Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

sábado, 28 de mayo de 2022

LA IMPOSTURA.

Roberto, a pesar del tiempo transcurrido, no ha conseguido borrar las manchas de sangre. Quería buscar una explicación para fingir que el asesinato lo había hecho para congraciarse con su exmujer o su hermana -ya no sabía- que lo despreciaban, pero iba a ser difícil. Todo el mundo lo tenía por el impostor. Salió frenético y entre Carvajal e Injurias se encontró con una de esas menores degradadas que huyen del Centro de Menores para prostituirse sentada en la esquina en el suelo no era muy bella y la gente paseaba hasta casi tropezándose con ella. Por un momento se apiadó de su alma. Le preguntó si tenía a algún Trabajador Social a su cargo, y la chica le dijo que sí en el Hospital Militar pero que pasaban de ella. De pronto se acercó una señora mayor y le preguntó al aislado: "¿Me recuerdas? yo te conozco...Mi madre era...y era vecina de tu madre". Efectivamente, sus finos rasgos lo delataban. Si quieres ayudar deberías apuntarte en la Parroquia de SANTA AUXILIADORA, no es bueno que te mezcles en este ambiente confuso donde hay delitos. Allí no hace falta ayuda y hay un ambiente que no sé...pero podrás ayudar de forma sana. Inmediatamente fue a la parroquia a hablar con el sacerdote don Hipócrates. ¿Qué tipo de cura sería ese sería uno muy estricto, un impertinente o un salido? por el camino se imaginaba que le pagarían un billete para irse de Misionero a algún país latinoamericano y se imaginaba construyendo una parroquia bajo al sol y bebiendo cervezas por las cervezas. Debió tardar en ser recibido. El "ayudante" era Cándido bautizado así en homenaje a Voltaire el camello y apóstol de hachís del gueto. Lo admiraba. Hablaba un macarrónico de baja estofa, no tenía apenas dientes, y había estado innumerables veces en la cárcel por trapicheos de droga, pero Robert lo admiraba: era una persona sorprendentemente discreta, educada, y "buena gente". Cuando le tocó su turno para hablar con el sacerdote estaba desesperado. Sintió que la camisa estigma de su soledad desapareció... El cura lo trató bien. Le habló de los años 70 y 80 del triángulo de la miseria de Ingenio, Agüimes y Vecindario y como la gente se ayudaba extraordinariamente porque eran un grupo homogéneo de gente sin estudios y escasez, y como hoy se desprecia a la gente y tienen que recurrir a instituciones públicas. Aunque se cometían delitos era infrecuente que fuera entre la gente pobre de la zona. Roberto quedó aliviado y con ganas de hacer el bien. Cuando salió se encontró por primera vez unido con el mundo que era su barrio. Cándido lo avisó: la policía esta fuera, unos vecinos te han visto con la camisa llena de manchas y les han avisado, puedes huir por la puerta de atrás de la Iglesia. Robert sonrió aliviado, con gratitud con el mundo por las oportunidades, y entusiasmado. "La vida no es justa y no tiene por qué gustarme" y se entregó apretando las muñecas con fuerza sonriendo aunque sabía que nadie le esperaría fuera. Así comenzaba la epopeya de recuperación de un hombre...pero esa es otra historia...

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