"Reto:El texto debe contener las palabras Remordimientos, Habichuelas, Alhambra, Retorno."
Marta le había bloqueado por intenso tras tres meses de amistad y por una broma de mal gusto que decía que la tendría como una princesa de la Alhambra encerrada por las noches para que por fin le contestara los whatsups. No le dio tiempo a disculparse. Javier tuvo bastantes remordimientos pero no había retorno. Aquella noche pasó bastante angustia entre carcajadas nerviosas y una reflexión sobre su vida desde la infancia. Desde entonces solo comía habichuelas con chorizo y comida sólida para evitar los nervios del estómago.
Lo curioso, es que estaban en los mismos grupos de amigos,por lo que evitarle era fácil porque se ponía quien iba a ir a las quedadas. Pero Marta siguió yendo y ambos se ignoraban educadamente y con simpatía. Entre ellos siempre se sentaba alguien,generalmente Eloísa, y no se dirigían la palabra salvo para alguna cortesía. Así supo que el grupo lo sabía y que a nadie le interesaba su versión, cosa que le molestaba.
Javier era intenso,respetuoso con la libertad ajena, brillante buscando erudiciones fuera de lugar, y en muchos sentidos embrutecido y acostumbrado a soltar perlitas, pero su trabajo en la lavandería lo ataba férreamente a la cotidianidad. Eloísa trabajaba con él desde hacía una década y aunque había tenido problemas con él,desde entonces le sonreía cuando coincidían. En un aburrido almuerzo de empresa soltó al aire que a ella le hubiese encantado ser princesa de la Alhambra pero sin tradiciones extrañas.
Javier agachó la cabeza entre avergonzado y rencoroso pero aliviado por la ironía.Después del comentario,le dijo que ya había comprado dos billetes allí y si no le importaría acompañar a un sátrapa cruel. Eloísa se rió a carcajadas. Cuando volvieron se pusieron a contar como se habían fotografiado en los Palacios Nazaríes disfrazados,como habían ido en carruaje como millonarios,y como a Javier lo habían confundido con un jeque.
Literatura/ lengua,cine, música y arte.
Alicia atraída por la madriguera
martes, 14 de julio de 2020
domingo, 12 de julio de 2020
El Laberinto de la Noche Eterna.
Reto:Remordimientos, Habichuelas, Alhambra, Retorno.
Me veía de niño marear la cuchara en la ensalada rehogada con habichuelas, como me tragaba la cucharada con amargura,sin respirar para no saborear amargado aquel plato,con los sudores de la muerte de la canícula,mirando a mi madre como suplicándole para que tuviera remordimientos, como si estuviera en mis manos. Y me acordaba de Ella. Planeaba un retorno a la Alhambra para rememorar nuestro primer viaje juntos con detalle:hotel,recorridos,anécdotas de amigos,historias y leyendas.
El último año se había ido a casa de su padre mayor que tenía los comienzos de una demencia senil sin retorno,vivía solo después del divorcio,pero tenía a sus dos hijas dispuestas a ayudarle.Oficialmente seguíamos juntos,pero desde hacía un año vivíamos separados yo haciendo sudokus,ella viendo en la tele líos rocambolescos de Gran Hermano. Solo yo sabía como la seguía amando pero como todos los obstáculos parecían no solo inevitables, sino como yo tenía un laberinto de sufrimiento que no podía evitar. ¿Cuántos sacrificios no había hecho por ella? No volví a Barcelona,rechacé el trabajo de la Hidroeléctrica porque ella era interina y no podía dejar el suyo, y tras nueve años yo ya podía ser mediocremente solo yo.
Todo mi potencial,todas mis posibilidades estaban ya medio muertas sin apenas fruto. ¿Habíamos tenido hijos? Por la noche miraba en el balcón al edificio despintado de enfrente,pensando en la noche eterna mientras escuchaba alguna pelea de los dos borrachos del bar entre gritos e insultos porque no se habían devuelto un dinero.
