Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera
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martes, 14 de julio de 2026

Soneto I: Sisifo en el vértigo en el Empire State de Nueva York no suficientemente suicida.

Recuerdo a mi madre moribunda. El vértigo en el Empire State de Nueva York no suficientemente suicida. La poesía es inútil porque resucita en las rosas a pesar de la primavera. Es inútil dar de comer con dentera a un bello niño cuya mueca te imita y que va a morir al que baila el buitre. Inútil masturbarse ante el exterminio de quien mordía el Talmud sin sigilo quien cáncer salvar al sol en salitre. Me despiertas a las tres de la desgana gotera de azufre que orino en filos para recordarme que debo callar sin gana. Ángel muerto al que aprietas los hilos ¿ quién se acordará de ti mañana si dejaste solo al desierto sacrificios? Soneto I: Prohibido entrar con calzoncillos y sin pistolas. Es una madriguera dividida y agobiante el amor que me somete, un cepo de dolor que ardiendo mete su garra de ceniza en nuestra vida. Un monstruo ciego berrea en mis venas, golpea las paredes de mi pecho; yo busco su veneno con despecho y bebo con orgullo mis cadenas. "Lo quiero porque sé que lo merezco", le grito a la penumbra de mi fosa mientras el bosque trágico te ofrezco. No hay un pétalo en los ojos de la rosa; en este altar de espinas permanezco coronando mi suerte dolorosa. Soneto II: Sísifo en el vértigo en el Empire State de Nueva York no suficientemente suicida. <> del Rey Lear. Camino por la tierra desolada, un desierto sin rumbo ni salida; la huella que dejaste está perdida debajo de la niebla congelada. Fue tuyo el golpe frío, la estocada, el pacto de una noche maldecida; hoy sangra la memoria por la herida de ver que la esperanza ya es nada. "Lo quiero porque sé que lo merezco", repito en el silencio de mi ruina; al monstruo que me habita pertenezco. La soga del recuerdo me asesina, en este infierno lúgubre amanezco y el drama de tu ausencia me domina.

lunes, 10 de noviembre de 2025

NO CULPES AL DESAMOR DESPUÉS.

