Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

jueves, 18 de agosto de 2016

Solo el capitalismo supo vencer a la contra.

El triunfo contra la ciencia, contra lo que queda al margen de la productividad. Solo con el triunfo del capitalismo hemos empezado a pensar científicamente sangüijelas que tras comer insectos solo se conforman ya con sangre humana. Ha sido el gran éxito de los últimos 250 años saber inclinarse a la productividad material. Lo explico más: arrodillar las mentes de los hombres hacia la búsqueda del bienestar material, porque los pensadores que defienden el capitalismo hablan de la libertad, la dignidad individual del que produce,de entrar en el mal gusto de producir para cualquiera. La Revolución Industrial constante ha sido el gran reto intelectual de la Historia. El rostro capitalista se esconde en dos capas la máquina y un ejército defendiendo un Estado de derecho occidental. Siempre lo diferente, lo productivo, lo que eleva. No es extraño que aprendamos historia de Occidente gracias a un historiador capitalista como Niall Ferguson,por tanto que un historiador económico neoliberal británico nos repita otra vez como se formó el orden económico mundial. Niall Ferguson es un cerebro de poleas del sistema anglosajón en su visión de la historia que entronca con el liberalismo del siglo XVIII.Ferguson es además profesor en Oxford y Stanford en San Francisco y uno lo imagina viajando constantentemente del Reino Unido a Estados Unidos,por las excolonias británicas viendo antiguas fábricas y monumentos apocados y por media Europa para dar conferencias universitarias hasta casi dar ganas de llorar. Es un libro interesante y más de lo mismo no solo dentro de la trayectoria del autor,sino de la cosmovisión británica neoliberal de los últimos setenta años limando más y más los aspectos desagradables como inevitables:el imperialismo,las graves desigualdades sociales o la moralina victoriana. Niall Ferguson tiene un buen pulso narrativo con fuerte personalidad,sabe incorporar economía,y muchos datos de la vida cotidiana que crean empatía con el lector. Estas cualidades se repiten en todas sus obras: El Imperio Británico(Cómo Gran Bretaña forjó el Orden Mundial),Coloso(Auge y Caída del Imperio Americano)y La Guerra del Mundo. Los británicos ya tienen su Biblia en la que ellos determinan la historia desde el Génesis: la Anglobalización que fue gracias a ellos. Este libro sigue con su trayectoria ideológica general para explicar como gracias a 6 instrumentos Occidente pudo desarrollar el capitalismo hasta un nivel global: la competencia,la ciencia,el Imperio de la Ley,la medicina,la sociedad de consumo y la ética del trabajo. Ya desde el libro "El Imperio Británico"se da una visión bastante optimista del proceso de Ascenso de Occidente y del capitalismo sin incidir en "carne viva"en los genocidios y desmanes del Imperialismo (para los interesados en esta visión del tema es muy interesante leer "Libro Negro del Colonialismo"). Niall Ferguson ha escrito por tercera vez el mismo libro con distintas anécdotas,sobre la maravillosa versión anglosajona de que los brillantes crearon las redes de la anglobalización,la Revolución Industrial y estaban en todas las salsas.Una visión de un chovinismo soterrado.Sin sorpresas,hasta el historiador británico Hugh Tomas aveces cuando habla de la Guerra de Independencia Española o de otras etapas de la historia de España tiene que hacer una introducción con la situación británica para explicar la participación "fundamental"británica en nuestra historia. La primera vez que leí esta cosmovisión del mundo fue en "El Atlás histórico de la Historia Universal de The Times", y se puede decir que llevo 22 años fastidiándome con la misma versión de la historia del mundo de los últimos cinco siglos,que ahora parece prologada también como historia de Estados Unidos.En aquella ocasión lo extraordinario era la calidad de los mapas,los colores,o la importancia dada a la economía y en concreto al comercio.Aquí es el típico encanto narrativo de un narrador y economista nato. Dentro de la trayectoria general de la obra de Ferguson este libro intenta un planteamiento más técnico al hacer cada capítulo desde una característica distinta.Es un historiador de élite elogiado por los medios periodísticos que nos vende la historia eterna del liberalismo anglosajón que crea las redes de la globalización para beneficio de todos,pero puliendo sus tesis.Pero aparte de su brillantez narrativa y de aportación de datos técnicos ¿qué hay de nuevo?. A veces recuerda el estilo de George Wells,su tono técnico y didáctico,además muy enrevesado con los intereses económicos y con planteamientos lógicos que no se suelen cumplir. Por ejemplo,me acuerdo que Welles con lógica aplastante en un ensayo dijo que si los británicos ofrecían en 1945 la independencia a la India los indios no la aceptarían porque no tenían profesionales cualificados para mantener su nación y te lo justificaba detalladamente.Obviamente fue un craso error alejado de la realidad,del misterio indio que tampoco aceptó con pasión el reto del capitalismo como hizo Japón,sin dejar nada a la improvisación,o sea copiándolo todo de Occidente. En España ni historiadores como Santos Juliá han sabido darle una dimensión netamente económica a muchos de sus libros de Historia,ni economistas geniales como Ramón Tamames han aportado el estilo,la humanidad, ni calidad literaria a sus estudios económicos sobre España.Además en España se ha confundido a menudo la humanidad pasional e inmediata que nos distingue con la miseria material o la falta de formación,lo que a rachas atrae ya rachas repele. Así muchas veces hasta para leer historia de España recurrimos a Hugh Thomas porque parece dar una visión más aséptica,científica y "británica" de la historia de España. A uno le gustaría una visión distinta de la Historia y del mundo solo para no aburrirse siempre con lo mismo,con los mismos trucos narrativos,las sorpresas narrativas,el típico humor inglés tan agradable para los latinos.Los españoles hemos aceptado desde y un siglo y cuarto nuestro papel en el mundo,pero los anglosajones no saben escribir una Historia Universal sino aparecen ellos cada tres páginas para dar sentido a cada capítulo.

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