Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

martes, 9 de abril de 2024

Sé sincero por una vez más.

Y un puñetazo a galope necesitas el golpe. Las garras de hueca sangre del último minuto. De evitar el suspenso o el terrible insulto. Qué te ofendan en el alma que te humillen en público, te hace falta que te griten o el terrible insulto. Ráspate al tronco una vez no rebajes al reproche. Mis pesadillas te esperan te voltean cada noche. No trabajaste por los demás y no recibiste nada ¡no hay más! -¿Pa qué sirve la poesía? - ¿Pa qué la dignidad?

lunes, 8 de abril de 2024

Recuerdamé por cómo te amé acuerdamé...

A la mujer ancestral. Recuerdamé por cómo te amé acuerdamé tras el silencio del último portazo, detrás del escudo del negado abrazo donde ya nadie quiso preguntar por qué. Tú ni saliste a codazos en la foto ni con las alas plomadas del desprecio, volarás en mi alma a ras del suelo *tu mano que ni la lluvia ata en un loto. No hay muerte aún en las broumas de tus ojos ¿qué importa infeliz amando mis despojos con la boca en piedras siempre ilusionada? Nunca tendrás que elegir el barro o el agua ni te faltará aire que amar en antojos aunque ni hay ceniza pa rechinar ni hay nada. *mintiendo otra vez de que es tuya mi moto.

sábado, 6 de abril de 2024

Y pienso que eres el sol al que amar.

Te amo porque eres el sol en la niebla contra el que no se puede luchar, mientras escuches el cencerro en la niebla y pienso que eres el sol al que amar.

viernes, 5 de abril de 2024

UNAS ALAS DEMASIADO PESADAS. (Microrrelato viendo a un niño limpiabotas estudiando con un libro en el suelo).

- Unas alas demasiados pesadas. -Mejor, así volará a ras de suelo, que es lo que le hace falta a muchos. UNAS ALAS DEMASIADO PESADAS. -En vez de ser tan mezquino y pensar solo en ganar dinero, podrías tener grandeza de alma por una vez y pasar página de que tu padre fuera rastrero y un tacaño rañoso contigo en tu juventud, que ya tienes 50 años. Raúl hablaba como si tuviera piedras en la boca a Papá Espino para que le regalara los libros de texto al niño limpiabotas. Parte del salario de Espino consistía en conseguir libros viejos de las expurgos de las bibliotecas públicas, arreglarlos y venderlos por Internet. Por tanto, regalar los libros de texto le suponía dejar de ganar dinero, la sexta parte de lo que ganaba en un mes. - Y cuando se los regales no mires atrás, que tú eres capaz de volver y robarle a un niño limpiabotas unos cuantos libros para ganarte 150 eurillos. Además hay más niños limpiabotas que lomiran con envidia, pero no podemos hacer más. Tampoco serás dadivoso para que el niño se acuerde de ti, eso no importa. El pobre muchos días no tendrá clientes y tendrá que aportar a su familia. Tendrá que pedir tantos favores en su juventud que puede que no se acuerde de ti. Lo único relevante es que tú tengas la seguridad de que tú sí eres buena persona, de que no eres otro puto cabrón y un falso que se justifica inventando excusas, que morirás solo. El recuerdo de tu bella acción te alegrará, no seas como la mayoría. Recapacita con el rencor que sientes por tu padre cuando lleva más de 13 años muerto. No seas así. No te vengues en un inocente. Espino se quedó solo masticando y rechinando no se sabía qué. Al día siguiente, dejó los libros de texto y dinero dentro y se fue. Dos días después, volvió con antelación. - El niño no es muy inteligente, se decía, al encontrarse el dinero debió desaparecer de aquí, temiendo que fuera un patinazo y que el dueño volviera a reclamar el dinero. Baaj, da igual. Se sonrió canoso, con las manos endurecidas, encorvado, y con problemas de espalda. Se fue a primera hora otro día más de calloso trabajo en que nadie le iba a regalar ni un miserable céntimo.

martes, 2 de abril de 2024

Mi abuelo materno, la mitología japonesa y la Guerra Civil Española.

