Al abordaje.Por fin tuvieron una segunda oportunidad sobre la tierra.
Literatura/ lengua,cine, música y arte.
Alicia atraída por la madriguera
lunes, 9 de marzo de 2026
El amor que se marchó que se marcha.
En la calle algunos pelean
un rompehielos atrancado,
y el motor con su ruido
ruge y ruge amargado.
En la malla del andamio
crece el miedo en mi garganta,
las palomas de esta angustia
con su sombra me amordaza.
La nube de lluvia en el mar
y la luz no la rescata.
viendo cómo el tiempo corre
una herida que no sana,
Siento el pánico que sube,
mi esperanza está quebrada,
es un bosque de silencios
donde pierdo la pisada.
Aquel pañuelo de seda
que dejaste en la ventana,
hoy es símbolo del nudo
que a mi pecho se abalanza.
Vivo en esta incertidumbre,
con la fe casi agotada,
suplicando por un gesto
que devuelva la mañana.
Es un grito de socorro,
es mi vida que te llama,
pues sin ti todo es ceniza,
soledad amarga y vana.
¿Llegará por fin el día?
¿O seré solo la nada?
Dime pronto que me quieres
en esta noche callada.
La adicción a las pantallas.
Contra un cielo de plomo, enfermo y fatigado,
donde la tele destila el veneno sutil,
arrastras por el sofá tu orgullo de marfil,
en un templo de dunas, por nadie venerado.
¿Por qué besar la mano del ídolo helado
que ignora tu perfume, tu mando y tu perfil?
Si el alma se marchita en este invierno vil,
si no te valoran vete, corazón golpeado.
Huye hacia el horizonte de un sol agonizante,
Busca el hondo abismo la luz o lo que pisa,
donde el Spleen no devore tu favor de diamante
ni el tiempo te encadene a un trono de ceniza.
pero no brindes nunca tu luz y tu colgante
a quien, tu rostro vendido democratiza.
Tan libre.
Créelo o no, en el pecho
asfixio un latido de nadie;
ya no me pesan los pasos,
estoy flotando en el aire.
Como el polen que desprenden
las corolas en la tarde,
cruzo el umbral del olvido
con un impulso constante.
Nunca pensé que podría
sin cadenas sentirme tan grande,
mientras la luz de la aurora
mi piel de sombra deshace.
Voy volando con un ala
y una oración por equipaje,
buscando en el horizonte
el eco de tu mensaje.
Banderas licuadas en el polvo
Banderas licuadas en el polvo
troncos que al mar levanté,
la noche eterna es olvido
de quien grita débil sin fe.
Me llevo los dulces besos,
las caricias que probé,
mi cuerpo lija reseca
se multiplicó sin saber.
Pensaba en ti, pienso en ti,
y en ti siempre pensaré,
aunque el tiempo nos detenga
y solo sombra seré.
El bus se acaba de ir
maldita la despedida,
pensaba tirarme, golpear
ese flash era mi vida.
Maldita sea aquella hora
en que tu luz encontré,
no hubo peleas en las peleas
la verdad...no lo sé.
Se hicieron dueños y amos
en que nos descubrieron sin fe,
desnudos gritando
mientras chillaba el café.
Pronto, señora, en su mundo
lejos de fotos rotas lo sé,
pero me llevo el veneno
de más promesas sin fe.
¿Cuántas casas vimos juntos
la mirada que se fue?
rompías sin fe mis sentidos
cuando más necesitaba la fe.
Los viajes que imaginé
maldito yo que caí,
amas lo que nunca es tuyo,
lo que jamás tendrás de ti.
No armaré humilde un escándalo
de gritos y denuncias,
no perderé ya las formas
del que al fuego no renuncia.
No te diré ya palabra,
al acusado a muerte lo diré
con este silencio amargo
cuando inocente me fugué.
Sonetos.
El Altar de los Desechos.
Leopoldo María Panero.
Recuerdo aquella alcoba de paredes sudadas,
donde el olor a Whisky se mezclaba al de un cuerpo
que no tenía nombre. Entre sábanas ajadas,
yo buscaba el olvido en un abrazo muerto.
Fui un perro sin cadena, un vago de taberna,
bebiendo de los labios que el azar me ofrecía;
mientras la urbe pulcra, con su moral eterna,
bajo el sol del trabajo su tedio consumía.
Mi vida es un naufragio de carne y de pereza,
un desorden de besos comprados al olvido,
una estepa baldía donde nada bosteza.