Soneto I. No culpo al desierto sin espejismo, (A) luchamos por un sueño que fue incierto, (B) el corazón quedó yermo, desierto, (B) sigue tu vuelo libre, peregrino. (A) No sufras por mi pena, por mi sino, (C) disfruté al salir el laberinto de sal, (D) Espejo que cegaba, roto de cristal, con su brillo disfruté mi camino. El ángel al que elevo este lazo, (E) que encuentres la fortuna en otro abrazo, (F) la ola a la costa y ni ansia volver ya. (E) Déjame en la orilla oscura, solo un tajo, (F) que no te profane más este brazo, (F) y halles tu paz libre sangrado el puñal. (E) Soneto II. Te odio te amo y te vas a esto no hay cura, (A) cansa caminar sobre la ceniza; (B) no hay cueva y el precipicio se desliza (B) bajo el manto cruel de blanca luna. (A) No quiero otra promesa llena de mentira, (C) tu vida avanza libre, pura, ausente; (D) yo que tantos hombres fui entre dientes nunca fui el que te abrazó con ira. Que el tiempo de mi herida te sonría, (E) tu camino es ahora, no ya el mío, (F) la luz del nuevo sol sea solo mía. (E) Vete, que no te alcance mi vacío, (F) déjame en la orilla oscura, y que el río (F) de tu vida fluya sin culpa un día. (E) Soneto III. El barco busca arder para no ser hundido, hasta que se destruye del todo hasta hundirse. El alba ya no es alba si te vas, (A) batallé porque el barco no se hunda; (B) su casco ardía y el fuego me inunda, (B) buscando un rumbo incierto, incierta paz. (A) Si tu destino es otro, no lo atrases, (C) mi vela ahora solo se agoniza, (D) el mascarón de proa no me avisa, (D) que mi lucha solo causa males. (C) Cansado, ya no temo a los abismos, (E) decido hundirme en mis propios sismos, (F) dejando que el mar me trague entero. (E) El timón lo abandono y suelto el trazo, (F) para no sufrir más, rompo este lazo, (F) y que el silencio me lleve al cero. (E) Me quedo en la orilla, sin tu rastro, contemplando un futuro ya sin astro, tu ausencia es mi condena, mi quebranto. Vete, que mi dolor solo tú lo sabes, para no sufrir más, rompe estas llaves, y que el silencio seque pronto el llanto. Soneto IV. SONETOS A LO YERAY RODRÍGUEZ. Me salvó de la noche y GAS QUE INUNDA, un hombre que creí mi hueco amigo, hallé en el frío un piojoso abrigo, donde el bello alba da aire y no vislumbra. Un monstruo hallé en la sombra que me alumbra, su pan amable es solo un castigo, y el horror del gracias es por testigo, en la culpa atroz que me deslumbra. Canibal de mis hijos no lo asumo, pues vi en sus ojos mi propia culpa, mi salvación fue mi propia injuria. La rabia que me salvó es mi consumo, la noche entera es mi odiosa disculpa, y aplaude al asesino en mi curia. Soneto V. EL AMOR CANIBAL INTENTA SALVAR LO QUE HAS DESTRUIDO. Su mano me sacó del foso ciego, salvado por un ser de faz oculta, mi trono hueco ahora se sepulta, ver que el desierto fue un triste juego. Extinguirme pa nacer en mi fuego, la sombra de su piel me resulta un espejo, una imagen que me insulta, NACÍ EN la muerte que al fuego ruego. Me culpo por el hambre que sentía, por el sabor amargo de la gente, FUMAS la pena adicto que merezco. La bestia que me mira ya es la mía, un monstruo que me salva falsamente, de este infierno atroz que yo padezco. Soneto VI. Te amo entre mentiras y no te engaño, (A) viendo el mar a través del hueco engaña, (B) mi amor es un espejo sin campaña, (B) piraña oculta en gesto extraño. (A) No te daré un saber que te haga daño, el caníbal que sin vida no es nada, mi vida, una existencia ya manchada, un trono sin sangre se vuelve estaño. La salvación fue un pacto con la nada, la fosa de mar queda condenada, viviendo este horror que traje enfermo paz. El reflejo es la mentira que me encubre, (F) como escondido sin quien le ofusque, (F) en la gruta ama a impulsos la luz del mar. (E)

jueves, 27 de septiembre de 2018

¿De qué me vas a perdonar?

Escrito el sábado 22 de sept de 2018.

Dentellada en la cicatriz corroída
ladrido a la zarza que nada espera.
Mi boca de cemento habla en arena
¿y el fuego te libera de tu herida?.


¿La aridez de tu herida te libera?
Sin tu réplica ¿cómo reparte el sol
El sangre* fetal del drago de tu voz
Y al niño que en el desierto patalea.

El motor del rinoceronte que va
Y el flash de la ola nada dice ya,
Si preguntas sin luz por el camino.

¿Puedes amarme si no nos recuerdan
Los pájaros de noche sin réplica?
O que mueran mis olas sin brillo.

*virus.




Recuerdo a mi madre fallecida, con esquizofrénica.
No huir jamás. Que entre sufrir y vivir, y huir anestesiado, vivir sin mitificar el misterio de la vida, vivir sin idealizar, vivir con el cansancio de los músculos, con el agotamiento y la debilidad y la impulsividad tras el deseo.

Si muero hazme reír y perder el miedo
Al trabajo duro en portazo y gravilla,
De los altos árboles por la ardilla
De nuestro hijo* que no fue en el cemento.

Que tus ojos sean la luz del que sale
Preso feliz al sol que lo denuncia,
Del obrero alegre ya sin renuncia
A trabajar la arena que nadie barre.