Mi abuelo materno - al único que conocí- me contaba de niño decenas de detalles diminutos de la Guerra Civil Española, cómo sonaban las balas de enfrente y sabía si estaban cerca las escopetas, el barro y la peste a sangre de la batalla del Ebro, de cómo después de estar en una batalla le invitaron a un espectáculo de boxeo pero no le gustó al principio tanta violencia, sus traumas, detalles de la mezquindad de cómo algunos acaparaban la comida que faltaba, y como tras acabar la Guerra le ofrecieron que se alistara en un ejército privilegiado rodeado de hambruna y pudiera dar una vuelta por España para conocerla, pero que no quiso porque era tiempo de cosecha, su madre estaba sola y podía pasar auténticas necesidades... y de su tierra no volvió a salir en toda su vida. Mi abuelo me contaba que él nunca se enteraba bien ni de las escaramuzas ni de cuál era su papel en cada batalla que libraba. Él estaba y no estaba, todo tenía un sentido matemático de irrealidad, hizo amigos de los que apenas recordó años después el nombre, y veía constantemente monumentos que no sabía si existían desde hace 2000 años o 50 y cuyo valor no conocía. Increíblemente, y a diferencia de mucha gente que conocía años después en Extremadura que ya solo vivió la posguerra una década después que hablaba con un extremo rencor de la pobreza de la posguerra. Años después he recordado en una mentalidad radicalmente diferente de la mitología-sensibilidad japonesa al que le faltó la extraña lógica de mi abuelo y le sobró ese exceso de fluir en el agua que solo existe mientras fluye taoísta budista -del ser y el no ser que se diferencian en el mismo individuo y en que todo lo contradictorio, lo débil y lo fuerte se necesitan hasta ser lo mismo, o lo de que hay cosas que solo existen mientras no se pronuncian. Mi abuelo no habría entendido nada de eso, y habría buscado una explicación científica o católica a cada templo, le hubiese buscado un sentido contundente, pero nada aristotélico. Y esa ambigüedad esta en los dibujos de las películas Ghibli que yo no sé hasta qué punto un japonés promedio normal entiende, porque funciona a través de códigos de conducta muy protocolarios y en la que yo solo podría entender el hambre en la noche durmiendo en el suelo con su fúsil suponiendo que volvería a entrar en batalla al día siguiente jugándose estúpidamente la vida.

El secreto de Cuba.

Asombro, Llanto, Remordimientos, Lejanía. Aún recuerdo con remordimientos desde la lejanía como hace 5 años fui de vacaciones 25 días a Cuba. Era una de esas épocas especiales donde no había pescado, ni carne fresca disponible pero yo era turista, o sea un "privilegiado". Aquel día en el restaurante ante mi asombro el camarero-cocinero-jefe del restaurante en el centro de La Habana a unos diez minutos de La Rampla, en una enorme Avenida con grandes estatuas a líderes del siglo XIX en donde estaba la Escuelad de la Música, puso carne especial de la carta del menú. Lo había visto por la mañana y me dijo que no quedaba carne en los abastos. "Pongámela" dije casi con llanto. Nunca había probado una carne semejante. "- ¿Cómo consiguió la carne?" "-Huuuum" resopló sin responderme. Acabé yendo allí todos los días. Un día que le volví a preguntar "- ¿la carne es de contrabanco o algo así?". Me susurró "- Cerca de aquí está la cárcel, y cuando un fallecido no tiene familiares que lo reclamen, nos lo dan". Y se sonrió. Yo me reí. Pero seguía sin saber qué carne era. A veces necesitaba alas para volar, pero en Cuba quería zapatos de hierro para volar a ras de suelo sin alejarme de la tierra. Conocí grandes escritores como Margarita Mateo Palmer, escuché a Silvio Rodríguez en directo, conocí a un boxeador con medalla de oro, fui en almendrón y estuve 4 días en los hoteles de Varadero viviendo impunemente pero antes de irme quise volver al Restaurante y preguntarle antes de irme qué me reconociera qué tipo de carne misteriosa era aquélla, que me daba igual que fuera de contrabando. Pero cuando llegué solo había una camarera mulata allí, y cuando le pregunté por el dueño solo me dijo que lo habían metido en la cárcel. Ella no sabía nada.

sábado, 16 de marzo de 2024

Una historia de amor jamás contada.

Se la folló sin preservativo en el psiquiátrico en un descuido de los enfermeros durante su recreo en los parterres de tierra seca llena de colillas. Fumaban en las enormes terrazas desde lo alto mientras miraban toda la ciudad, una mirada fue suficiente para entenderse. Se fueron a un rincón y en pleno revencazo les descubrieron y les dejaron terminar. A partir de ahí se comprometieron a ser novios. Alberto, solo y triste, veía libre un año después tras su ventana, la alegría y el cariño de tantas personas en sus casas. Recordó una anécdota de su infancia ahora que su matrimonio se podía romper para siempre y quedarse completamente solo. Una vez de niño que fue con su padre a los Grandes Almacenes Cardona como su padre que era un tacaño infame se negó a comprarle un cómic de Astérix en Bélgica lo cogió y se lo llevó porque no había dispositivos de seguridad. En la calle cuando mi padre se dio cuenta, dimos la vuelta, fuimos a la entrada de seguridad, me obligó a devolverlo y pedir disculpas. Bueno no pedí disculpas porque me quedé sin voz, en shock, con un ataque de angustia y vergüenza, mirando al suelo y estaba blanco. Además fue en público, pero el seguritas fue educado conmigo y no se pasó. Nunca más hasta 10 años después volví a leer un cómic de Astérix y fue en la Biblioteca Pública. En su momento pensé "podríamos devolverlo sin decir nada. ¿Para qué ir a unos Grandes Almacenes si nunca me compras nada?" No hay que insistir, ni acosar,ya te lo ha dicho a la cara. Es el fin. Con 48 años. Cuando venga que recoja sus cosas. Esperaba el portazo de la puerta del portal, que subiera a nuestra planta, que metiera la llave. que dijera algo y se llevara sus cosas. Cuando entró Suzanne traía alegre la cena, no dijo nada, nos abrazamos y no dijimos nada.Tras la ventana como cuando despertó el dinosaurio el mundo seguía allí.