Alicia atraída por la madriguera

Alicia atraída por la madriguera

sábado, 11 de abril de 2026

La raja.

Temo esa trinchera abierto un arancel al desierto, esa herida sin espanto, que no cura ningún santo ni se cierra estando muerto. ¡Qué lágrima del desierto! Grieta de llanta quemada, donde la luz es negada y el juicio se vuelve lerdo. ¡Arranca la flor de recuerdo para un párpado olvidada! Es un tajo con empeño, un paréntesis de carne, ni quien de puas lo descarne ni quien se crea su dueño. Ovillo de cualquier sueño, del seso la alambrada, que te cobra en cada beso un arancel de locura, pues no hay mayor sepultura que ese talle tan espeso. ¡Oh, divina cuchillada! ¡Boca que no tiene dientes, pero devora imprudentes con la sombra por mirada! Es la gloria mal pintada, un zarpazo del destino, que al hombre más peregrino lo deja seco y sin habla, metido en esa ruda tabla donde se pierde el camino. Es un horno de pecado, un pozo de negra lumbre, donde pierde la costumbre el más santo y el más osado. ¡Qué bocado tan cebado! Vagina de mil demonios, que rompe los matrimonios y hace al hombre su rehén, mandando todo al desdén con sus sucios testimonios. Es una fosa con ganas, un sumidero de sesos, que tritura hasta los huesos de las mentes más ufanas. ¡Qué de babas tan villanas! Esa selva entre las piernas, con sus fauces siempre eternas esperando al incauto, que firma su propio auto en las sombras más internas. ¡Maldita grieta voraz! Que no sabe de medida, te succiona hasta la vida con un hambre pertinaz. No existe tregua ni paz en ese antro de humedad, que es pura ferocidad disfrazada de caricia, una densa y vil delicia que es toda tu voluntad. Que truene el cielo y se hunda, que el mundo estalle en pedazos, mientras me fundo en tus brazos y en esa sima profunda. ¡Que la muerte nos confunda en tu vientre de granada! Pues no queda de mí nada tras pasar por ese estrecho, que es el fin de todo hecho y el vacío de la nada. Es el caos, es el abismo, la trituradora de almas, donde se pierden las palmas y el rastro del cristianismo. ¡Bendito sea el cinismo de morir en tu emboscada! Con la razón amputada y el espíritu en despojos, se me cierran ya los ojos en tu herida más sagrada.

viernes, 10 de abril de 2026

Cataratas del Niágara.

¿Qué es una catarata qué sino un pájaro de agua, que cree que aprende a volar, ante el asombro que nada? Siempre decía volveré antes de que te mueras. Nunca he vuelto al Niágara déjame que te quiera. No revienta el agua ni en párpados ni en astillas que el amor es libre viento y no entiende a quien agita. Niágara eterno como mi alma. Nunca he vuelto al Niágara. El bosque da de comer al fuego con su alabanza, Te odio te amo ya nada importa la pua avisa de la castaña. La corriente habla al susurro millas más allá del habla, pues el fuego que no prende nunca deja su enseñanza. Cascada eterna donde el amor metralla grita y calla, nadie obliga al sentimiento si el latido ya no alcanza. Niágara eterno como mi alma. Nunca he vuelto al Niágara. Navegando hacia Nueva York el pobre niño cansado, un deforme es miserable un gabán sobre un palo...

jueves, 9 de abril de 2026

Una habitación en los rascacielos de Nueva York.

Golpean los cuernos en mis venas berrean en mi alma, ¿cuándo acabará esta losa de soledad que arrastras? El muñeco de cabeza rota, cañerías que bajan llenas de grava y azufre mi pecho abrasan. En la cumbre de cristal, donde el viento se hace espada, tiembla la luz de la luna sobre la frente sudada. Gigante de acero y frío que al firmamento amenaza, guarda un silencio de tumba bajo la noche cerrada. Ella mira hacia el abismo, la ciudad es una brasa; treinta pisos de vacío le muerden la planta blanca. Lleva un clavel deshoja donde la vida se apaga, un nido que se deshizo antes de ver la alborada. En el cristal de los muros, donde la sombra se alarga, se venden sueños de seda por una moneda amarga. El honor es un olvido, la fe, ceniza en la taza, mientras el oro devora la luz que el pecho guardaba. No hay latido en los pasillos, solo una niebla que avanza; se busca el calor del otro en una piedra helada. Miradas que no se encuentran, voces que el hierro sofoca, en la selva de cemento donde la piedad se agota. Cae la noche en la torre, una campana no suena; se pierde el rastro del hombre bajo una lluvia de arena. Y en el balcón del olvido, donde la angustia descansa, solo queda el aire frío y una esperanza quebrada.

miércoles, 8 de abril de 2026

Los médanos de luz y oro.

