, y la suciedad de los perros de que se trataba de la venganza de una historia de desamor.
martes, 26 de septiembre de 2017
¿Qué sentido tiene que la noche
llene de golondrinas a la nieve?,
buscar lo oscuro ¿qué sentido tiene
si te paras sin explicaciones?.
Detrás del símbolo el mar en vitriolo
sigue cegando moje o no moje.
Rezando busca la culpa un monje
para no sentir que esta solo.
Detrás del silencio esta el recuerdo
pepitas de oro que abandona
el que pide un poco de deseo.
Se esconde sin senda el que retorna
en el brillo del metal del cuerpo
que acaba en la nostalgia del que llora.
llene de golondrinas a la nieve?,
buscar lo oscuro ¿qué sentido tiene
si te paras sin explicaciones?.
Detrás del símbolo el mar en vitriolo
sigue cegando moje o no moje.
Rezando busca la culpa un monje
para no sentir que esta solo.
Detrás del silencio esta el recuerdo
pepitas de oro que abandona
el que pide un poco de deseo.
Se esconde sin senda el que retorna
en el brillo del metal del cuerpo
que acaba en la nostalgia del que llora.
La profesora "violada".
Había estado preocupada toda la noche porque le habían bajado de categoría laboral porque el Jefe del Departamento de Derecho Penal en la Facultad de Derecho lo había decidido así,por tanto le habían quitado los incentivos del sueldo ya congelado y no podía darse de baja. No había podido dormir paseando por el pasillo de su casa y recordando los agravios que había padecido a lo largo de su vida.
Aquella noche salió de marcha para alegrarse y olvidar las penas,pero no pudo divertirse angustiada.
Se despertó tarde y se vistió rápido de cualquier manera para llegar puntual conforme al horario. Llegó a clase y explicaba la reforma penal de las condenas por agresión sexual,lo que hizo gracia a sus estudiantes porque al agravarse llegaban tarde para que un compañero que suponía era virgen cometiera su agresión sexual.
Empezó a dar vueltas sobre la tarima del enorme aula mientras explicaba cansada y con ganas de dormir, notaba algo como bajándole por el tubo del pantalón. Y de pronto cuando bajó la mirada notó algo rojo en el suelo. Era una braguita roja de encaje. Su alumnado lo vio y de pronto se calló. Ella cogió la braga y la puso en la silla de la profesora y les marcó un ejercicio de la condena antes y después de la reforma.
Se desplomó un momento exhausta sobre los brazos en su mesa,con la ropa toda enmarañada y con el sujetador mal puesto como si se lo hubiese puesto un desconocido Sus alumnos se pusieron frígidos y pálidos era como si por primera vez en aquella clase habían visualizado algo real de lo que estaban teorizando.
Aquella noche salió de marcha para alegrarse y olvidar las penas,pero no pudo divertirse angustiada.
Se despertó tarde y se vistió rápido de cualquier manera para llegar puntual conforme al horario. Llegó a clase y explicaba la reforma penal de las condenas por agresión sexual,lo que hizo gracia a sus estudiantes porque al agravarse llegaban tarde para que un compañero que suponía era virgen cometiera su agresión sexual.
Empezó a dar vueltas sobre la tarima del enorme aula mientras explicaba cansada y con ganas de dormir, notaba algo como bajándole por el tubo del pantalón. Y de pronto cuando bajó la mirada notó algo rojo en el suelo. Era una braguita roja de encaje. Su alumnado lo vio y de pronto se calló. Ella cogió la braga y la puso en la silla de la profesora y les marcó un ejercicio de la condena antes y después de la reforma.
Se desplomó un momento exhausta sobre los brazos en su mesa,con la ropa toda enmarañada y con el sujetador mal puesto como si se lo hubiese puesto un desconocido Sus alumnos se pusieron frígidos y pálidos era como si por primera vez en aquella clase habían visualizado algo real de lo que estaban teorizando.
lunes, 25 de septiembre de 2017
El cura ambicioso
Decían de él que era un cura para niños que había venido de trabajar en las tomateras. Durante 40 años de servicio se había mostrado proclive a la vanidad,ahora que estaba casi ciego y cojo pedía al Ayuntamiento por los favores prestados una placa en su parroquia y el nombre de una calle.