El viaje lo había propuesto Ella pero siempre ponía excusas para posponerlo. A veces una vez por semana quedábamos y yo hacía todo el esfuerzo para que no hubiera ninguna tirantez. Pero no era posible. Solía llevarla en coche hasta el lugar de la cita,pero como a veces conduzco por encima del límite de la velocidad le ponía nerviosa y nos poníamos a discutir. Aquella vez callé pero seguía la pelea y al final acabé discutiendo contra su familia.
Al final hicimos una paz exhausta y llena de cicatrices hablando de Alhambra.
Habíamos vuelto a quedar la semana que viene, cinco días antes del viaje a la Alhambra con todos los gastos pagos. Estaba en una cafetería frente a un parque infantil y veía a un niño de unos 2 años intentar subirse a un tobogán de niños muchos más grandes que él y como miraba a su padre para que lo ayudara a tirarse. Me reía del padre que tenía que aguantar la irresponsabilidad del niño. Pasó la hora y no acudió a la cita. Después le envié un audio por whatsup y me respondió con otro diciendo que evidentemente habíamos roto tras la pelea de la semana pasada. El viaje quedaba suspendido.
Mientras salía del Restaurante vi al niño que se había caído por una alambrada con el brazo rajado, ensangrentado y el padre rabioso repitiéndole que ya le había avisado, qué cómo de histérica se pondría la madre.
No pude evitar sonreírme por dentro.
Me veía de niño marear la cuchara en la ensalada rehogada con habichuelas, como me tragaba la cucharada con amargura,sin respirar para no saborear amargado aquel plato,con los sudores de la muerte de la canícula,mirando a mi madre como suplicándole para que tuviera remordimientos, como si estuviera en mis manos. Y me acordaba de Ella. Planeaba un retorno a la Alhambra para rememorar nuestro primer viaje juntos con detalle:hotel,recorridos,anécdotas de amigos,historias y leyendas.
El último año se había ido a casa de su padre mayor que tenía los comienzos de una demencia senil sin retorno,vivía solo después del divorcio,pero tenía a sus dos hijas dispuestas a ayudarle.Oficialmente seguíamos juntos,pero desde hacía un año vivíamos separados yo haciendo sudokus,ella viendo en la tele líos rocambolescos de Gran Hermano. Solo yo sabía como la seguía amando pero como todos los obstáculos parecían no solo inevitables, sino como yo tenía un laberinto de sufrimiento que no podía evitar. ¿Cuántos sacrificios no había hecho por ella? No volví a Barcelona,rechacé el trabajo de la Hidroeléctrica porque ella era interina y no podía dejar el suyo, y tras nueve años yo ya podía ser mediocremente solo yo.
Todo mi potencial,todas mis posibilidades estaban ya medio muertas sin apenas fruto. ¿Habíamos tenido hijos? Por la noche miraba en el balcón al edificio despintado de enfrente,pensando en la noche eterna mientras escuchaba alguna pelea de los dos borrachos del bar entre gritos e insultos porque no se habían devuelto un dinero.
El viaje lo había propuesto Ella pero siempre ponía excusas para posponerlo. A veces una vez por semana quedábamos y yo hacía todo el esfuerzo para que no hubiera ninguna tirantez. Pero no era posible. Solía llevarla en coche hasta el lugar de la cita,pero como a veces conduzco por encima del límite de la velocidad le ponía nerviosa y nos poníamos a discutir. Aquella vez callé pero seguía la pelea y al final acabé discutiendo contra su familia.
Al final hicimos una paz exhausta y llena de cicatrices hablando de Alhambra.
Habíamos vuelto a quedar la semana que viene, cinco días antes del viaje a la Alhambra con todos los gastos pagos. Estaba en una cafetería frente a un parque infantil y veía a un niño de unos 2 años intentar subirse a un tobogán de niños muchos más grandes que él y como miraba a su padre para que lo ayudara a tirarse. Me reía del padre que tenía que aguantar la irresponsabilidad del niño. Pasó la hora y no acudió a la cita. Después le envié un audio por whatsup y me respondió con otro diciendo que evidentemente habíamos roto tras la pelea de la semana pasada. El viaje quedaba suspendido.