No envidio al que su sueño dilapida
Sino que el manglar que me devora,
Me haga vivir el cemento que embrida.

Mintiendo hueco al desierto que te ignora,
Sigues luchando aunque inútil te humillan
Como quien pegotes del suelo implora.










jueves, 5 de abril de 2018

¿Qué importa ser destruido por lo que se ama?.

(Una conocida que esta embarazada y que fue abandonada por el hombre que ama,va a pasar la Navidad absolutamente sola, pero comenta que le da igual porque no cree en la Navidad. Así que comprara la Primitiva y se irá a la cama sola sin celebrar nada y tomándose una pastilla para dormir y una cervecita.Esto fue escrito hace 2 años y 4 meses y unos 20 días).

El ticket (de Primitiva) o la vida.

Este ángel que no cree en la Navidad
guarda el hechizo de la Primitiva
y da hogar en sus ojos de aguaviva...
al naufrago de sueños por quebrar.


¿Qué gratitud daré a quién vio
que el desierto no ansía una salida?,
¿qué oro odiado podrá darme el que deseó
o el que no compró su Primitiva?

Rezo a la grúa araña quieta en pena
para que las ruinas no puedan ver
que el deseo no engaña mientras se desea.

Por miedo a que se quede sin gangrena
al escorpión del deseo rezaré
y me arrastraré como ola sobre arena.


* * * * *

A la hermosa que nos sonrió en la calle,siguió y se fue para siempre: remordimiento y gratitud.

A la raíz sacada y seca que se fue
¿qué le puedo cobrar más que un recuerdo?,
sin chantajes para encarar a un muerto
si se rió de mí el sol ¿renegaré de él?.

Si la verdad náufraga te ha arrastrado
¿sentirás con asco lo que te hizo feliz?,
rosa que estallas contra un desliz
del capullo que tanto te ha amado.

Cuando te niegue la medalla el senado
a la marea contra la que has luchado
¿culparás al deseo que te dio sentido?.

Que no coma la luz al querido rostro
ni quites la herrumbre al salvaje potro
que exhala el gasoil de lo no vivido.




Soneto a la Casa de Cervantes

¿Dónde está el hechizo de la estafa?
la duquesa espejismo no te ha cegado,
el gigante que temías no ha engañado
y buscas bajo la alfombra de zafra.

El niño al jugar penado en la puerta
me mira con envidia entre gigantes,
y hasta me prohíben tocar con guantes
al ídolo de la página abierta.

Del ladrillo sale Ponce mintiendo
de encontrar su fuente sin más deseo
que lágrimas del pecho de una joven.

Y afuera los hidalgos quieren vivir
y sortilegios del amor para mentir
qué por fin le ame Dulcinea aunque le robe.




¿Y por qué no elevas al que te desea?


¿Qué secretos robas hueco al mendigo
de cómo triunfa el arrojo y la mentira?,
la fiel rabiche me roba sin ira
culpándome de aires como un buen amigo.

La ligera rumia el pan seco y bromea
gusta de que la humillen pero no puedo,
como un garrulo que una estatua ha deshecho
por ceñir la alcoba de un alma muerta.

No seas gasoil sobre un perfume caro
para dar éxtasis al néctar ralo
del que alto en un hambre fúnebre se asquea.

¿Por qué a tu belleza odias en la grava
al que eleva al sol de alquitrán que raspa?,
¿y por qué no elevas al que te desea?.




Tántalo o el mérito no reconocido.


Por tu trabajo no tendrás un premio
cuando débil vuelvas a casa sin ruta,
e ignorado eterno por la fruta
veas tu muro caído ya sin mérito.

Como un preso que araña las paredes
orgulloso del delito que niegas,
al envidioso juez al que ruegas
dirás que cambiaste aunque no puedes.

Tu amada se irá con el fariseo
tu orgullo odiará sin motivo al deseo
que será el veneno útil que te eleva.

Y olvidado en el fin por el amigo
el muro caído en medio del trigo
será orgullo callado del que abreva.