Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

jueves, 9 de abril de 2026

Una habitación en los rascacielos de Nueva York.

Golpean los cuernos en mis venas berrean en mi alma, ¿cuándo acabará esta losa de soledad que arrastras? El muñeco de cabeza rota, cañerías que bajan llenas de grava y azufre mi pecho abrasan. En la cumbre de cristal, donde el viento se hace espada, tiembla la luz de la luna sobre la frente sudada. Gigante de acero y frío que al firmamento amenaza, guarda un silencio de tumba bajo la noche cerrada. Ella mira hacia el abismo, la ciudad es una brasa; treinta pisos de vacío le muerden la planta blanca. Lleva un clavel deshoja donde la vida se apaga, un nido que se deshizo antes de ver la alborada. En el cristal de los muros, donde la sombra se alarga, se venden sueños de seda por una moneda amarga. El honor es un olvido, la fe, ceniza en la taza, mientras el oro devora la luz que el pecho guardaba. No hay latido en los pasillos, solo una niebla que avanza; se busca el calor del otro en una piedra helada. Miradas que no se encuentran, voces que el hierro sofoca, en la selva de cemento donde la piedad se agota. Cae la noche en la torre, una campana no suena; se pierde el rastro del hombre bajo una lluvia de arena. Y en el balcón del olvido, donde la angustia descansa, solo queda el aire frío y una esperanza quebrada.

miércoles, 8 de abril de 2026

Los médanos de luz y oro.

Médanos de luz y oro que cambian y siguen igual, no hay nada que cambie más que el mar y que el desierto sin embargo, siempre parecen igual. Médanos de luz y oro, las humillaciones, las heridas las notas bajas inmerecidas, los despidos de chatarra y oprobio.

¿Qué es poesía?, me preguntas.

¿Qué es poesía?, preguntas con la voz encadenada, cuando el escudo ha roto tu pupila de obsidiana. Poesía es ese abismo, esa herida siempre abierta, el silencio que nos muerde cuando la luz se apaga. Contra el cielo de ceniza, frente al mar de tu mirada, busco el rastro del suspiro que en tu boca se derrama. No me pidas más razones, ni palabras rebuscadas; poesía es ese fuego... ¡Poesía eres tú, mi alma! ¿Qué es poesía?, me dices con la frente perturbada, mientras hundes en mi sombra tu mirar de daga blanca. Bajo un palio de tinieblas, ante el rayo de tu cara, busco el eco del sollozo que en tus labios se desata. Poesía es este suplicio, este nudo en la garganta, el rincón donde se mueren las promesas olvidadas. ¡No me pidas más conceptos, que el dolor ya no descansa; poesía es este veneno... poesía eres tú, mi amada! Entre el humo de los bronces y el clamor de las espadas, cruza un viento de ceniza por las tierras castigadas. ¿Qué es poesía?, me preguntas mientras limpias tu pesada hoja de acero latiente en la tierra ensangrentada. Poesía es el estruendo, la bandera desgarrada, el honor que se hace polvo cuando llega la alborada. ¡No me hables de laurelesn i de glorias alcanzadas; poesía es este hierro... poesía eres tú, mi espada!

martes, 7 de abril de 2026

Regateando.

Regateando las sombras, los espinos, el ácido, las berreas de la miseria, regateando la deformidad, los gritos, regateando siempre ¿qué queda? Necesito un aire que me eleve. Regateando lo médanos que se mueren el frío que te incita al invierno. Nací para revolucionar el infierno médanos de luz que se revuelven.

viernes, 3 de abril de 2026

Amor amor.

Contra el agua de un cielo gris y herido, miro el acero huir por la neblina; son pájaros de luz y de resina que olvidan en la tierra mi gemido. Tengo pavor de ser el caracol perdido, babosa sed sobre una vía espina, mientras la enorme hélice asesina se lleva el aire que me has prometido. Si tú eres el motor de mi agonía, el ala fría y el cristal nublado, el trueno oculto en mi garganta fría, no dejes mi silencio abandonado y limpia con tu lluvia y tu alegría este rastro de barro derramado. *** Por el aire de cal y de veneno, tus miedos crían alas de hojalata. Es una nube de color de plata que rompe el pulso de tu pecho ajeno. Suben por un barranco de sarmiento, la idea psicópata que nos desata; un vuelo de obsoglosas que se mata un psicópata herido por el viento. Gritan los cielos con su voz de cuero, mientras la Bruja ríe en el olvido con un puñal de viento y de lucero. Vuelan sobre el amor recién nacido, y en su rastro de sombra y de dinero, nos dejan el espíritu mordido. *** Bajo la luna, un filo de obsidiana, cornea en mis venas este terco ciervo bajo un cielo de trueo y sin freno, que muerde el aire y la razón profana. No son perros de amor, es la desgana, vuelan los monos de tu pensamiento; traen un mapa de frío y de lamento contra el cristal de tu ventana vana. O me hundo en el calor de tu regazo o el hambre del jaguar, la sombra umbría, se borre con el peso de mi paso. No acepto un gris, prefiero el hacha fría, o me pierdo en la selva, donde el rastro que vivir sin tu luz y tu agonía. ***

martes, 31 de marzo de 2026

La calima te obliga a huir.

Bajo el pesado dombo de un cielo de azogue, la calima suspende su sudario de arena; no hay azul que la vista del cautivo serena, ni brisa que este exilio del espíritu ahogue. Es un vaho de siglos, un ámbar que boga trayendo en su naufragio la infancia lejana; el ayer se desdobla tras la parda persiana mientras el horizonte su luz interroga. Todo es flujo borroso, visión malherida, donde el futuro es solo una duna invertida, el desierto borra la huella del payaso. ¡Oh, místico polvo, letargo del viento! Niegas el porvenir con tu vago tormento y dejas al mañana sumido en el ocaso.

Mi hijo muerto ha entrado en mis entrañas.

Las raíces del árbol han roto el suelo ha entrado por mis manos, la savia ha inyectado ciervos en berrea por mis brazos, el árbol desgarró mi pecho – hacia abajo, las ramas me vomitan, como brazos. Mi soledad ante los gritos ante patadas sin mi coz, de aguas grises que succionan mi voz. Eres el musgo de mi soledad el agua creciendo entre las rocas y las buganvillas sin olor que veo en el viento. Los coches avanzan pitan sin memoria ni entierro. Ya no sé qué decirte ni si dudo en mentirte ni qué voló el muerto ni si sabes lo que hiciste. Me tiro del puenting y solo hallo silencio y no tengo fuerzas de saludar a los muertos. Solo silencio en el espejo y algún reproche, de no haber pensado antes los destellos de la noche.