Mientras salía del Restaurante vi al niño que se había caído por una alambrada con el brazo rajado, ensangrentado y el padre rabioso repitiéndole que ya le había avisado, qué cómo de histérica se pondría la madre.
No pude evitar sonreírme por dentro.
sábado, 11 de julio de 2020
Todo lo que te amé.
Todo lo que te amé
ahora lo sé
que no te amar.
De noche te amé
y no había muerte
ni eternidad ni a quién
maldecir impotente.
A ti que más te da
ni lo sublime te da risa
y sólo quedará
en la ceniza
del que no sabrá.
Todo lo que te amé
solo yo lo sé
remordimientos sin retorno
y la Alhambra un adorno
del perdón que pudo ser.
Lo que te amé
para que saberlo ya
¿para qué?
Solo lo sabe el aire,
las olas y la ceniza
y qué le importa al que respira
y al que se asfixia
saber por qué.
El ansia se pierde
y no apetece
mentir en los recuerdos
sin saber ¿por qué?
Todo lo que amé
quedó en las olas,
en las piedras que golpeé
en la marea sin por qué
que se fue a solas.
¿Y si no le importa
a quién a quién?.
ahora lo sé
que no te amar.
De noche te amé
y no había muerte
ni eternidad ni a quién
maldecir impotente.
A ti que más te da
ni lo sublime te da risa
y sólo quedará
en la ceniza
del que no sabrá.
Todo lo que te amé
solo yo lo sé
remordimientos sin retorno
y la Alhambra un adorno
del perdón que pudo ser.
Lo que te amé
para que saberlo ya
¿para qué?
Solo lo sabe el aire,
las olas y la ceniza
y qué le importa al que respira
y al que se asfixia
saber por qué.
El ansia se pierde
y no apetece
mentir en los recuerdos
sin saber ¿por qué?
Todo lo que amé
quedó en las olas,
en las piedras que golpeé
en la marea sin por qué
que se fue a solas.
¿Y si no le importa
a quién a quién?.
lunes, 6 de julio de 2020
Dios sálvanos del (mal) amor.
¿Quiénes son esas víctimas encapotadas de negro casi hasta los ojos que deben estar sudando y casi asfixiadas en pleno verano,a punto de desmayarse, desfilando repiqueteando a cada paso,gritando, y que se niegan a enseñar el rostro para que ningún vicioso se excite o se solace?, ¿cómo serán este último refugio que dan la espalda a la única réproba que se pavonea de serlo? Seguramente, estas benditas devotas,humildes,cariñosas,sencillas tendrán maridos e hijos a los que obligarán a ir bastante vestidos en casa con el estío, a los que prohibirán enseñar sus emociones porque eso es algo bajo y da asco, y a los que manipularán para quedarse en la última fila de la mezquita si han hecho algo mal o van mal vestidos.
El imán les inculcará prejuicios para todo: para no relacionarse con cierta gente,para no hablar en ciertas conversaciones, para instruirse solo en materias respetables y útiles, que las cosas solo se pueden realizar de una manera correcta o sea sagrada donde no cabe la expresión de los sentimientos, que se niegan a ir a un médico varón o dejarse examinar con algo desnudas, para manipular a los suyos en un clima hogareño de miedo, sin ver apenas televisión porque es peligrosa, un foco de degeneración y podredumbre,pero sin embargo les enseñarán a ser unos inútiles en casa para ser independientes y hacerse las habitaciones o prepararse la comida porque esa no es la tarea de los hombres.
Los ecos solemnes del imán suenan a lo lejos. Lo llenan todo. Sabe que su gente necesita un mundo férreamente en orden en nombre del sagrado amor, de la familia como refugio eterno. ¿Por qué están tan rectas? ¡bastante consienten con solo dar la espalda a los que son unas protestonas y no vivir como siempre ha sido,como debe ser, dejándolas en la última fila! Habría que declarar una guerra santa para que se esfumen estos perversos ejemplos. ¿Quién querrá fundar familias,tener hijos y cuidarlos si pueden evitar tener responsabilidades? Vamos a degenerar. Nuestro hermoso mundo con nuestros monumentos,nuestras ceremonias,nuestros paisajes ordenados camina a su fin sin remedio.