Pero al mojar la pluma en el fango vivido,
esa basura es oro, y el caos es pureza:
¡Solo en mi libro triunfa lo que en mí está perdido!
*
Contra un cielo de zinc, pesado y mortecino,
se pudre la esperanza que nunca fue exceso;
un hambre de horizontes, sin rastro de vino,
ha dejado en mi boca el sabor de un deceso.
No hubo orgías de sangre ni lánguido olvido,
solo el paso grisáceo de un tiempo prudente;
un cadáver de seda, de metas vencido,
que exhibe su gangrena de forma elocuente.
¡Oh, musa del tedio! Mi herida es un templo
donde el oro se oxida sin haber brillado,
y en este desierto de abstemia agonía,
mi fracaso es un lirio que enfermo contemplo:
la carne del sueño, por fin, se ha podrido
en la casta miseria de mi geometría.
*
Contra un sol negro y frío que el alma devora,
el tedio se arrastra como un reptil viscoso,
y en el pecho, la angustia, cruel vencedora,
clava su estandarte de color cenizoso.
Es un desierto mudo de pálida calma,
donde el deseo muere sin haber pecado;
una lepra de sombra me escala por el alma
mientras miro el futuro, feto abandonado.
Las horas son gotas de bilis y plomo
que caen sobre el cráneo con ritmo obsesivo,
y el espíritu, exhausto, dobla ya el lomo
ante el triunfo del asco, voraz y furtivo.
Soy un viejo paisaje de barro y olvido
donde el eco del éxito suena a gemido.
*
El reloj es un párpado de rosa y de frío
que vigila mi sangre, ya espesa y estancada;
me hundo en el pantano de un sueño baldío,
donde la voluntad es una flor abortada.
No hay fiebre en mi pulso, solo un hierro lento,
una hiedra de sombra que los pies me encadena;
soy el mudo testigo de mi propio tormento,
un galeote anclado a una estéril arena.
Mi lengua es un insecto clavado a un madero,
mientras veo el mañana, cadáver que flota,
en el charco de fango que invade mi enero.
La parálisis triunfa, perfecta y devota:
una estatua de carne que exhala veneno
contra un cielo de plomo, cobarde y sereno.
Carta final de Sid Vicious.
Nancy, mi cadáver exquisito, mi náusea y mi sabiduría de la autodestrucción. Me dejaste aquí, en este escenario de azulejos y sangre, rodeado de buitres que llaman "arte" a nuestra agonía.
El aire de este cuarto apesta a nuestra derrota, pero ¡qué dulce es el hedor del final! Te busco entre las sábanas manchadas y solo hallo el vacío frío de una tumba que aún no tiene mi nombre.
¡Maldita seas tú, madre! Progenitriz de mi miseria, que me amamantaste con ceniza y me enseñaste que el amor es solo una jeringuilla compartida. Tú, que me pariste para el matadero, quédate con tus remordimientos de hojalata mientras yo me convierto en leyenda.
Y a vosotros, multitud de ratas,periodistas, espectadores de mi caída: ¡tragados mi bilis! Nos mirasteis como a dioses heridos mientras solo éramos niños rotos jugando con cuchillos. No hay redención para los que aplauden el incendio. ¡Que vuestras ciudades se pudran y vuestro silencio sea vuestra única herencia!
El veneno ya corre por mis venas como un trueno oscuro. No es una despedida, es una bofetada en el rostro de la eternidad. Mi corazón late su último compás de puro ruido y furia.
¡Mírame, Nancy! Me arranco el alma para que coincida con la tuya. La esquizofrenia y el caos me reclama y yo voy hacia él con una sonrisa de asfalto.
¡Que se hunda el mundo! ¡Que se joda el mañana! ¡Nancy, ábreme las puertas del abismo, que voy a entrar pateándolas!
domingo, 8 de marzo de 2026
Soneto relación entre Rilke y Lou con Salomé.
Contra el estruendo de metal y vía,
va Lou con pies de gacela y de granito,
bebiendo el ruido de la estepa fría
mientras Rainer deshace el infinito.
Crujen ciudades, nidos de ceniza,
donde el amor es un metal que arde;
un viento de caballos los bautiza
en el silencio de la tarde en tarde.
¡Oh, viaje de raíces y de espuela!
Rilke es el ángel que su voz amordaza,
y ella es la tierra que por fin vuela.
Huyen del muro, de la quieta plaza,
hacia un silencio de cuchillo y vela,
donde el destino, salvaje, los abraza.
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