Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

lunes, 2 de noviembre de 2026

Bukowski te suicidó.

"¿Y no me merezco lo máximo? Pues claro que merezco lo máximo. acaso no he sufrido lo indecible." Un trago de cerveza barata secona y la sangre empalagosa en la boca. Ayer te arrastraste infame, arrancaste las raíces resecas para que alguien te ame, el jefe te gritó en la cara, tú que eres un Dios más de tres minutos de gritos y amenazas para nada, ella se rió de tus pantalones doblados y el camarero te echó a la calle como a un perro sarnoso mientras te aconsejó que no bebieras más. Duele, ¿y no me merezco lo máximo?, quema en las tripas durante unas horas. Pero la humillación es una racha amarga, se desgasta rápido, se diluye en el olvido con la primera lluvia de la mañana. Nadie recuerda al hombre que cayó, ni siquiera los que lo empujaron. Están demasiado ocupados muriéndose en vida. El cosmos es tan infinito como el hijo que no tuve. El éxito no es el dinero de esos cerdos, ni los aplausos de los idiotas en los teatros llenos de ubres. El éxito es algo más sucio y real. Es manchar los dedos de alguien que aún no ha nacido. Es dejar un costurón en la lona del ring. Haber clavado un verso en el pecho de un desconocido. O dejar tus huellas dactilares grabadas en la memoria de alguien o provocar un incendio en una habitación oscura, que, años después, en medio de la noche, sienta el peso del pasado y recuerde tu lupa. Si vas a pasar por este matadero, deja una marca que alguien borrará, Una línea en el papel, un cuadro rasgado, un hijo que aprenda a cuestionar tu autoridad la autoridad, la noche en el mar. Cualquier cosa que grite que estuviste aquí, mientras la humillación se evapora como el vaho en el espejo de un viejo bar. La humillación siempre quedará y nada quedará en tu sombra. Mi jefe me gritó en la cara, tú que eres un Dios más de tres minutos de gritos y amenazas para nada.

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