Mientras tanto, Lady lee con firmeza su revista asombrada de las nuevas ideas insólitas,sabe que la ven como una falsa manipuladora,envidiosa, que quiere romper sus familias, pero ella duda en si estará preparada para marcharse,si podrá trabajar duro en otro país cuyo idioma no conoce,en si habrá peligro de que la prostituyan unos desalmados, pero desea tanto tanto ser ella misma.
El imán les inculcará prejuicios para todo: para no relacionarse con cierta gente,para no hablar en ciertas conversaciones, para instruirse solo en materias respetables y útiles, que las cosas solo se pueden realizar de una manera correcta o sea sagrada donde no cabe la expresión de los sentimientos, que se niegan a ir a un médico varón o dejarse examinar con algo desnudas, para manipular a los suyos en un clima hogareño de miedo, sin ver apenas televisión porque es peligrosa, un foco de degeneración y podredumbre,pero sin embargo les enseñarán a ser unos inútiles en casa para ser independientes y hacerse las habitaciones o prepararse la comida porque esa no es la tarea de los hombres.
Los ecos solemnes del imán suenan a lo lejos. Lo llenan todo. Sabe que su gente necesita un mundo férreamente en orden en nombre del sagrado amor, de la familia como refugio eterno. ¿Por qué están tan rectas? ¡bastante consienten con solo dar la espalda a los que son unas protestonas y no vivir como siempre ha sido,como debe ser, dejándolas en la última fila! Habría que declarar una guerra santa para que se esfumen estos perversos ejemplos. ¿Quién querrá fundar familias,tener hijos y cuidarlos si pueden evitar tener responsabilidades? Vamos a degenerar. Nuestro hermoso mundo con nuestros monumentos,nuestras ceremonias,nuestros paisajes ordenados camina a su fin sin remedio.
Mientras tanto, Lady lee con firmeza su revista asombrada de las nuevas ideas insólitas,sabe que la ven como una falsa manipuladora,envidiosa, que quiere romper sus familias, pero ella duda en si estará preparada para marcharse,si podrá trabajar duro en otro país cuyo idioma no conoce,en si habrá peligro de que la prostituyan unos desalmados, pero desea tanto tanto ser ella misma.
lunes, 29 de junio de 2020
El Ché fantasioso que huía eterno .
No estaba cómodo en la placenta
hundido en el mar que lo enseñaba,
CORREOSA arrancar la raíz que amaba
que se secara al sol en barrena. (RENQUEA)
A su cepa odiaba echándola de menos
no quería el elogio que necesitaba,
ni el amor de la mujer que gozaba
pero como ansiaba un hijo eterno.
Tanto tanto desprecio por el neumático reventado
de espaldarazos de la esquizofrenia que duele
Duele cuando te desprecian
y te hacían el vacío por tu tristeza
y duele que te desprecien ahora.
A friendship first and then we´ll see.
hundido en el mar que lo enseñaba,
CORREOSA arrancar la raíz que amaba
que se secara al sol en barrena. (RENQUEA)
A su cepa odiaba echándola de menos
no quería el elogio que necesitaba,
ni el amor de la mujer que gozaba
pero como ansiaba un hijo eterno.
Tanto tanto desprecio por el neumático reventado
de espaldarazos de la esquizofrenia que duele
Duele cuando te desprecian
y te hacían el vacío por tu tristeza
y duele que te desprecien ahora.
A friendship first and then we´ll see.
La esquizofrenia del tesoro naufragado
Todos hemos podido serlo todo sin entenderlo, dentro de nuestras posibilidades. Hasta que empezamos a trabajar y a ser sujetos realistas, donde ya podemos ser pocas cosas y pensar sabiendo vivir lo que decimos pocas cosas. Un fontanero que habla de la inteligencia de los pigmeos sobre la calidad técnica de las instalaciones de agua de su ciudad.
