Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

miércoles, 3 de junio de 2026

El bombardeo confuso al sur del Líbano.

El caballo que intenta arrastrar la estaca, sin que haya rocas, se lo traga la arena y lo olvidan las olas. El bosque ensaya metralla de oro la raíz rompe el suelo en cada rama un bebé que llora y se derrama su verde paz sobre el silvestre coro. La rosa sedienta de pétalos en arena y el rascacielo sediento de cemento, espuma de rayos que aulla el jilguero donde no protege ni la cadena. Un río con trozos de caucho y madera sediento de petróleo y orden muerto, de tierra firme y seca está sediento sediento de una piedra que le frena. Un ciervo hueco berrea sobre mis venas descansa el cuello donde el agua brama, el óxido del mar bebe que lo ama le brinda el lecho de sus torpes penas. Se quiebra el gris, astillas las victorias, del mar añil y el eco desgarrado, un pulso gélido y un sol dorado, donde se derrite un hielo de moscas. La brisa busca el musgo de su frente la hiedra abraza el trono con fijeza y el viento multiplica y no entiende. No bebe ya del río la pureza ni asusta al ave que su paso siente, un Cupido de hierro en la cabeza.

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