Médanos de luz y oro que cambian y siguen igual, no hay nada que cambie más que el mar y que el desierto sin embargo, siempre parecen igual. Médanos de luz y oro, las humillaciones, las heridas las notas bajas inmerecidas, los despidos de chatarra y oprobio.

¿Qué es poesía?, me preguntas.

¿Qué es poesía?, preguntas con la voz encadenada, cuando el escudo ha roto tu pupila de obsidiana. Poesía es ese abismo, esa herida siempre abierta, el silencio que nos muerde cuando la luz se apaga. Contra el cielo de ceniza, frente al mar de tu mirada, busco el rastro del suspiro que en tu boca se derrama. No me pidas más razones, ni palabras rebuscadas; poesía es ese fuego... ¡Poesía eres tú, mi alma! ¿Qué es poesía?, me dices con la frente perturbada, mientras hundes en mi sombra tu mirar de daga blanca. Bajo un palio de tinieblas, ante el rayo de tu cara, busco el eco del sollozo que en tus labios se desata. Poesía es este suplicio, este nudo en la garganta, el rincón donde se mueren las promesas olvidadas. ¡No me pidas más conceptos, que el dolor ya no descansa; poesía es este veneno... poesía eres tú, mi amada! Entre el humo de los bronces y el clamor de las espadas, cruza un viento de ceniza por las tierras castigadas. ¿Qué es poesía?, me preguntas mientras limpias tu pesada hoja de acero latiente en la tierra ensangrentada. Poesía es el estruendo, la bandera desgarrada, el honor que se hace polvo cuando llega la alborada. ¡No me hables de laurelesn i de glorias alcanzadas; poesía es este hierro... poesía eres tú, mi espada!

martes, 7 de abril de 2026

Regateando.

Regateando las sombras, los espinos, el ácido, las berreas de la miseria, regateando la deformidad, los gritos, regateando siempre ¿qué queda? Necesito un aire que me eleve. Regateando lo médanos que se mueren el frío que te incita al invierno. Nací para revolucionar el infierno médanos de luz que se revuelven.

viernes, 3 de abril de 2026

Amor amor.

Contra el agua de un cielo gris y herido, miro el acero huir por la neblina; son pájaros de luz y de resina que olvidan en la tierra mi gemido. Tengo pavor de ser el caracol perdido, babosa sed sobre una vía espina, mientras la enorme hélice asesina se lleva el aire que me has prometido. Si tú eres el motor de mi agonía, el ala fría y el cristal nublado, el trueno oculto en mi garganta fría, no dejes mi silencio abandonado y limpia con tu lluvia y tu alegría este rastro de barro derramado. *** Por el aire de cal y de veneno, tus miedos crían alas de hojalata. Es una nube de color de plata que rompe el pulso de tu pecho ajeno. Suben por un barranco de sarmiento, la idea psicópata que nos desata; un vuelo de obsoglosas que se mata un psicópata herido por el viento. Gritan los cielos con su voz de cuero, mientras la Bruja ríe en el olvido con un puñal de viento y de lucero. Vuelan sobre el amor recién nacido, y en su rastro de sombra y de dinero, nos dejan el espíritu mordido. *** Bajo la luna, un filo de obsidiana, cornea en mis venas este terco ciervo bajo un cielo de trueo y sin freno, que muerde el aire y la razón profana. No son perros de amor, es la desgana, vuelan los monos de tu pensamiento; traen un mapa de frío y de lamento contra el cristal de tu ventana vana. O me hundo en el calor de tu regazo o el hambre del jaguar, la sombra umbría, se borre con el peso de mi paso. No acepto un gris, prefiero el hacha fría, o me pierdo en la selva, donde el rastro que vivir sin tu luz y tu agonía. ***