Los japoneses que entendieron al cristianismo como una religión de chusma,cruel e hipócrita consideraban de pésimo gusto que se pudieran mostrar los afectos más básicos desde la infancia y al dar la espalda con respeto como un gesto de cortesía hacia las otras razas con las que estaban obligados a convivir. "Nunca podrás ser japonés,ni uno de nosotros" le dijo YUKIO MISHIMA a John Nathan la primera vez que tradujo de forma magistral su obra maestra al inglés.
Gregorio era joven,contradictorio y quería llevar la contraria hasta lo absurdo hasta llegar a conclusiones filosóficas,sublimes para él que despreciaban solo aquellos que podían entenderlo pero no contradecirle.
Lo pusieron a trabajar en la mercado enorme con productos de contrabando legales e ilegales,y solo una esquina para aceite y vinagre donde no podía discutir sobre la idea del sentido común según Hume que había enriquecido a su generoso contradictor Adam Smith. Ese rincón sucio era el más popular porque se divulgaban las ideas ya aguadas de los maestros.
Así que a las señoronas devotas siempre les replicaba con perspicacia lo mismo lo mismo "Si te vengas de tu marido acostándome conmigo, te llevas la compra gratis". La cosa funcionaba solo con las señoras de color que estaban frustradas porque no pudieron aquello que nunca se decía en abierto de mejorar la raza,pero que muchas denunciaban diciendo que los comerciantes las discriminaban por no bajarles un poco los precios como a veces se hacía con las esposas de los profesionales de Vegueta.
Hasta que al cabo de un mes los proveedores le pidieron el dinero y él sabía que su padre le pediría explicaciones. Su padre un puritano que había estado en la guerra como contrabandista,que abrió un garito ilegal de juego y mujeres a base de sobornar a la Iglesia y a la policía no podía comprender la pasión en alguien recto de su estirpe comerciante. El soborno era un impuesto silencioso más. Como acostarte con la mujer de algún subordinado desgraciado que había conseguido un doctorado en Humanidades y a los que regalaba regalos caros con su nombre en mayúsculas para humillarlos.
Si no se las daba le daría una paliza. Gregorio era un orgullo para su padre: falso, usurero,valiente, creía en la crueldad necesaria del comercio y en la aristocracia del dinero que tenía la contradicción fastidiosa y democrática de que necesitaba dinero.Pero Aurelio el padre de Gregorio, estaba acostumbrado a asfixiar a aquello que amaba, había destrozado la vida a su enorme mujer que de ser una mamasota tropical se transmutó en un ser pálido,quebradizo y en un ideal morboso que solo salía de casa a misa de madrugada, pálida y escotada para excitar a un sacerdote viejo y rijoso.
Gregorio había faltado a la única excepción de su sagrada hipocresía: el dinero. También había autoeditado su primer libro, una obra capciosa de adolescente "Elegías Parias" que queriendo contradecir a Locke y a Nietzsche a la vez tras un lenguaje alambicado no contradecía nada. Tampoco quería pagárselo al editor replicándose en voz alta que para un filósofo era un insulto tratar de convencer a nadie o pagar algo que no iba a cobrar porque la mayoría ignorante no sabría valorarlo
Solo cogió unas monedas sin curso legal de valor afectivo de distintos países,un manojo de hierbahuerto y una maleta roída llena de fotos de grandes hombres solterones a los que por su inmadurez eterna llamaban escritores malditos, y se subió a un transatlántico que acababa de atracar a puerto para una redada contra los polizones cuyo nombre ni conocía.
Consiguió huir por los pelos el mismo día que llegaron los proveedores a preguntar por su padre, le escribió una breve carta de despedida a su madre con letra de niño pequeño y con muchas faltas de ortografía pidiendo perdón y llevándose la mitad de los ahorros de sus antepasados, "porque no quiso abusar".