Era patético verle con un lazarillo por la calle y saber que en su parroquia se humillaba a gente con necesidades a la cara,mientras él también buscaba un extraño pedazo de gloria por escrito.
Le contaba a mi hermana que hacía gracia cómo perdía los papeles,pero con el tiempo a mi hermana llegó a gustarle esa voluntad férrea y despreciaba mi sentido católico de la abnegación."Hay que tener dignidad" y no admitía réplica mientras se iba a arreglar su cocina.
Al final consiguió una placa ridícula y una plaza con su dichoso nombre. Por aquel tiempo le quitaron la propiedad de un barranco a mi abuelo para hacer un parque con el nombre de un pintor Néstor de la Torre. Mi abuelo era parte de la identidad del pueblo,un hombre que paseaba con la escopeta todas las tardes por sus tierras,pero el alcalde quiso volverse culto.
Aquello nos humilló pero no se podía hacer nada y más cuando yo militaba en el partido socialista y lo único que podía hacer era mantener lo que no fue expropiado. Quejarse era inútil,parecer ambicioso y quedarse en evidencia.
Era patético verle con un lazarillo por la calle y saber que en su parroquia se humillaba a gente con necesidades a la cara,mientras él también buscaba un extraño pedazo de gloria por escrito.
Le contaba a mi hermana que hacía gracia cómo perdía los papeles,pero con el tiempo a mi hermana llegó a gustarle esa voluntad férrea y despreciaba mi sentido católico de la abnegación."Hay que tener dignidad" y no admitía réplica mientras se iba a arreglar su cocina.
Al final consiguió una placa ridícula y una plaza con su dichoso nombre. Por aquel tiempo le quitaron la propiedad de un barranco a mi abuelo para hacer un parque con el nombre de un pintor Néstor de la Torre. Mi abuelo era parte de la identidad del pueblo,un hombre que paseaba con la escopeta todas las tardes por sus tierras,pero el alcalde quiso volverse culto.
Aquello nos humilló pero no se podía hacer nada y más cuando yo militaba en el partido socialista y lo único que podía hacer era mantener lo que no fue expropiado. Quejarse era inútil,parecer ambicioso y quedarse en evidencia.
Vivir en la alcantarilla.No lo pienses.
Vivir en una alcantarilla podría ser soportable si no oliera mal,si ni siquiera hubiera muchas aguas fecales. Si en vez de ratas con enfermedades infecciosas,hubiese intelectuales libres y educados lo que sería lo menos extraño de todo porque es el único lugar donde un pensador no sería peligroso.
La oscuridad podría soportarse con luz eléctrica y si dejaran abiertas las tapas las horas con más sol del día. En ese caso,¿qué escritor no querría encerrarse en ese sitio cómodo?,pero hay que ser realista:un secreto así duraría poco y las rencillas harían que alguien se chivase.Dado a conocer el secreto cundiría la envidia exterior. Muchos delincuentes querrían esconderse allí para negociar y escapar de la policía.
La policía les dejaría en paz por no poder regular todo el mercado negro pero a cambio les haría la vida imposible para evitar el efecto llamada: pondría más aguas fecales,ratas,e incluso enfermedades infecciosas. Y los intelectuales tendrían que exiliarse de aquel paraíso en soledad demasiado prematuro.
La oscuridad podría soportarse con luz eléctrica y si dejaran abiertas las tapas las horas con más sol del día. En ese caso,¿qué escritor no querría encerrarse en ese sitio cómodo?,pero hay que ser realista:un secreto así duraría poco y las rencillas harían que alguien se chivase.Dado a conocer el secreto cundiría la envidia exterior. Muchos delincuentes querrían esconderse allí para negociar y escapar de la policía.
La policía les dejaría en paz por no poder regular todo el mercado negro pero a cambio les haría la vida imposible para evitar el efecto llamada: pondría más aguas fecales,ratas,e incluso enfermedades infecciosas. Y los intelectuales tendrían que exiliarse de aquel paraíso en soledad demasiado prematuro.
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