Por supuesto, subió al barco de polizón. El barco se movía mucho, y los de tercera clase comían laterío y lo que sobraba de la cocina o de la primera clase. Decían que en Cuba se podía uno poner a trabajar en los cañaverales desde el primera día. Tras veinte días de vómitos y mareos, y dormir apilados con los hombros metidos hacia dentro, llegaron a Santiago. Los dos amigos que hizo al llegar a puerto, viendo lo cariñosas que eran las mulatas se quedaron allí,pero él era ambicioso y quería llegar a la capital a pesar de un pequeño tornado que había. "En La Habana pagarán mejor" decían.
El capitán estaba preocupado con cumplir con los horarios y ni siquiera quiso rodear el huracán. No era muy grande pero hundió el transatlántico a menos de un kilómetro de la costa. Fue terrible, nadie quiso gastarse el dinero en ir a buscarlos. Primero porque la inmensa mayoría eran emigrantes pobres y después porque la gripe española estaba en auge en 1919 y aunque nadie lo reconocía tenían miedo. Eso no lo recogió el libro de los transatlánticos de la emigración.
Los mulatos hoy en día cantan con sus guitarras roídas en el Malecón recordando que se oye como una niña que toca el piano en el aniversario del naufragio, que no encontraron ni náufragos ni las lanchas de salvamento dando a entender que se salvaron todos. Pero allí quedó la angustia de los náufragos que no sabían nadar y se hundieron en las bodegas gritando mientras el agua les sumergía poco a poco.La angustia de la presión del agua y de no poder subir.
El cuerpo de Gregorio quedó allí y los ahorros de los antepasados de su madre que envejeció paseando entre tomateras viendo su fortuna arraigada a la tierra, mirando al mar soleado, imaginando a su hijo único como un terrateniente de cañaverales y que soñaba que algún día le escribiera, "no me escribe porque pensara que estoy enfadada con él", y mandara fotos para conocer a sus nietos.
Los japoneses que entendieron al cristianismo como una religión de chusma,cruel e hipócrita consideraban de pésimo gusto que se pudieran mostrar los afectos más básicos desde la infancia y al dar la espalda con respeto como un gesto de cortesía hacia las otras razas con las que estaban obligados a convivir. "Nunca podrás ser japonés,ni uno de nosotros" le dijo YUKIO MISHIMA a John Nathan la primera vez que tradujo de forma magistral su obra maestra al inglés.
Gregorio era joven,contradictorio y quería llevar la contraria hasta lo absurdo hasta llegar a conclusiones filosóficas,sublimes para él que despreciaban solo aquellos que podían entenderlo pero no contradecirle.
Lo pusieron a trabajar en la mercado enorme con productos de contrabando legales e ilegales,y solo una esquina para aceite y vinagre donde no podía discutir sobre la idea del sentido común según Hume que había enriquecido a su generoso contradictor Adam Smith. Ese rincón sucio era el más popular porque se divulgaban las ideas ya aguadas de los maestros.
Así que a las señoronas devotas siempre les replicaba con perspicacia lo mismo lo mismo "Si te vengas de tu marido acostándome conmigo, te llevas la compra gratis". La cosa funcionaba solo con las señoras de color que estaban frustradas porque no pudieron aquello que nunca se decía en abierto de mejorar la raza,pero que muchas denunciaban diciendo que los comerciantes las discriminaban por no bajarles un poco los precios como a veces se hacía con las esposas de los profesionales de Vegueta.
Hasta que al cabo de un mes los proveedores le pidieron el dinero y él sabía que su padre le pediría explicaciones. Su padre un puritano que había estado en la guerra como contrabandista,que abrió un garito ilegal de juego y mujeres a base de sobornar a la Iglesia y a la policía no podía comprender la pasión en alguien recto de su estirpe comerciante. El soborno era un impuesto silencioso más. Como acostarte con la mujer de algún subordinado desgraciado que había conseguido un doctorado en Humanidades y a los que regalaba regalos caros con su nombre en mayúsculas para humillarlos.
Si no se las daba le daría una paliza. Gregorio era un orgullo para su padre: falso, usurero,valiente, creía en la crueldad necesaria del comercio y en la aristocracia del dinero que tenía la contradicción fastidiosa y democrática de que necesitaba dinero.Pero Aurelio el padre de Gregorio, estaba acostumbrado a asfixiar a aquello que amaba, había destrozado la vida a su enorme mujer que de ser una mamasota tropical se transmutó en un ser pálido,quebradizo y en un ideal morboso que solo salía de casa a misa de madrugada, pálida y escotada para excitar a un sacerdote viejo y rijoso.
Gregorio había faltado a la única excepción de su sagrada hipocresía: el dinero. También había autoeditado su primer libro, una obra capciosa de adolescente "Elegías Parias" que queriendo contradecir a Locke y a Nietzsche a la vez tras un lenguaje alambicado no contradecía nada. Tampoco quería pagárselo al editor replicándose en voz alta que para un filósofo era un insulto tratar de convencer a nadie o pagar algo que no iba a cobrar porque la mayoría ignorante no sabría valorarlo
Solo cogió unas monedas sin curso legal de valor afectivo de distintos países,un manojo de hierbahuerto y una maleta roída llena de fotos de grandes hombres solterones a los que por su inmadurez eterna llamaban escritores malditos, y se subió a un transatlántico que acababa de atracar a puerto para una redada contra los polizones cuyo nombre ni conocía.
Consiguió huir por los pelos el mismo día que llegaron los proveedores a preguntar por su padre, le escribió una breve carta de despedida a su madre con letra de niño pequeño y con muchas faltas de ortografía pidiendo perdón y llevándose la mitad de los ahorros de sus antepasados, "porque no quiso abusar".
Por supuesto, subió al barco de polizón. El barco se movía mucho, y los de tercera clase comían laterío y lo que sobraba de la cocina o de la primera clase. Decían que en Cuba se podía uno poner a trabajar en los cañaverales desde el primera día. Tras veinte días de vómitos y mareos, y dormir apilados con los hombros metidos hacia dentro, llegaron a Santiago. Los dos amigos que hizo al llegar a puerto, viendo lo cariñosas que eran las mulatas se quedaron allí,pero él era ambicioso y quería llegar a la capital a pesar de un pequeño tornado que había. "En La Habana pagarán mejor" decían.
El capitán estaba preocupado con cumplir con los horarios y ni siquiera quiso rodear el huracán. No era muy grande pero hundió el transatlántico a menos de un kilómetro de la costa. Fue terrible, nadie quiso gastarse el dinero en ir a buscarlos. Primero porque la inmensa mayoría eran emigrantes pobres y después porque la gripe española estaba en auge en 1919 y aunque nadie lo reconocía tenían miedo. Eso no lo recogió el libro de los transatlánticos de la emigración.
Los mulatos hoy en día cantan con sus guitarras roídas en el Malecón recordando que se oye como una niña que toca el piano en el aniversario del naufragio, que no encontraron ni náufragos ni las lanchas de salvamento dando a entender que se salvaron todos. Pero allí quedó la angustia de los náufragos que no sabían nadar y se hundieron en las bodegas gritando mientras el agua les sumergía poco a poco.La angustia de la presión del agua y de no poder subir.
El cuerpo de Gregorio quedó allí y los ahorros de los antepasados de su madre que envejeció paseando entre tomateras viendo su fortuna arraigada a la tierra, mirando al mar soleado, imaginando a su hijo único como un terrateniente de cañaverales y que soñaba que algún día le escribiera, "no me escribe porque pensara que estoy enfadada con él", y mandara fotos para conocer a sus nietos.
lunes, 22 de junio de 2020
Todos los miércoles el borracho lloraba en su rincón.
Todos los miércoles sin falta, el borracho se sentaba en el mismo sitio, y lloraba... pero aquel día era diferente. Había visto las fotos de aquel bebé sonriendo entre los abrazos y el beso de sus abuelos. Una envidia correosa le carcomía. ¿No era absurdo sentir celos por aquella bebé musculosa, mofletuda y bastante fea? Ni siquiera era mona,era el amor y la seguridad lo que envidiaba. Sabía que era ruín y no quería engañarse,pero tampoco podía evitar hacerse daño volviendo a ver aquellas fotos odiosas que le enfrentaban a su propia vida sin amor y en soledad. Tampoco quería exponer sentimientos que resultaban mezquinos.
Miraba los pies de las parejas pasear por la callejuela que daba al paseo de las Canteras desde el ventanuco del sótano de su casa con una luz débil. Recordaba su historia de amor, aquella historia tan lejana. El sabor metálico del whisky hacía que a veces le viniera otro temblor de improviso. Se le trabucaba la lengua. Cada tres minutos se escuchaba un portazo del edificio vecino que le hacía temblar. "¿Por qué bebes idiota?" no solo para olvidar y anestesiarme sino para sufrir bien y poder desahogarme. Hay veces que ya uno no reacciona ni para defenderse.
¿Qué ha fallado en mi vida? se repetía. Tengo principios y aunque pueda ser algo patoso repito las cosas hasta que salgan bien. Hacía tiempo que hasta rehuía hasta a sus parroquianos del Bar, gente gritona y maleducada que no hacían más que gritarle para llevarle la contraria y buscar pelea. Además les había pedido dinero para las copas y no podía devolverlo. Hubo una época en que fui guapo y de talento...¿qué pasó?
¿Qué ha fallado en mi vida, qué ha fallado? Era un hombre que vivía en las palabras y no quiso hablar. De pronto un cachorrillo de perro se puso a saltar y picotear a otro adulto unas diez veces más grande que él, que ponía un gesto de fastidiado. Aquel cachorrillo desnudo, indefenso,con su pirindola minúscula, "defendiendo" orgulloso a su dueña anciana le hacía una profunda gracia.
Aprovechó el arrebato de alegría que le dio la escena y salió a la Avenida soleada. Allí exhausto tras un largo sufrimiento y con la ropa sucia y desordenada miró el mar y los jóvenes bellos cogiendo olas,besándose ante su arrebato de angustia y charlando entre ellos entre carcajadas. El sol resplandecía en los cuerpos y edificios. Y como el resorte de un moribundo que encuentra la serenidad sonrió profundamente. Quería vivir a pesar de todo.
Miraba los pies de las parejas pasear por la callejuela que daba al paseo de las Canteras desde el ventanuco del sótano de su casa con una luz débil. Recordaba su historia de amor, aquella historia tan lejana. El sabor metálico del whisky hacía que a veces le viniera otro temblor de improviso. Se le trabucaba la lengua. Cada tres minutos se escuchaba un portazo del edificio vecino que le hacía temblar. "¿Por qué bebes idiota?" no solo para olvidar y anestesiarme sino para sufrir bien y poder desahogarme. Hay veces que ya uno no reacciona ni para defenderse.
¿Qué ha fallado en mi vida? se repetía. Tengo principios y aunque pueda ser algo patoso repito las cosas hasta que salgan bien. Hacía tiempo que hasta rehuía hasta a sus parroquianos del Bar, gente gritona y maleducada que no hacían más que gritarle para llevarle la contraria y buscar pelea. Además les había pedido dinero para las copas y no podía devolverlo. Hubo una época en que fui guapo y de talento...¿qué pasó?
¿Qué ha fallado en mi vida, qué ha fallado? Era un hombre que vivía en las palabras y no quiso hablar. De pronto un cachorrillo de perro se puso a saltar y picotear a otro adulto unas diez veces más grande que él, que ponía un gesto de fastidiado. Aquel cachorrillo desnudo, indefenso,con su pirindola minúscula, "defendiendo" orgulloso a su dueña anciana le hacía una profunda gracia.
Aprovechó el arrebato de alegría que le dio la escena y salió a la Avenida soleada. Allí exhausto tras un largo sufrimiento y con la ropa sucia y desordenada miró el mar y los jóvenes bellos cogiendo olas,besándose ante su arrebato de angustia y charlando entre ellos entre carcajadas. El sol resplandecía en los cuerpos y edificios. Y como el resorte de un moribundo que encuentra la serenidad sonrió profundamente. Quería vivir a pesar de todo.
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